China quiere seguir reforzando sus vínculos con Rusia para hacer frente mejor a EE UU

Putin (d) y Jinping. /Reuters
Putin (d) y Jinping. / Reuters

Xi Jinping viaja este jueves a San Petersburgo para participar en el Foro Económico

RAFAEL MAÑUECOCorresponsal en Moscú (Rusia)

El presidente chino, Xi Jinping, siempre ha considerado a su homólogo ruso, Vladímir Putin, un aliado fiable, pero ahora, ante las sacudidas de Washington, mejor socio que el jefe del Kremlin no podía encontrar. Desde comienzos de 2018, los dos jefes de Estado se han reunido en más de una decena de ocasiones, la anterior a finales de abril en Pekín.

Ayer, Xi fue recibido por Putin en el Kremlin y constataron la coincidencia de sus puntos de vista en la mayoría de las cuestiones de índole internacional que hay hoy día sobre la mesa, a saber Venezuela, Siria, Irán, Corea del Norte y la «guerra comercial» con Estados Unidos.

A este respecto, ambos líderes acordaron «contrarrestar la imposición de restricciones infundadas al acceso a los mercados de productos de tecnologías de la información con la excusa de garantizar la seguridad nacional, así como a la exportación de productos de altas tecnologías». Así reza en la declaración conjunta distribuida tras las conversaciones.

El documento deplora además «la dictadura política y el chantaje en la cooperación comercial y económica internacional» y denuncia, en clara alusión a EE UU, «la aspiración de algunos países de arrogarse el derecho a decidir los parámetros de cooperación entre otros países».

Igual que hicieran ya en precedentes encuentros, los presidentes ruso y chino condenaron el efecto «negativo para la economía global» de los aranceles impuestos por Washington y han decidido abandonar el dólar en las operaciones comerciales entre sus respectivos países para utilizar gradualmente sus monedas nacionales, el rublo y el yuan. Este miércoles se firmó un convenio intergubernamental para desarrollar este nuevo sistema de pago.

En cuanto a Venezuela, Putin y Xi suscribieron otra declaración conjunta en la que rechazan cualquier intervención militar para desalojar a Nicolás Maduro del poder y abogan por «promover una solución pacífica de los problemas a través de un diálogo político inclusivo». Rusia y China son precisamente los países que más están haciendo para sostener el régimen de Maduro con ayuda financiera y bloqueando el Consejo de Seguridad de la ONU para frenar las resoluciones promovidas por Estados Unidos. Moscú mantiene en el país caribeño un contingente de «especialistas militares» y ha instalado un puente aéreo a través de Cuba.

En relación con el conflicto causado tras el abandono de EE UU del acuerdo nuclear con Irán, tanto Moscú como Pekín se han reafirmado en la necesidad de volver al punto de partida, levantar las sanciones y preservar las garantías originales que el convenio establece. El presidente chino cree que se ha desencadenado «tensiones preocupantes».

«Hemos hablado extensamente sobre los temas de la actualidad internacional y hemos confirmado que las posiciones de Rusia y China en temas mundiales clave son cercanas o, como dicen los diplomáticos, coinciden», aseguró Putin durante la rueda de prensa. A su juicio, las negociaciones con su homólogo chino ha sido «francas y densas» mientras que la relación bilateral, añadió, «ha alcanzado, sin exageración alguna, un nivel sin precedentes».

Xi, por su parte, dijo: «Paso a paso hemos logrado llevar nuestras relaciones al nivel más alto en la historia. No hay límite para mejorar nuestras relaciones».

El consejero presidencial de Exteriores, Yuri Ushakov, ha señalado que en un contexto de sanciones internacionales contra Rusia por la situación en Ucrania y de fuertes presiones comerciales de Washington a Pekín «el intercambio comercial entre Moscú y Pekín aumentó un 25% en 2018 para alcanzar un nivel récord de 108.000 millones de dólares».

Xi Jinping, que estuvo en el zoológico moscovita para hacer acto de entrega de dos pandas gigantes y acudió después a una representación en el Teatro Bolshói con motivo del 70 aniversario del establecimiento de relaciones entre Moscú y Pekín, viaja este jueves a San Petersburgo para participar hasta el viernes en el Foro Económico, en donde será el principal invitado a falta de otras personalidades de peso internacional.