Pedro Sánchez garantiza su 'no' al referéndum sin descartar el apoyo secesionista

Pedro Sánchez, en un acto sobre la discapacidad./Europa Press
Pedro Sánchez, en un acto sobre la discapacidad. / Europa Press

El jefe del Ejecutivo dice que no excluirá a «ninguna fuerza dentro de la Constitución» y evita cerrar la puerta a futuros indultos por el 'procés'

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez no prescindirá de ningún apoyo para tratar de formar Gobierno tras las elecciones generales del próximo día 28. El jefe del Ejecutivo, que el pasado diciembre se mostró muy crítico con la decisión del PP y Ciudadanos de apoyarse en Vox para gobernar en Andalucía, aseguró hoy que está dispuesto a hablar con todas las fuerzas políticas «dentro de la Constitución» tal y como, dijo, ha hecho desde que llegó a la Moncloa. De es modo, evitó descartar el apoyo de las fuerzas secesionistas a su eventual investidura.

No es que el líder de los socialistas mantenga en esta precampaña un discurso complaciente con el independentismo. En una entrevista en La Sexta, antes de iniciar oficialmente mañana por la noche la cuenta atrás de quince días para la cita con las urnas, Sánchez acusó, de hecho, a dirigentes del PDeCAt y Esquerra (sin citarlos por su nombre) de no haber actuado de «buena fe» no ya con el Gobierno de la nación sino con los ciudadanos de Cataluña a los que se prometió una independencia que sabían imposible.

Incluso llegó a reclamarles que «den la cara» y digan en público lo que, según él, le han reconocido ya en privado, que «engañaron» a la gente. Y, en la misma línea, aseguró que ni ahora ni nunca aceptará un referéndum de autodeterminación. «He demostrado que cuando digo 'no es no' es 'no es no'», llegó a afirmar para enfatizar su rechazo.

Que no evite alguna crítica, sin embargo, no quita para que Sánchez haya procurado hasta ahora mantener una posición que permita una colaboración futura. Ya renunció a incluir en su programa electoral dos medidas beligerantes con el secesionismo prometidas en la oposición -la reforma del delito de rebelión para que no haya dudas de su aplicación a casos como el del 'procés' y la regulación de las tomas de posesión para que todo cargo pública deba jurar lealtad al Rey y la Constitución- y este miércoles no solo egrimió que hay que dar pasos hacia el diálogo y no quedarse «paralizados en el enquistamiento de la crisis» sino que, por enésima vez, frente a las exigencias del PP y Ciudadanos, evitó cerrar la puerta a futuros indultos de los líderes independentistas que puedan resultar condenados por el Tribunal Supremo.

Empatía

Los socialistas nunca han querido cercenar esa vía. Aunque hasta ahora han sido los dirigentes del PSC -primero Miquel Iceta en plena campaña del 21 de diciembre de 2017 y, más tarde, la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera- los únicos que se han mostrado abiertamente favorables a un eventual perdón, el jefe del Ejecutivo siempre ha evitado rectificarlos . Es más, en una comparecencia en Montreal el pasado septiembre aseguró que coincidía con Cunillera en que hacía falta «más empatía» para resolver la situación catalana.

En la entrevista de este miércoles, argumentó que ahora mismo no debe pronunciarse sobre ese asunto porque es el presidente del Gobierno y su obligación es respetar los tiempos y «dejar a los jueces y a los fiscales trabajar». Sin embargo, añadió: «Una vez haya sentencia, lógicamente el poder político tendrá que posicionarse». Y a continuación, amortiguó el anuncio recordando su compromiso con la unidad territorial, la soberanía nacional y la Constitución, demostrados con su apoyo a la aplicación del artículo 155 en Cataluña hace año y medio.

Los socialistas llevan semanas dando a entender que su deseo sería poder obviar el respaldo de fuerzas como ERC o el PDeCAT y el más explícito al respecto ha sido, hasta ahora, el secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. Sin embargo, la mayoría de los sondeos, salvo el CIS, apuntan a que, si Ciudadanos lleva hasta el final su veto, prescindir de las fuerzas secesionistas no será posible. Sánchez se mostró convencido aun así de que con algo más de apoyo podrá gobernar en solitario y llamó a progresitas y moderados a «concentrar» el voto en el PSOE para no depender de nadie.