Lucía Rivera: «Es difícil que me valoren por mí y no por etiquetas»

La modelo gijonesa Lucía Rivera Romero. / JOSÉ RAMÓN LADRA
La modelo gijonesa Lucía Rivera Romero. / JOSÉ RAMÓN LADRA

Lucía Rivera Romero lleva conviviendo con la coletilla 'hija de' toda la vida. Habituada a los rumores, acaba de iniciar una relación con el piloto Marc Márquez

JESSICA M. PUGA

Solo tiene 20 años, pero Lucía Rivera Romero (Gijón, 1998) lleva lidiando con los medios desde que tiene uso de razón. La hija de la actriz y modelo Blanca Romero y del torero Cayetano Rivera ha vuelto a acaparar todos los focos al destaparse su noviazgo con el piloto de MotoGP Marc Márquez, tema del que, advierte nada más empezar, prefiere no hablar.

Lucía Rivera ha seguido el ejemplo de su madre y ha escogido el camino de la moda, algo que «tuve claro desde siempre, la verdad», explica. Aunque no a toda su familia le gustó que hiciera realidad una decisión tan meditada: «Está claro que mi padre hubiera preferido que escogiera una carrera; Derecho es solo un ejemplo», confirma.

Poco después de cumplir la mayoría de edad, Lucía Rivera Romero hizo las maletas dispuesta a abandonar el Principado para labrarse un buen futuro. Las oportunidades están fuera y aunque «el sector está mejorando cada vez más en Asturias, falta modernizar un poco a la gente», apunta la joven, quien asegura que a algunos de sus paisanos «todavía les cuesta ver 'tops' y escotes...». Eso sí, la decisión de abandonar su 'tierrina' le costó mucho, asegura, porque «soy muy asturiana». De hecho, cuenta que «lo llegué a pasar muy mal al principio, pero con el tiempo te acostumbras».

Su primer trabajo como profesional fue con Emporio Armani del que guarda «muy buen recuerdo». Su debut en la pasarela fue en 080 Barcelona Fashion para la marca Yerse: «Recuerdo que sentía que se me iba a salir el corazón», explica, «pero una vez que sales es muy divertido, y te sube un montón la autoestima», asegura. Desde entonces, no ha parado, ahora trabaja para la agencia Uno Models y vive en Madrid, aunque pasa muchos días en París por trabajo. «Me paso viajando todo el tiempo, así que siento una mezcla entre alegría y cansancio», comenta divertida, al tiempo que explica que una semana puede estar haciendo 'shootings' -sesiones de fotos- en París, Madrid, Barcelona... por lo que tiene que madrugar mucho, y la siguiente pasarla mucho más tranquila.

Lucía Rivera juega con un gran punto a favor: que lleva inmersa en el mundo de la moda desde niña por la profesión de su madre, la modelo y actriz gijonesa Blanca Romero. «Al verlo todo de cerca, aprendes, así que no me hicieron falta casi consejos de mi madre, pero sí que me ha enseñado desde pequeña a comer muy sano», confiesa. «Tomo mucha fruta, bebo mucha agua y, normalmente, como cosas a la plancha, aunque me doy mis caprichos también», reconoce. La dieta la complementa con el ejercicio, aunque no puede llevar un férreo control por el trabajo: «Tengo muy difícil hacer deporte todos los días porque no tengo una rutina, pero desde luego que lo hago y cada vez me gusta más», explica la modelo.

En estos momentos, no piensa en el futuro a largo plazo. No se plantea, por ejemplo, pasar al mundo de la interpretación como hizo su madre. «Por el momento, me veo esforzándome día a día para estar preparada para lo que pueda venir», responde al respecto. «Por supuesto que tengo muchos objetivos en mente, pero prefiero pensar en trabajar duro día a día para estar preparada para lo que venga», zanja la modelo.

Hay otra cosa que, a su pesar, lleva acompañando a Lucía Rivera Romero desde siempre: ser la hija de quien es, o sea, tener unos padres mediáticos. Eso ha marcado la vida de la joven, acostumbrada porque no le queda otra a lidiar con rumores y críticas infundadas: «Siempre es difícil que me valoren por lo que realmente soy y no por las etiquetas, tan presentes en nuestra sociedad», lamenta. Aun con todo, asegura con confianza que «todo mi esfuerzo y trabajo son visibles para aquellos que quieran verlo». Y punto, aunque, a veces, sea inevitable escuchar sin responder. Por eso hace unos días aprovechó las redes sociales para escribir que no entiende «por qué tanta inquina y tanto odio contra mí simplemente por ser adoptada por mi padre». «Si algo me han enseñado en casa es a no pisar a nadie y, menos, sin motivos y sin tener ni idea», continuó, antes de apuntar que «si hubiera querido vivir del cuento hubiera tomado caminos mucho más fáciles» y que « tengo una madre maravillosa y auténtica».

A través de las redes sociales es donde le llegan algunos mensajes ofensivos. «Agradezco a los que me apoyan, intento aprender de quienes critican constructivamente e ignorar a aquellos que se lo ganan a pulso», dice, aunque a veces le resulte imposible. Al final, son años de experiencia y eso «quizá me ha ayudado a que ciertas cosas no me pillen por sorpresa», cuenta.

Lo suyo es la moda, no tanto estar al loro de las tendencias. «No sé cómo vestiremos en verano. Yo prefiero ir cómoda y con ropa que me gusta. No suelo seguir un 'mood', ¡hace demasiado calor y soy muy joven!», expone. Eso sí, reconoce que se siente a gusto con estilos muy diferentes. «Creo que a nivel internacional hay marcas increíbles, pero soy gran defensora de la moda española: me encanta Juan Vidal, Teresa Helbig. A nivel internacional, Chanel y Saint Laurent siempre son un referente, pero yo casi siempre voy vestida de marcas asequibles, me encantan Sandro, Pull and Bear, Mango, Zara... Depende del día, unos me apetece lucir unos zapatos o un abrigo y todo el 'look' gira alrededor», detalla.

Lo que de verdad le da paz es volver a casa. «Intento aprovechar el tiempo al máximo, estar con mi gente y desconectar del ajetreo de mi día a día. ¡Hogar dulce hogar!», acaba.