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AGRICULTURA
La roya amarilla pone en alerta a los agricultores de trigo de la provincia
El Itacyl informa de que una “raza” de este hongo, probablemente transmitida desde Dinamarca y Reino Unido, ha sorprendido al secano y podría mermar la producción si no se ataja con fungicida
La roya amarilla pone en alerta a los agricultores de trigo de la provincia.
La roya amarilla pone en alerta a los agricultores de trigo de la provincia.
Juan López/ Ical
17/05/2014 (11:11 horas)
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La roya amarilla ha puesto en alerta a los agricultores de cereal de Castilla y León, especialmente el trigo, a los que les ha obligado a vigilar sus parcelas, pues en algunos casos ya se han apreciado afecciones que podrían concluir en mermas de producción, un daño al que también se suma la ausencia de lluvias durante el mes de mayo en la Comunidad.

Fuentes del Instituto Tecnológico Agrario (Itacyl) aseguraron a Ical que la enfermedad de la roya amarilla, producida por el hongo 'Tuccinia striiformis', se ha generalizado por toda Castilla y León y una gran parte del territorio español. Si bien esta enfermedad fúngica afecta a trigo, cebada y triticale, existe una “raza”, tal y como consideraron en el departamento de la Junta, que “es la que más está afectando en Castilla y León”. Se trata del 'tritici', que sólo daña al trigo.

En este sentido, aunque la roya amarilla siempre ha estado presente y es conocida en el campo regional por sus pequeños brotes con un control fácil mediante tratamiento fúngico, la Junta sostiene que el 'tritici' ha conseguido modificar la tipología de los daños. “En este momento, las variedades de trigo que considerábamos resistentes han pasado a ser susceptibles. Nos hace sospechar que algo ha cambiado”, comentan desde el Itacyl, quien aseguran que el comportamiento de esta “raza” se empezó a observar en la campaña 2009-2010 en el norte de Europa, más tarde se expandió al Reino Unida, luego Francia y ahora llega a España. “Ahora es más virulenta”, dijo.

Se cree que esta nueva raza es la misma que infecta a la variedad de trigo 'warrior-ambition', muy extendida en el campo británico y danés. Desde el Itacyl se está realizando en la actualidad un muestreo en distintas localidades de la Comunidad que se enviarán a un laboratorio en Francia, donde se ha centralizado este diagnóstico.

Hasta ahora ha afectado al trigo de regadío y secano. Si bien los cultivadores del cereal de riego están más habituados a sufrir ataques de hongos por la temperatura y la humedad, que facilita su proliferación, a los agricultores de secano “les ha cogido por sorpresa, porque no están acostumbrados a vigilar el cultivo, a diferencia de los de regadío”. “Los tratamientos son fúngicos y se combaten perfectamente, pero es un coste a mayores, principalmente en trigos de secano de 2.000 y 3.000 kilos por hectáreas. Tienen que analizar si, según ha venido el año y la producción, prefieren el tratamiento y su coste o esperar a conocer la pérdida”, aseguraron desde el Itacyl.

El fungicida aminora el daño

Desde el departamento investigador de la Consejería de Agricultura y Ganadería recomiendan aplicar correctamente los productos en el momento adecuado y en buenas condiciones, pues “se logrará un grado alto de eficacia y se aminorá el daño para asegurar la cosecha”. “Se recomienda mantener las dos últimas hojas sanas, sobre todo la bandera y la espiga. El problema es que se ha adelantado el ciclo y hay algo de sequía, y los tratamientos más agresivos pueden hacer sufrir la planta”, admiten también.

Por ello, dejan en manos de los propietarios la decisión de aplicar fungicida o no, porque es un momento “en el que si no tratan puede mermar producción, pero si tratan, también es delicado, pero no tanto”. En este sentido, el Itacyl aboga por vigilar el cultivo en los primeros estadíos del hongo, donde se puede eliminar con la mitad de dosis. Para apreciarlo, explica que la roya amarilla empieza por rodales y se extiende “como una mancha de aceite, porque es un hongo aéreo y el viento lo transmite entre parcelas”.

Explican además que el inóculo, las esporas, “están ahí, porque necesitan hospedantes”. Al respecto, el Itacyl aconseja, de cara a próximas campañas, que “lo más efectivo es la utilización de una semilla más resistente al sembrar, además de la posterior la lucha química”.
Desde algunas organizaciones agrarias también advierten de que los ataques de esta enfermedad pueden llegar a suponer mermas significativas del rendimiento, en ocasiones incluso superiores al 50 por ciento.

El desarrollo de esta “raza” de la roya amarilla llega justo en un momento en el que el trigo ha alcanzado a la superficie de la cebada, una cuestión motivada en las mejores producciones de algunas variedades y en un mejor precio de media. De hecho, este año la superficie de trigo es de 888.423 hectáreas, un 7,6 por ciento más que en 2013, mientras que la cebada prácticamente absorbe prácticamente el mismo terreno, 888.908 hectáreas, un cuatro por ciento menos. 

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