Salvini protagoniza la foto del verano con un senegalés

El político italiano Matteo Salvini. /Efe
El político italiano Matteo Salvini. / Efe

La imagen ha sido utilizada políticamante por sus adversarios

E.N.

Matteo Salvini, vicepresidente del gobierno y ministro del Interior, es el protagonista de la imagen más comentada en el agosto italiano y en la que aparece en apariencia rechazando los collares, pulseras, sortijas y quincalla diversa que un vendedor ambulante senegalés, llamado MedouneMbaye, trataba de mostrarle, mientras el político disfrutaba de sus vacaciones en la playa de Mariana di Pietrasanta, en Lucca.

La izquierda no ha tardado en aprovechar la ocasión para usar la imagen en cuestión, con el supuesto repudio del político milanés, como ejemplo del racismo del líder de la Liga Norte. Pero, en esta ocasión, la realidad parece muy diferente e incluso el proprio vendedor ha revelado a la prensa italiana cómo fue su encuentro con el político: «Yo sabía que ese señor era Matteo Salvini. Me encontraba allí, en la playa, junto a mi hermano Mousa, quien conoce al ministro y que se había hecho con él un selfie. Quería preguntarle si también me podía hacer un selfie con él y quizás venderle alguna cosa. Salvini no me echó, sino que me dijo que esperara porque estaba ocupado con el teléfono. Fue amable».

En las redes se ha aplaudido el coraje del joven senegalés al intentar vender su mercancia al ministro. Además, los compatrioas de MedouneMbaye no cesan de llamarle para tomarle el pelo y gastarle bromas por su idea de 'colocar' sus «joyas» a Salvini.

A pesar del tono distentido de sus comentarios, el joven africano no quiere hablar mucho más al tener en cuenta el aire enrarecido que se respira en Italia. En unas declaraciones al 'Corriere della Sera' apunta: «No quiero añadir nada más, pues tengo mujer e hijos en Italia», dejando claro que, al final, no consiguió su selfie con el político, «porque el señor Salvini me comentó que con la mercancía que yo vendo él no se hacía la foto».

Por contra su hermano Mousa, más hablador, aprovechó para hacer las loas a Salvini: «No habléis mal del ministro, por favor. Le conozco, y es muy bravo y cortés. Mis hijos han jugado con los suyos bajo la sombrilla de la playa. Es un hombre gentil y en absoluto racista». Unas palabras que no acaban de convencer al presidente de la comunidad senegalesa de Toscana, Diop Mbay, que ha señalado: «A mí me parece que el ministro Salvini tiene una doble cara. Por la mañana grita '¡al ladrón!', contra mi pobre gente, amenazando con expulsarlos de Italia. Y por la noche simpatiza con ellos, como si esos 'ladrones' se hubieran convertido en sus amigos».

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