Cerdos como toros de lidia

Cerdos como toros de lidia

China, mayor consumidor mundial de carne porcina, afronta la peste que ha diezmado su cabaña criando cochinos gigantes

ZIGOR ALDAMAShanghái

A grandes males, grandes cerdos. China reinterpreta el refranero y echa mano de la inventiva para afrontar una de las mayores crisis alimentarias de su historia reciente: la que ha provocado la epidemia de peste porcina que estalló en agosto del año pasado. El virus africano, que tiene una mortalidad cercana al 100%, ha dejado ya varios millones de cerdos muertos. Y las perspectivas no son buenas. China es el mayor consumidor mundial de esta carne, ha tenido que sacrificar ya el 40% de su cabaña porcina, y los científicos advierten de que se podría llegar a perder hasta el 60%. De momento, los precios se han disparado un 50% en los últimos meses y el Gobierno ha tenido que echar mano de las reservas de carne congelada para evitar que suban aún más.

Pero, ahora, algunos ganaderos creen haber encontrado la solución al problema. O, al menos, un parche bastante práctico: criar cerdos gigantes. En la provincia de Jilin, al noreste del país, muchos han comenzado a engordar a los animales bastante más allá de los 125 kilos que suelen pesar. Cada vez son más habituales los que alcanzan 175 e incluso 200 kilos. Eso permite aumentar el rendimiento de los cerdos que están sanos y mitigar las pérdidas económicas. Es una práctica que están alentando los grandes productores de carne, cuyo objetivo es incrementar el peso medio de cada ejemplar en un 14%.

Mucho más allá ha ido Pang Cong, un ganadero de la provincia sureña de Guangxi que ha logrado criar cerdos tan grandes y pesados como un toro de lidia. Concretamente, según informó el domingo la estadounidense Bloomberg, sus cerdos han alcanzado los 500 kilos de peso y un precio de mercado de 10.000 yuanes (1.300 euros). Su éxito ha llevado a que otros propongan en las redes sociales realizar modificaciones genéticas que permitan incrementar aún más su tamaño. De momento, los científicos trabajan contrarreloj para desarrollar una vacuna que detenga la expansión de la fiebre porcina, denominada el 'ebola de los cerdos', que ya afecta a otros países asiáticos.

No es asunto baladí. La carne de este animal es uno de los principales pilares de la dieta china, y, aunque las importaciones se dispararon un 80% en agosto -España vende gran cantidad de cerdo al gigante asiático-, no son suficientes para compensar la caída en la producción doméstica. De hecho, las 162.935 toneladas de cerdo que China importó ese mes equivalen únicamente a un día de consumo. En total, el año pasado el gigante asiático produjo nada menos que 54 millones de toneladas.

La situación es tan grave que el Gobierno incluso ha anunciado una exención temporal de los aranceles con los que grava el cerdo procedente de Estados Unidos, país al que le enfrenta una grave guerra comercial. No en vano, Pekín teme que un asunto aparentemente poco significativo desemboque en una crisis política. Porque el problema ha estallado en un momento delicado, justo cuando la economía del país crece al menor ritmo de los últimos treinta años.