León
LEÓN
La falta de confianza sigue lastrando a un estancado comercio electrónico
Las empresas que ofrecen sus productos por Internet aumentan un punto en un año, pero los consumidores que realizan compras en la web menguan otro tanto
El comercio electrónico sigue estancado.
El comercio electrónico sigue estancado.
Ángel Blanco Escolona
25/07/2015 (09:49 horas)
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Que el comercio electrónico es y seguirá siendo un nicho de negocio para las empresas y un ámbito de inmensas posibilidades para los consumidores es algo que nadie pone en duda. Más incierto es, para las primeras, dar con la clave de lo que buscan los segundos y, para estos, dar con el proveedor que mejor cumpla con sus expectativas. Al encontrarse todavía en una fase incipiente, el sector mejora sus cifras año tras año, pero las del último ya no fueron tan espectaculares como las anteriores.

Factores como la aparición de plataformas empresariales que faciliten la compra y amplíen la oferta y la información acerca de los productos, así como un impulso a la confianza de los usuarios y una política de devoluciones más ágil son, según coinciden los expertos y las empresas, fundamentales para aumentar la demanda por Internet. Eso y estar presente en canales especializados en informaciones sobre el comercio digital y el mundo tecnológico, como es el caso del canal e-volución

El 17,6% de las empresas españolas con diez o más empleados realizan ventas mediante comercio electrónico, según la Encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico en las empresas 2014 - 2015 del INE. El volumen de negocio generado por estas ventas alcanzó los 198.261 millones de euros, un modesto 1,4% más que en 2013.

Las ramas de actividad con mayor porcentaje de empresas que realizaron ventas a través de comercio electrónico fueron Servicios de alojamiento (83,1%), Alimentación; bebidas; tabaco; textil; prendas vestir; cuero y calzado; madera y corcho; papel; artes gráficas y reproducción de soportes grabados (24,7%) y Comercio al por mayor y al por menor y reparación de vehículos a motor y motocicletas (24,1%). Las ventas a través de comercio electrónico representaron, el 14,4% del total de ventas efectuadas por las empresas de 10 o más empleados, frente al 15,1% del año anterior.

En Castilla y León, el porcentaje de empresas que dispone de un canal de recepción de pedidos o reservas online es del 17,6%, poco más un punto por encima del dato del año anterior (16,2%) y algo menor que el resultado nacional (18,1%). Sin embargo, el universo de compradores por Internet, que en el conjunto de España evolucionó del 22,9%del año 2013 al 27,5% de 2014, en la comunidad autónoma no creció sino que pasó del 24,5% al 23,3%, más de un punto menos.

Nicho de negocio

El comercio electrónico creció el año pasado el 24,8% en España, hasta los 15.891 millones de euros, según informó la pasada semana la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Por sectores de actividad, las agencias de viajes y los operadores turísticos son los que registraron mayores ingresos, con el 13,2% de la facturación total. Siguieron el transporte aéreo, con el 7,7% y la ropa, con el 5,7%. El marketing directo y la venta de discos, libros, periódicos y papelería lideraron el ranking por compraventas.

La diferencia entre lo que se compra desde el extranjero a sitios web españoles y lo que se compra desde España al extranjero, es decir, el saldo neto, reflejó un déficit de 1.226 millones. Por número de transacciones, el 44,1% de las compraventas se han registrado en webs nacionales y el 55,9% en páginas del exterior.
La Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale) considera que el comercio electrónico es un nicho de negocio, pero necesita atenciones para su desarrollo. "Es importante impulsar la confianza de los consumidores en el comercio electrónico, con el fin de que se convierta en un auténtico canal comercial para las empresas y, de forma paralela, se apoye a las empresas en la creación de nuevas plataformas digitales y el impulso de los servicios digitales".

Para la patronal regional, resulta indispensable "diseñar una línea de apoyo para establecer alianzas entre empresas, para optimizar el necesario proceso logístico que también conlleva el comercio electrónico, con el fin de proporcionar productos competitivos en calidad y precio".

Además de reclamar a la Administración regional que colabore en "la constitución de redes que detecten innovaciones cruzadas que favorezcan proyectos de cooperación interempresarial", encuentra necesaria "mejorar las infraestructuras y servicios de banda ancha en toda Castilla y León con el objeto de facilitar el necesario impulso del comercio electrónico en las pymes".

El éxito de Ali Baba, la mayor empresa de comercio electrónico del mundo, se basa en haber sabido aglutinar en una sola web la oferta de miles de más o menos pequeños proveedores (al tratarse de China, cientos de miles) que exponen los más variados productos. Algo que, en un nivel diferente, también hace el otro gigante del comercio electrónico, Amazon, al dar cabida, por ejemplo, a infinidad de vendedores de libros descatalogados de todo el mundo.

Qué se compra

La pasada semana, BBVA Research difundía un estudio titulado ‘Comercio electrónico en España: ¿qué compramos y por qué?’ en el que se pone de manifiesto que "el número de personas que ha comprado a través de Internet en los últimos doce meses se ha duplicado en España desde el año 2008 hasta alcanzar el 37% de la población en el 2014". Las personas que utilizan el comercio electrónico consumen más servicios que bienes y en torno al 60% de los internautas que han comprado por Internet durante el último año ha consumido algún tipo de servicio (acciones y seguros, viajes y entradas para espectáculos, etc). El 20% ha adquirido bienes duraderos (equipamiento electrónico, equipo informático, software, artículos de vestido y calzado y libros y similares)y tan solo el 1%, no duraderos (alimentación y medicamentos).

"Estos resultados sugieren que los hogares prefieren comprar ciertos productos en los comercios tradicionales en lugar de hacerlo a través de Internet, bien porque la oferta es escasa o inexistente, bien porque encuentran dificultades para apreciar la calidad del bien". El margen de actuación es, por tanto, notable, tanto para los proveedores de bienes como para los consumidores.

Para los autores del estudio, "el camino que los distribuidores de bienes deben recorrer para que sus ventas online se aproximen a las realizadas en las tiendas físicas es todavía largo. Más oferta, más información acerca de los productos y una política de devoluciones más ágil contribuirán a incrementar la demanda de bienes por Internet".

Miedo al fraude

Un informe de la empresa de estudio de tendencias de compra y hábitos de consumo Nielsen pone de manifiesto que el 43% de los españoles se frena a la hora de comprar a través de Internet por el miedo al uso fraudulento de su tarjeta de crédito y otro 43% por los costes de envío. "Aunque el comercio electrónico ya factura en España más de 14.000 millones de euros anuales, todavía queda camino por recorrer a la hora de eliminar estos obstáculos que, aunque han perdido importancia en los últimos años, siguen actuando como freno en el desarrollo del comercio electrónico".

Según la consultora, el tercer factor que dificulta el acto de compra a través de Internet es la falta de claridad de algunas páginas web. El 24% de los consumidores españoles consideran que son demasiado confusas y no facilitan la búsqueda y la selección de los artículos.

Según el director general de Nielsen Iberia, Gustavo Núñez, "poco a poco se van reduciendo los miedos que los españoles han tenido siempre al uso de tarjetas de crédito en Internet". "La prueba de que se trata de un fenómeno psicológico es que en el sector del ocio, el comercio online vive un momento extraordinario, especialmente impulsado por los denominados ‘millennials’, que son las nuevas generaciones plenamente digitales que están acostumbradas a realizar sus compras a través de la Red".

Idóneo para Castilla y León 

En su último informe anual, presentado la pasada semana, el Consejo Económico y Social de Castilla y León, señala que "es crucial impulsar la confianza de los consumidores en el comercio electrónico, con el fin de que se convierta en un auténtico canal comercial para las empresas, y de forma paralela, se apoye a las empresas en la creación de nuevas plataformas y el impulso de los servicios digitales".

Para el CES, "el desarrollo del comercio electrónico en la sociedad de la información, ofrece importantes oportunidades en Castilla y León, por sus características geográficas, tanto para los ciudadanos como para las pequeñas y medianas empresas", por lo que considera fundamental "apoyar las inversiones en innovación, para difundir su uso acercando servicios a los ciudadanos del entorno rural, e incrementar también de esta forma la competitividad de las empresas de nuestra comunidad".

Eso sí, la complejidad intrínseca de las nuevas tecnologías hace más necesaria que nunca, en el caso del comercio electrónico, "la protección a los consumidores, por lo que, en opinión del CES, es necesario reforzar la coordinación entre las autoridades y organismos competentes de supervisar la seguridad, la salubridad y la trazabilidad de los productos". 

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