Funcas aboga por subir el salario mínimo de forma gradual y por colectivos

Dos jóvenes trabajando como camareros./Archivo
Dos jóvenes trabajando como camareros. / Archivo

Advierte de que el «desmesurado» incremento de este año puede perjudicar a los jóvenes y a las comunidades autónomas con mayor desempleo

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

La fuerte subida que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha registrado este año, con un alza del 22,3% nunca vista desde 1977, sigue siendo objeto de debate. ¿Será beneficioso para aquellos trabajadores con rentas más bajas o, por el contrario, puede tener un efecto boomerang que les expulse del mercado de trabajo? Y es que esta medida de elevar hasta los 900 euros el sueldo legal en España por una jornada completa ha levantado críticas y apoyos.

Así, hay quienes lo ven como una oportunidad para reducir la desigualdad salarial y para combatir la llamada pobreza laboral, mientras que otros temen que la medida sea poco efectiva para reducir la pobreza y la desigualdad y que, en cambio, origine una destrucción de empleo entre aquellos grupos a los que, precisamente, se pretende ayudar. En este último grupo se suma este miércoles la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), que en un nuevo estudio advierte que el impacto podría ser importante para determinados grupos poblacionales, como son por ejemplo los jóvenes que acceden al primer empleo, y para algunas comunidades autónomas, precisamente las que tienen una mayor tasa de paro, puesto que «el incremento de la tasa de cobertura podría desplazar del mercado de trabajo a personas que ya se encuentran en riesgo de exclusión».

Por eso, considera que, pese a que la subida del SMI está en parte justificada por el desacoplamiento que se ha producido en los últimos años entre el crecimiento de los salarios y la productividad, puede resultar «desmesurada o, como mínimo, arriesgada porque puede dañar a los colectivos a los que pretende ayudar». Por eso plantea que se haga mediante subidas más graduales que permitan estudiar su impacto sobre el empleo de los grupos afectados y por grupos de trabajadores, al estilo de Alemania, donde el SMI es inferior para menores de 18 años, jóvenes con poca experiencia laboral y en prácticas o parados de larga duración durante sus primeros seis meses de empleo.

A su vez, el informe recuerda que el salario mínimo germano equivale al 48% del salario mediano, mientras que en España alcanzará el 65% si el año que viene se eleva a los 1.000 euros tal y como se acordó en el pacto PSOE-Podemos. Y es que si finalmente esta medida llega a ver la luz, España habrá pasado en apenas tres años de situarse como el tercer país de los 31 de la OCDE con peor Salario Mínimo (en 2017) a ser el quinto con mayor SMI (2020), hasta el punto de que supera a todos los países europeos.

«Era el momento»

Precisamente este miércoles el Gobierno volvió a defender este fuerte incremento asegurando que no lo ha hecho «por presión», sino porque era el momento de que el crecimiento de la economía y de la productividad se trasladara también a los salarios. «Era el momento ya, porque debía haber sido antes», argumentó la secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas, durante su intervención en la Comisión de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social en el Senado.

Valdeolivas defendió a su vez que «el SMI de cada país debe mantenerse en un nivel entorno al 60% del salario medio», al tiempo que avanzó que el Ministerio está estudiando otras medidas para que las remuneraciones aumenten como ligarlas al rendimiento y la productividad.

 

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