Código cachalote

Cachalotes de las Islas Azores. /Archivo
Cachalotes de las Islas Azores. / Archivo

Científicos chinos logran enviar mensajes secretos imitando el sonido de estas ballenas para evitar ser interceptados por sistemas submarinos

ZIGOR ALDAMAShanghái

A veces cuesta entender por qué los científicos investigan ciertas cosas. Pero en el ámbito militar, incluso las mayores excentricidades pueden tener aplicaciones prácticas. Buen ejemplo de ello es lo que han logrado expertos de la Universidad de Tianjin, al noreste de China: han conseguido imitar el canto de los cachalotes para esconder en él mensajes secretos y transmitirlos bajo el agua. Es algo así como la biología aplicada a la 'Enigma' nazi, la máquina que codificaba las comunicaciones alemanas y que Alan Turing logró descifrar para alivio del bando aliado.

Ahora el matemático británico lo tendría más difícil con el sistema ideado por los chinos, porque su fortaleza reside, precisamente, en que los sistemas de rastreo submarino de señales obvian los sonidos que emite. Así, aunque los detectasen, los descartarían porque serían incapaces de distinguirlos de los que emiten los cachalotes de carne y hueso. Solo quienes tengan el código pueden identificarlos y, por lo tanto, traducirlos a un lenguaje inteligible. Eso, sin duda, es un avance para los submarinos, que hoy solo se pueden comunicar con mensajes encriptados que, aunque no puedan ser descifrados por el enemigo, dejan en evidencia su existencia.

Jiang Jiajia, el profesor responsable de la investigación, ha explicado al diario South China Morning Post que su equipo ha estudiado a fondo el proceso de ecolocalización utilizado por los cachalotes para ubicar e identificar objetos cercanos a ellos, y ha logrado traducir a estas pulsaciones sonoras el código para cifrar los mensajes. Así, unas ondas se suman y superponen a otras, de forma que resultan inaudibles para los sistemas convencionales. Se conoce como esteganografía, la técnica para ocultar un mensaje dentro de otro.

«La ventaja que tiene sobre la encriptación u otros sistemas convencionales es que logra que el mensaje secreto no atraiga la atención y evite así ser escrutado. Porque los mensajes encriptados, no importa lo indescifrables que sean, provocan interés», explicó al rotativo de Hong Kong Han Guangjie, un especialista en informática de la Universidad de Dalian. En esta coyuntura, las comunicaciones secretas bajo el agua resultarán mucho más seguras. Según Han, incluso si son descubiertas, descifrarlas será mucho más difícil que con una encriptación tradicional.

El descubrimiento es un paso más en el interés de China por modernizar sus fuerzas armadas. El presidente, Xi Jinping, ha impulsado un ambicioso plan para recortar personal entre los dos millones de soldados que forman el ejército más nutrido del mundo y centrar los esfuerzos militares en la innovación tecnológica. Esta nueva forma de comunicación se suma al descubrimiento en la ciudad de Wuhan de una técnica que impide que las ondas de sónar reboten en los submarinos y, con ello, que su ubicación sea descubierta. Claro que, después de dar a conocer todos estos avances, quizá el enemigo tome nota y se ponga a estudiar a los cachalotes.

 

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