Doña Letizia y Juliana Awada, empate técnico tras cinco asaltos

En una de las cenas de gala, la Reina se decantó por un nuevo vestido joya en tono azul petróleo de Carolina Herrera y la primera dama argentina, por un 'total look' rojo carmesí./EP
En una de las cenas de gala, la Reina se decantó por un nuevo vestido joya en tono azul petróleo de Carolina Herrera y la primera dama argentina, por un 'total look' rojo carmesí. / EP

Doña Letizia y Juliana Awada, primera dama argentina, lucieron sus mejores galas durante la visita real española al país albiceleste

ROSA IGLESIAS

Desde la confirmación del viaje oficial de los Reyes a la República Argentina, los medios de ambos países empezaron a calentar motores con lo que en España llamamos duelo y los argentinos, tan futboleros, 'riverbocas'. Más que competiciones, estos duelos son un escaparate universal en el que mostrar la moda que cada país produce, dejando espacio para un capricho llegado desde terceros países.

Juliana Awada, primera dama argentina, nació en una familia dedicada a la industria textil y propietaria de tres firmas de ropa. Conoce el medio y es famosa por tener un criterio muy cosmopolita. A esto se une un físico espectacular y la sofisticada y relajada elegancia de la clase alta porteña. No teníamos en frente a una oponente fácil.

Se hizo esperar la llegada de doña Letizia por el asunto de la escalerilla del avión: al parecer, no estaba preparada, tuvieron que buscar una a toda prisa y los Reyes posaron pie en Argentina cincuenta minutos más tarde de lo previsto. Cosas que pasan y que, en esta ocasión, sirvieron para crear cierta expectación. No hay mal que por bien no venga. Para la toma de contacto, doña Letizia lució un vestido celeste, de estreno, casi del azul de la albiceleste bandera argentina, firmado por Hugo Boss. El depurado modelo, primavera del 19, tiene una silueta recta sin mangas con abertura delantera, escote a la caja y cinturón de gabardina.

El primer 'round' del duelo llegaría a la entrada de la residencia de Olivos, donde los Macri recibieron a nuestros Reyes. De marino, ella, con escote en uve, manga francesa y falda de capa de largo midi. Los lunares eran pequeñas aplicaciones metálicas sobre el tejido. La Reina lució un modelo de Pedro del Hierro en color beige. Entallado y de talle largo con costuras laterales que abrían un leve volumen en la falda. Este vestido, que era un guante, fue definido por Claudio Cosano, conocido modisto argentino, como una buena sopa, pero sin sal. Ya se sabe que los duelos se libran más entre la hinchada que por los propios titulares. Quizá la sal hubiera estado en un broche.

La cena de honor que Mauricio Macri ofreció a nuestros Reyes se resolvió con dos vestidos de campanillas. Impactante doña Letizia con un importante vestido de Carolina Herrera azul petróleo con lujosos detalles dorados. La silueta cincuentera trabajada al mínimo detalle, incluido el lacito debajo del pecho y el bien resuelto escote, que combinó con unas sandalias de plataforma de Jimmy Choo. Juliana vistió uno de sus colores favoritos, el rojo. Un impresionante Dior escotado a la caja, manga francesa y falda de gran volumen. Tal cual se está viendo en las últimas pasarelas internacionales. Las dos damas no solo se profesan simpatía, sino que coinciden en sus preferencias cromáticas.

En la reunión la Alianza Iberoamericana de Enfermedades Raras (Aliber) vimos a nuestra Reina vestida con un dos piezas de Zara de color naranja. Una casaca de bajo asimétrico, adornado, esta vez sí, con broche. El pantalón de abertura y largo extraño. Un estilo poco usual en nuestra Reina que recordaba, salvando las distancias, a los atuendos que la Reina emérita doña Sofía utiliza durante sus vacaciones en Palma. Redondeaba con zapatos azules de ante. Juliana también resolvió la reunión con un dos piezas, esta vez de camisa y falda midi del mismo print en diferente tono y tamaño, también de Zara. Las dos damas eligieron la popular marca para solventar la difícil tarea de vestir el entretiempo. Si bien parecía que la Reina tenía puestos los ojos en la primavera del hemisferio norte y Juliana optaba por colores tierra en pleno otoño austral.

El día terminó con la cena ofrecida por Sus Majestades en honor a sus anfitriones en los salones del Hotel Four Seassons. Esa noche fue de rojo oscuro y de strass con plata. La primera dama argentina lucía un vestido con pequeños pailletes y strass de escote caja, al que parece tan aficionada como nuestra Reina a los vestidos de sisa. El modelo de manga larga lo completaba con un cinturón drapeado que ceñía la cintura. La autora del vestido, Amalia Saban, titular de Menage a trois, contó que la primera dama encargó el vestido tras verlo en un 'story' de Instagram. Tiempos modernos. Doña Letizia destacó con un modelo color borravino del argentino Roberto Torreta, reedición de un vestido de 2016. Lo más llamativo era el detalle arquitectónico del escote. Y, en sus pies, los fabulosos Manolos que estrenó hace pocas fechas. Y uno de los brazaletes gemelos que Bulgari le ha hecho con parte de una diadema de Cartier. Con el mismo atuendo y un chal que no llegó a colocarse voló desde el aeroparque hacia Córdoba para la siguiente cita o siguiente 'round', como se quiera.

El fin del combate fue de nuevo 'low cost', con un vestido blanco con cuadritos en negro estrenado en otoño en el caso de la Reina. Escote a la caja, abotonadura en el hombro, manga francesa con puño y falda plisada. Juliana Awada hizo su aparición con un vestido tobillero azul marino, entallado hasta la cadera, de la que partía la falda de pliegues. El estampado decía 'te quiero' en diferentes idiomas, lo que es un modo perfecto de desactivar un duelo. Duelo en el que jugaron piezas importantes de Carolina Herrera y Christian Dior, así como zapatos de ensueño, desde Blanick a Jimmy Choo. Nada más y nada menos.

Doña Letizia estuvo discreta en cuanto a joyas, si exceptuamos la pulsera de Bulgari y los pendientes con brillantes y perla con los que se casó la infanta Elena, que lució en el primer 'round'. Mucho escote a la caja y pliegues por doquier. Y clutch y carteras para toda ocasión, de estreno y en repetición. Constatamos que los brazos de Su Majestad la reina Letizia son los más torneados del gotha internacional y no están maquillados con 'contouring', como se rumoreaba en la ciudad de la furia.

Y así acabo el duelo, en tablas. Podríamos decir que empate técnico después de cinco asaltos muy igualados en el que cualquier otro juez podría haber dado la victoria a una o a otra. Sea como sea, no hay que desestimar el poder de la moda y el estilo. Porque, como diría Mirtha Legrand, la nonagenaria diva de la televisión Argentina, «como te ven, te tratan y si te ven mal, te maltratan».