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REPORTAJE
Oliegos, siempre presente
En 1945 todo el pueblo de Oliegos fue trasladado a la fuerza en un tren de 30 vagones a la finca de Foncastín, en Valladolid / Fueron desalojados para construir un pantano que, pese a todo, no ha logrado ahogar la memoria del pueblo
leonoticias.com
24/08/2008 (09:05 horas)
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En 1945 todo el pueblo de Oliegos (en la comarca de La Cepeda) fue trasladado a la fuerza en un tren de treinta vagones a la finca de Foncastín, municipio de Rueda (Valladolid). La construcción del pantano de Villameca forzó en aquel entonces aquella dolorosa y obligada "emigración" de más de ciento cincuenta personas a Foncastín.

Fue el 28 de noviembre de 1945 cuando 38 familias partieron de Oliegos dejando atrás un pueblo de tierra verde y frondosa donde cultivaban hortalizas y frutales, para dirigirse a Foncastín. En aquellos 30 vagones viajó la historia de un pueblo. En los tres primeros, donde estaban todos los vecinos, sólo había lágrimas. En los 27 restantes, el ganado y los enseres personales.

Cuando llegaron a Fontecastín, el 30 de noviembre del mismo año, se encontraron con una tierra árida, dura, donde sólo prendían los cereales. «Salimos del que para nosotros era el pueblo más bonito de España, porque era nuestro pueblo. Lo más difícil de dejar, sobre todo para las personas mayores como mi madre, que tenía 60 años y era viuda, fueron las casas, las raíces, y a nuestros muertos. Cuanto dolor quedó enterrado bajo el pantano», cuenta Pedro Carrera que al salir de Oliegos tenía 19 años.

"Nos llevaron a un pueblo donde no había casas, ni agua"

Él explica que el proceso de adaptación no fue fácil: «Llegamos a un pueblo donde no había casas, ni agua, ni escuela. Fue muy duro pero echándole valor salimos adelante». Tanto así que han convertido a Foncastín en un pueblo con 150 habitantes y en constante crecimiento. «Es verdad que les costó adaptarse, porque tenían una cultura totalmente diferente, pero lo consiguieron y ahora es un pueblo integrado aunque conservan muchas costumbres leonesas», ha recordado en más de una ocasión Lola Mayo, alcaldesa de Foncastín.

Ahora la tremenda belleza de los parajes de Oliegos parecen reclamar a sus hijos para que vuelvan a contemplar la tierra de sus antepasados, entonces forzados a una marcha inconcebible hoy en día en las mismas condiciones.

Un monumento para no olvidar

Quizá por ello este domingo se han visto lágrimas en la inauguración del monumento denominado 'Juntos', un monumento de tres metros de alto y cinco toneladas de peso que servirá como recuerdo permanente entre los vecinos que tuvieron que abandonar Oliegos para dar paso al agua.

Unas 300 personas se han dado cita en el paraje el 'Alto de Oliegos, perteneciente al municipio de Quintana del Castillo, a los pies del pantano de Villameca, para descubrir el monumento realizado por la escultora murciana Cristina Alegría.

'Versos Oliegos'

Oliegos, pese al paso de los años, se mantiene vivo en quienes allí nacieron y en quienes simplemente han sabido de su existencia por 'herencia familiar'. Hoy el pueblo atrapado por las garras del pantano tiene un recuerdo permanente con este monumento, al que acompaña de forma paralela la anual convocatoria de intelectuales de la zona en el encuentro "Versos a Oliegos" en memoria de la población desaparecida.

Para ese encuentro han dedicado poesías desde las gentes de la propia localidad hasta escritores de la talla de Eugenio de Nora, Julio Llamazares o Gustavo Rojas, premio Cervantes de literatura.
 

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