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ENTREVISTA
Enrique García "La crisis tiene factores psicológicos pensados para especular"
El catedrático de Psicología de la UNED analiza los juegos psicológicos que influyen de manera decisiva en la economía
leonoticias.com
12/06/2012 (12:46 horas)
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La crisis económica adquiere este año un protagonismo especial en los cursos de verano de la UNED en Ávila. En un contexto en el que los mercados parecen no darnos tregua, el catedrático de Psicología Enrique García Fernández-Abascal analiza en esta entrevista concedida a Ical el papel que desempeñan los juegos psicológicos en la actuación de los mercados, alerta de los límites con los que debe afrontarse el pensamiento positivo respecto a la crisis y reconoce que habrá personas que sucumbirán ante esta situación. El curso de verano que dirige se desarrollará entre el 2 y el 6 de julio en el centro asociado de la UNED de la capital abulense y lleva por título ‘Maduración emocional y felicidad’.

¿Qué es la felicidad?

La felicidad es un camino, ir haciendo las cosas que hacen sentirse a gusto consigo mismo. Ha habido una distorsión del concepto, motivada en parte por esos libros de autoayuda, y se ha transmitido una idea equivocada. La felicidad no es sólo placer, hacer y tener lo que uno desea, sino ajustarse a las condiciones y pelear por objetivos. La felicidad no es algo constante que cuando se alcanza se obtiene para siempre. Una vez lograda una meta deben plantearse otras, tanto grandes metas vitales como otras más pequeñas.

Debido a esa distorsión, ¿sabemos identificar la felicidad?

Es difícil saber que uno es feliz. De hecho cuando nos paramos a analizar las cosas que nos hacen felices se nos escapa la felicidad entre los dedos. Sabemos que la base de la felicidad son las emociones positivas (alegría, amor), pero la felicidad es un estado mucho más volátil e indefinido y es más fácil reconocerla en el pasado que en el presente. La comparación también es otra vía nefasta para reconocerla: plantearse si soy más feliz porque mi vida es más plena que la de mis amigos o familiares. Esta es otra forma de destrozarla.

¿Podemos aprender a ser felices?

Sí, con técnicas para aprender a disfrutar de la vida y potenciar las emociones positivas; aunque no es tan fácil como se nos quiere hacer creer en ciertos libros. Hay que tener en cuenta las circunstancias de la vida, a las que tenemos que responder porque no podemos ser felices ignorando nuestro entorno. Además está nuestro legado genético que determina que hay personas más propensas a relacionarse con los demás y como los demás son la principal fuente de afecto positivo, tienen más posibilidades de ser felices que las que genéticamente son más introvertidas. En ambos casos no tenemos capacidad de decisión, pero hay un porcentaje importante que depende de nuestra voluntad.

¿Qué porcentaje?

Varía de una persona a otra. En quien se entrene para ser feliz puede llegar a ser hasta un 66 por ciento pero quien no lo intenta se puede quedar en un 18 por ciento. Depende de si la persona tiene voluntad de ‘hacer algo para’, porque si no las circunstancias que nos da la vida son las que mandan. Un tercio de nuestra vida lo tenemos que dedicar al descanso, otro tercio a trabajar y a cumplir con nuestras obligaciones, y un último tercio al tiempo libre, sin obligaciones biológicas y sociales, y que podemos decidir en qué emplearlo. En la medida en la que yo haga eso que me gusta, que no vulgarmente es placer, sino que me puede llevar esfuerzo y trabajo; en la medida en la que luche por alcanzar mis metas se producirá un efecto de espiral: disfruto aprendiendo y lo que aprendo me sirve para disfrutar más de otras cosas.

Entonces disfrutar de la vida tiene un patrón común: luchar por alcanzar una meta

Sí, aunque se trata de algo totalmente subjetivo porque no a todos nos gusta lo mismo. Las emociones negativas vienen muy cerradas genéticamente y tenemos muchos miedos comunes, sin que eso cree ningún problema. Pero el afecto positivo lo tenemos en potencialidad, hay que desarrollarlo y cada uno aprende a disfrutar de formas distintas y de cosas distintas. Debemos averiguar cuál de las fortalezas humanas se nos da bien por naturaleza y potenciarla. Las fortalezas son el uso del conocimiento, las emociones, la amistad y el cariño, fortalezas cívicas, las que nos protegen de los excesos y las de la filosofía general de la vida (como el sentido del humor, la fortaleza positiva más difícil). Ser virtuoso en una fortaleza supone que hemos aprendido a disfrutar y que cada vez disfrutamos más.

¿No es cuando menos frívolo hablar de felicidad y de disfrutar de la vida en el momento actual?

Hay dos ideas erróneas: la que identifica la felicidad con el placer y la de creer que todo se soluciona pensando en positivo. Por ejemplo, ver el quedarme en paro como una oportunidad para hacer lo que siempre quise hacer. El pensamiento positivo no es algo nuevo para buscar la felicidad y no es del todo cierto. Lo poderoso es el pensamiento negativo: si me levanto pensando que nada tiene solución, por muchas cosas buenas que me pasen en el día no las disfrutaré. Y pensando en negativo tenemos dos problemas porque derrotistas y pesimistas no intentaremos hacer nada. Ahora bien, pensar en positivo tiene unos límites. En este país llevamos cinco años pensando en positivo sobre la economía y no por eso hemos solucionado nada. La realidad está ahí, tiene una parte negativa que hay que ver y enfrentarse a ella. Una persona feliz no es a la que le sale todo bien y tiene suerte, es más complicado.

¿Cuál es la importancia de la Psicología en la crisis económica?

Tiene mucho que ver en la medida en que las decisiones de las personas que marcan la actuación de los mercados tienen más que ver con factores psicológicos que con factores reales. Vemos cómo las primas de riesgo se van moviendo por situaciones casi emocionales, por rumores, y no por datos contables serios. Vemos que una empresa no vale realmente los activos que tiene, sino cómo consigue transmitir algo emocionalmente. Y hemos visto que quienes han manejado muy bien determinadas características psicológicas de una empresa que estaba hueca y han sabido vender la confianza han conseguido que la gente se olvidara de mirar lo básico en una economía: los libros contables. La crisis tiene muchos factores psicológicos, pero no pensados para el bienestar de la persona sino para la especulación y el dinero fácil que es lo lamentable de todo esto. La gente se forma más para ser especulador y menos para ser empresario que dé valor por eso tenemos una economía que tiene mucho de juegos psicológicos y de venta emocional de empresas y de productos.

¿Da miedo que nuestra economía dependa en tanto nivel de juegos psicológicos?

Sí, porque además creo que las propias personas que los ejercen son a su vez víctimas de ellos mismos porque al no ser expertos en el tema desconocen hacia dónde van. Si nos sirve algo de consuelo, el dinero no da la felicidad. Hace falta un mínimo imprescindible para vivir que evite también la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en el futuro, pero acumular grandes cantidades de riqueza no da más felicidad sino que posiblemente dé más problemas. Hay formas mucho más interesantes de disfrutar que la acumulación por la acumulación, que no lleva a ninguna parte.

Transmitir este mensaje a una familia en paro que no llega a fin de mes es complejo...

La crisis actual ha ayudado a muchos a reorganizar su lista de valores. En situaciones de crisis, económicas y personales, en general es en los momentos traumáticos cuando uno se replantea muchas cosas. Esas circunstancias tienen dos salidas: o sucumbimos ante ellas o salimos más sabios emocionalmente. También es fácil que si salimos de la crisis dentro de cuatro o cinco años nos olvidemos de esas cosas, pero esos momentos son puntos de inflexión y de reflexión sobre lo importante y lo trascendente que por lo general tiene que ver con la relación con otras personas. Esas son las mayores riquezas que podemos tener: amigos y el amor de la familia.

Está usted pensando en positivo…

Sí, pero con matices. No es buena la crisis porque vayamos a salir más maduros ya que hay gente que no sale y se hunde en la depresión. La tristeza no es exactamente lo contrario de la felicidad, es la incapacidad de disfrutar de nada. No tener depresión no quiere decir que uno no tenga problemas. La gente en estas situaciones se vuelve más ansiosa y se puede volver más hostil, más agresiva; así que no todo el mundo sale necesariamente con más madurez emocional. Así que estudiamos qué se puede hacer para que la mayor parte de la gente se salve de esa situación, sabiendo que no todo el mundo lo logrará. Las grandes crisis económicas van muchas veces acompañadas de un número importante de suicidios y eso supone el mayor fracaso vital de una persona: no ver nada más allá de la situación aquí y ahora, y quererse eliminar como única solución.

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