Desconvocada la huelga en los aeropuertos pero sigue adelante en Ryanair

Desconvocada la huelga en los aeropuertos pero sigue adelante en Ryanair
EFE

Los servicios mínimos en la aerolínea, denunciada por consumidores y sindicatos, obligan a operar el 59% de sus vuelos de largo recorrido

José Antonio Bravo
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Los usuarios del transporte aéreo ven ya luz al final del túnel de protestas laborales que amenazaba con frustrar parte de sus vacaciones en plena temporada alta estival. Al menos, se limita el número de posibles afectados al desconvocarse este viernes la huelga prevista a partir del 29 de julio por los representantes del colectivo de trabajadores de asistencia en tierra a aerolíneas y pasajeros, el 'handling'.

Hablamos de 60.000 trabajadores básicos para el funcionamiento normal de la red aeroportuaria de AENA, al encargarse también de las mercancías y el correo, e incluso de las pasarelas de conexión a los aviones. Por eso, a diferencia de lo que ocurrió en agosto de 2017 en el aeropuerto barcelonés de El Prat con los paros de los vigilantes de seguridad, una huelga aquí no solo produciría largas colas y retrasos de vuelos sino bastantes cancelaciones.

La patronal ha aceptado negociar mejoras en su nuevo convenio colectivo -desde la estructura salarial y sus variables hasta los derechos de los trabajadores subcontratados- y, junto a los sindicatos, se dan de plazo hasta el 30 de septiembre para acordarlo. El texto anterior lleva ya dos años y medio prorrogado.

Donde no ha habido pacto, pese a reunirse también este viernes, es respecto a los cuatro días de huelga (27 y 28 de julio, junto a 3 y 4 de agosto) convocados por los representantes de los trabajadores de Iberia en el aeropuerto de Barcelona. Según UGT, mayoritaria en el comité de empresa, es imposible alcanzar un acuerdo porque la aerolínea se niega a resolver los problemas «específicos» de esa base en cuanto a sobrecarga de trabajo y uso «indiscriminado» de las horas extra «obligatorias», y se remite a la negociación del nuevo convenio general más adelante.

Tampoco parece haber visos de salida pactada para las protestas de los tripulantes de cabina (TCP) de Ryanair, que mantiene los dos días de paros previstos los próximos 25 y 26 de julio. De hecho, ayer el Ministerio de Fomento fijó los servicios mínimos pese a que los sindicatos dudan de su validez dado que esos trabajadores tienen contratos irlandeses, cobran sus nominas y cotizan allí, y se les aplica también la regulación laboral de ese país pese a vivir en otras bases europeas.

Fomento interviene

En concreto, el departamento que dirige José Luis Ábalos obliga a la principal aerolínea de bajo coste europea, que es a su vez la que transporta más pasajeros en el mercado español, a mantener «todos los servicios cuya hora de salida programada fuera anterior al inicio de la huelga y cuya llegada se produzca durante la misma». Asimismo, deberán ofrecerse el 100% de las conexiones previstas con Canarias y Baleares.

En el caso de los vuelos nacionales sin alternativa de transporte -o bien sí esta se tarda más de cinco horas en el viaje- y en todos los trayectos internacionales, se deberá cubrir al menos el 59% de los servicios que había previsto para esos dos días antes de los paros. Para el resto, la obligación de viajes se reduce al 35%.

Desde Fomento advierten a Ryanar de que «deberá adoptar las medidas necesarias para garantizar que estos servicios esenciales se presten en las condiciones habituales». Para ello, habrá de «mantener el personal estrictamente necesario para cada período». Pero desde USO ya han tachado esos servicios mínimos de «abusivos» y preguntan al Gobierno que si tiene potestad para ello, «por qué no obliga a la empresa a cumplir también la legislación laboral de nuestro país y velar por los derechos de los trabajadores».

Los sindicatos USO y Sitcpla han denunciado a la aerolínea ante Inspección de Trabajo por vulnerar el derecho a la huelga con «intromisiones personales». Por su parte, la asociación de consumidores Facua pide a Fomento que la multe por informar mal a los pasajeros de sus derechos, al negarse a compensarles.

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