Juan Vidal, el ingrediente imprescindible de la moda

Presentación de la colección Otoño - Invierno 2019 -20 de Juan Vidal. /efe
Presentación de la colección Otoño - Invierno 2019 -20 de Juan Vidal. / efe

Brain&Beast se estrena en Madrid dejando sin palabras al auditorio con una puesta en escena en la que reina el surrealismo

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

El engranaje de la moda no descansa ni en domingo. Duarte fue el más madrugador en la cuarta jornada de los diseñadores consagrados en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWMadrid). La firma exhibió el resultado de explorar las normas del vestuario formal desde otras perspectivas. Un estudio que parte del vestuario de oficina para crear su colección de otoño-invierno 2019, que impacta con las reglas de lo clásico y establece un diálogo con diferentes escenarios de la vida cotidiana. El ritmo está marcado por la introducción de tejidos fluidos, técnicos y acolchados -los más llamativos- en una variación de calidades nobles para la sastrería.

El color llegó con Custo y su selección de faldas y chaquetas -por separado- sin un hilo conductor en un ejercicio de individualidad. Un tributo al detalle del exceso que busca sorprender tanto con la geometría como con la combinación de tejidos. La silueta se despega del cuerpo con volúmenes holgados en tejidos joya decorados con apliques metálicos realizados a mano. Pueden ser largos o cortos con patrones muy amplios e inspirados en las sudaderas deportivas, asimétricos y drapeados. Los protagonistas son los abrigos. Los hay con chaquetas insertadas a modo de patchwork, de eco-pelo y de flecos de lana. Las chaquetas son de patronaje deportivo pero los tejidos con los que están realizadas las convierten en piezas únicas, con patchworks donde se combinan lentejuelas o bases de terciopelo con lúrex.

Y llegó el turno de una de las firmas nuevas. Brain&Beast se estrenó en Madrid dejando sin palabras al auditorio con una puesta en escena en la que reinaba el surrealismo que desprenden las obsesiones de los distintos tipos de admiradores que se pueden encontrar. Desde los fanáticos de Eurovisión hasta los maníacos que se cuelan en las casas de sus ídolos, pasando por los que se enamoran de criminales que están en prisión a los que mandan misivas.

El diseñador Juan Vidal.
El diseñador Juan Vidal. / Efe

Distintos fenómenos tratados con ironía «pero sin sarcasmo», aclaran en la firma, que se rodeó de colegas -entre ellos el exconcursante de 'Maestro de la costura' Eduardo Navarrate-, que se mezclaban con los modelos en una celebración en la que no faltaron pizzas, tabaco y alcohol. A la pasarela madrileña volvió, tras mucho tiempo fuera, Roberto Diz. El modista, que goza de un gran reconocimiento en el sur gracias a sus vestidos de invitada, no aprovechó como debería su vuelta. La música machacona distraía de su propuesta, que ha pecado de repetitiva. Eso sí, a sus volúmenes y patrones no se les puede poner ni un pero.

La jornada, envuelta en un halo experimental, llegó al punto culmen en el cierre, del que se encargó Juan Vidal. El alicantino continúa haciendo alarde de creatividad desbordante y maestría con la aguja. En esta ocasión, se atrevió con una arriesgada mezcla de elementos, épocas y culturas (europea, asiática y africana) que dieron con un cóctel excepcional, evocando un folk refinado vigente desde el movimiento hippie de la década de los 70 y revisitando la costura de los años 60.

Una colección cuajada de referentes a una pizzería de la que sería clienta Sofia Loren sin lugar a dudas. Las partes de arriba, con complementos de Laveta eyewear, se enlazan como si de chaquetillas de chef se tratasen, mientras que los delantales joya toman vestidos y las mangas pasteleras visten los brazos. Lo mejor, los excelentes abrigos que hacen las veces de mantel con sus clásicos cuadros, uno de ellos sin costuras en un claro homenaje a Cristóbal Balenciaga.

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