Carlos Martorell, el último 'hippy' del Flower Power

«Yo hoy a Ibiza le bajaría los decibelios», dice Martorell, con la actual embajadora de la isla, Paris Hilton. /R. C.
«Yo hoy a Ibiza le bajaría los decibelios», dice Martorell, con la actual embajadora de la isla, Paris Hilton. / R. C.

Considerado un genio de las relaciones públicas, Carlos Martorell fue pionero en Ibiza y amigo de Warhol y Jagger en Nueva York

ARANTZA FURUNDARENA

Los lunes en la discoteca Pachá de Ibiza toca Flower Power. Pero solo una vez al año se celebra el Flower Power VIP ideado por Carlos Martorell. Y ese lunes fue anteayer. Estuvieron, entre otros famosos, el exazulgrana Carles Puyol y su mujer, la modelo Vanesa Lorenzo, la cantante Lola Índigo (Mimi, para los seguidores de 'O.T.'), el escultor Lorenzo Quinn, el diseñador Palomo Spain, la periodista Ana García-Siñeriz, la piloto Carmen Jordá y el inclasificable (e incombustible) Pocholo Martínez-Bordiú... Ellos posaron en el 'photocall' mientras por detrás de los focos se escurrían muchos 'vips' de 'buena casa', gente rica y discreta que accede a bajarse del yate para atender la llamada de ese ex 'hippy' catalán descubridor de Ibiza, amigo de Warhol y relaciones públicas de primer nivel llamado Carlos Martorell... Porque para Flower y, sobre todo, Power, él.

Decir que Martorell es el último mohicano del 'hippismo' ibicenco sería exagerar. Pero no demasiado, porque los 'hippies' de los 60 que aún subsisten en la isla son contados. La culpa la tienen los precios, «que no son para 'hippies'» dice el relaciones públicas. Hace años que Ibiza pasó del bucólico 'Peace and Love' al urbano y machacón 'chunta-chunta' de los Dj's, una plaga que lo invade todo, desde un chiringuito de playa a una tienda de relojes... «En todas partes hay un tío pinchando», lamenta Martorell. Hasta el punto de que él, para escapar de la contaminación acústica, llegó a conceder una entrevista en un cementerio.

Pero quedan algunos rincones en el norte de la isla donde todavía se puede respirar el aroma del auténtico 'hippismo', ese que en los 60 y 70 profesaron los 'niños bien' norteamericanos refugiados en Ibiza para evitar ser reclutados en la guerra de Vietnam. «Sus padres les enviaban una transferencia mensual a través de la banca Matutes porque, claro, allí nadie trabajaba», recuerda Carlos. Él, que nació en una familia burguesa de Barcelona, hijo del 'number one' de la cardiocirugía vascular, criado entre siete hermanos, cocineras, doncellas, tatas y hasta profesora de francés, acabó convertido en 'Blue Eye Charlie'. Y es que en Ibiza «todos los 'hippies' teníamos mote».

Lista de espera para el baño

Vivió décadas en una casa sin agua ni luz, que aún así fue portada de varias revistas de decoración y alojó a celebridades como el arquitecto Bofill, el modisto Valentino y la entonces modelo Naty Abascal... «En los 70 había lista de espera para bañarse en mi bañera», asegura. Luego se metió en el mundo inmobiliario, pero a su estilo... «Iba en tanga y a caballo recorriendo Ibiza, en busca de las mejores casas para vender o alquilar, y con lo que ganaba me instalaba en otoño en Nueva York. Llegué a pasar 18 años entre Manhattan e Ibiza». Allí se codeó con Jagger, Warhol, Polanski, que luego serían invitados 'vips' de sus rutilantes fiestas.

Ha escrito dos libros, ha rodado un documental autobiográfico, 'Carlos Martorell polifacético', en el que se disfraza de 'maruja', de 'colgao' y de obispo... Y sobre todo se ha divertido. Hace ocho años, al alma del Flower Power VIP de Pachá lo nombraron embajador de Ibiza. Este año, la elegida ha sido Paris Hilton... «Cometimos el grave error de promocionar la isla –reconoce Martorell–. Yo hoy a Ibiza le bajaría los decibelios».

Contenido Patrocinado

Fotos