Juzgados dos sacerdotes y un laico por abusos a una veintena de sordomudos argentinos

Una pareja protesta por los abusos cometidos por los acusados./Reuters
Una pareja protesta por los abusos cometidos por los acusados. / Reuters

Uno de los procesados, un cura de 83 años, ya había sido acusado de delitos similares en Italia, pero la Iglesia se limitó a trasladarlo

MARCELA VALENTEBuenos Aires

Dos sacerdotes y un laico son juzgados desde este lunes en Argentina por una veintena de casos de abusos sexuales y violación de menores internados en un instituto para niños y adolescentes con escasa capacidad auditiva. Durante el primer día del proceso, que se realiza con lenguaje de señas debido a que los denunciantes son sordomudos, fueron imputados también por corrupción de menores.

Los hechos ocurrieron entre 2007 y 2016 en el Instituto Próvolo de Luján de Cuyo, en la provincia de Mendoza. Las víctimas tenían entre 5 y 16 años cuando sufrieron abusos sexuales reiterados con acceso carnal, violaciones y otros delitos. Los menores eran también obligados a ver material pornográfico después de ser atacados mientras dormían. En los registros, la Policía encontró profilácticos y pastillas anticonceptivas.

Entre los acusados destaca el cura Nicola Corradi, de 83 años, en prisión domiciliaria desde 2016 por dieciséis casos de abuso sexual y violación. Corradi ya había sido blanco de múltiples denuncias en el Próvolo de Verona, en Italia, en los años setenta. No obstante fue trasladado al Instituto de La Plata, provincia de Buenos Aires, donde también repitió su comportamiento.

El otro religioso acusado es Horacio Carabobo, de 59 años, al que se le atribuyen seis casos. Ninguno de los dos fue separado de la Iglesia ni ha perdido su condición sacerdotal hasta ahora. El tercer procesado es Armando Gómez, que trabajaba como jardinero en el Próvolo de Luján de Cuyo.

También confesó su participación el monaguillo Jorge Bordón, de 51 años, que aceptó una pena de once años de cárcel por haber abusado de once niños. Por su parte, Luis Ojeda, al que se le atribuyó también abusos agravados, fue declarado inimitable al ser discapacitado y víctima de los abusos de Corradi desde su infancia en el Próvolo de La Plata.