El nuevo firmamento de Gordonzello

Nueva imagen de la gama de vinos Peregrino. / Sandra Santos
La bodega renueva su imagen en la gama de vinos Peregrino
SANDRA SANTOSGordoncillo

Han pasado casi 25 años desde que el sol bañó por primera vez los viñedos de Gordonzello. Casi 25 años en los que se ha levantado un proyecto que actualmente es una realidad y que ha situado a Gordoncillo en uno de los puestos más altos del panorama vitivinícola español.

Con una comercialización de casi un millón de botellas y una cuota de mercado superior al 20% de la Denominación de Origen León, Gordonzello se ha convertido en la bodega líder de la DO gracias a su gran catálogo de caldos elaborados con las variedades autóctonas entre las que destaca el Prieto Picudo o el Albarín.

Una evolución que ha ido de la mano de una firme apuesta por el futuro, por cambiar y esa forma de dar un paso adelante viene de la mano de hacer cosas nuevas, como afirma José Manuel González, gerente de la bodega, que afirma que la evolución de Gordonzello requiere de evolucionar los productos y las presentaciones.

Y ese cambio se ha hecho realidad dentro de la gama de vinos Peregrino. Unos vinos reconocibles de uso diario, de mayor rotación, jóvenes, de disfrute, accesibles para todo el público y con una calidad contrastada.

Nueva gama de Peregrino
Nueva gama de Peregrino

Una línea de caldos que ahora pretende transmitir luz, color y buen hacer a través de una estrella, símbolo histórico que guiaba a los peregrinos en su camino. «Peregrino ha utilizado ese juego con las estrellas pero no solo con una estrella sino también con un carácter artesano que tiene la elaboración de los vinos que también está relacionado con la forma artesanal en la que están hechas las estrellas» afirman desde la bodega.

Una estrella que está en seis botellas etiquetadas bajo la normativa que actualmente exige la DO León: dos blancos, Verdejo y Albarín; dos rosados, uno tradicional y otro rosé más orientado a un público nuevo y dos tintos, un Peregrino tinto joven y un Peregrino tinto roble para paladares ya acostumbrados a este sabor.

Una imagen nueva, joven, llena de luz y de connotaciones positivas que desde Gordonzello también han querido remarcar en el soporte con un uso responsable del papel. Y es que en todas las etiquetas de esta nueva línea se ha utilizado un papel ecológico que respeta el medio ambiente.

Un producto de calidad que ha sabido sobreponerse a un complicado 2018 pero que termina el año con buenas previsiones de futuro en las que pretenden seguir trabajando para lograr sus objetivos de venta y mantener la confianza de sus clientes.

Una confianza que se verá reforzada en el año 2019 por esa apuesta decidida por el cambio, la innovación y la calidad fijándose en unas estrellas con luz y nombre propio: Peregrino.