Isabel Preysler: varada en el tiempo

Isabel Preysler: varada en el tiempo

Impecable en bañador, Isabel Preysler vuelve a convertirse en la portada más comentada del verano sin que los años pasen por ella

ARANTZA FURUNDARENA

A este paso, para calcularle la edad, a Isabel Preysler van a tener que someterla a la prueba del carbono 14. Porque de otra forma es imposible. Inalterable, indeformable... Físicos del mundo entero escudriñan la anatomía de esta mujer preguntándose de qué material está hecha (o rehecha) y cómo ha llegado a convertirse en el único ser sobre la Tierra al que la ley de la gravedad no parece afectarle. De momento, y tras mucha observación y análisis, los científicos solo han podido llegar a la conclusión de que Isabel envejece mucho mejor que un puente de Calatrava. Con Mario lleva ya cuatro años. Pero parecen cinco horas. El tiempo no pasa por ella.

'¡Hola!', que cada verano por estas fechas se convierte (sin pretenderlo) en la revista 'Science', da cuenta en su último número de los más recientes avances en el prodigio biogenético de la eterna juventud, hoy día encarnada en esta 'celebrity' de 68 años que (al menos de lejos y con teleobjetivo) aparenta 39.

Bien es verdad que las fotos del periplo 'preysleriano' de este mes de agosto no tienen una nitidez precisa y a buen seguro habrán contado con la exigente aprobación de su protagonista y las pertinentes correcciones del Photoshop. Pero, aún así, de cuerpo entero y en la cubierta de un 'megayate' que navega por las islas griegas, es imposible encontrar en la impecable figura de Isabel ni una lorza a la que asirse, ni un pliegue, ni una arruga, ni siquiera un huérfano hoyuelo de celulitis donde colocar un ¡Aaaaaarg!