Tribunales

Olivas afirma que el Banco de España presionó políticamente para fusionar Bancaja con Caja Madrid

Rodrigo Rato (izquierda) y José Luis Olivas, expresidente y ex vicepresidente de Bankia, respectivamente. /EFE
Rodrigo Rato (izquierda) y José Luis Olivas, expresidente y ex vicepresidente de Bankia, respectivamente. / EFE

El que fuera 'número dos' de Bankia se opuso en un principio por la «complejidad» de la operación, pero defiende que la entidad levantina tenía mayor solvencia que la media del sector

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El Banco de España parecía querer a toda costa la integración de media docena de cajas de ahorros, las más importantes Caja Madrid y Bancaja, que alumbró después Bankia. En ello han ido coincidiendo en las últimas semanas durante el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional por su salida a Bolsa los cuatro principales responsables del banco, los únicos a los que acusa la Fiscalía Anticorrupción por un delito de fraude a los inversores, con una petición de penas de entre cinco y dos años y siete meses de cárcel: el expresidente Rodrigo Rato, el ex consejero ejecutivo José Manuel Fernández Norniella, el ex consejero delegado Francisco Verdú y, este mismo lunes, que que fuera vicepresidente del grupo, José Luis Olivas.

Olivas incluso trató de hacer ver, como ya hicieran Fernández Norniella y Verdú, que su responsabilidad era limitada pese a la importancia del cargo que desempeñaba. Aún así, y a preguntas de la fiscal Carmen Launa -que se ha reincorporado al juicio tras un mes de baja-, reconoció que fue él mismo quien puso como exigencia en las conversaciones con el supervisor financiero ser vicepresidente del nuevo banco tras la fusión. «Lo pedí por motivos estrictamente de imagen -se justificó -; era lo lógico que si el presidente tenía que ser de Caja Madrid (Rodrigo Rato) la vicepresidencia recayera en la segunda entidad más importante, que era Bancaja».

Lo que sí negó este expolítico -en una trayectoria similar a la de Rato tuvo un cargo importante en la Administración (presidente de la Comunidad Valenciana en sustitución de Eduardo Zaplana) antes de entrar como alto cargo en el sector financiero- fue que su sueldo se aproximara al millón de euros, pese a que a la fiscal le insistió en que así estaba acreditado en los datos que aparecen en el procedimiento. «De ninguna manera», le respondió con cierto enfado, al tiempo que dijo que por su cargo en BFA (la matriz de Bankia) no cobró nada y que en el banco solo tuvo contrato dos meses «desde septiembre de 2011 y no recuerdo cuánto cobré». Pero Launa le replicó que en BFA fueron 12.000 euros y en Bankia 1,4 millones.

En Bancaja era presidente «no ejecutivo», enfatizó en su interrogatorio para alegar que no tenía libertad de decisión al frente de la entidad -«era un consejero más, sin funciones especificas», apostilló-, pese a lo cual sostuvo que en un principio se resistió a la fusión con otras cajas de ahorros. «Le dije (al subgobernador del Banco de España, Javier Aríztegui) que no lo veía porque teníamos un 52% de solvencia por encima de la exigida«, explicó, además de que observaba «una complejidad importante» en una operación que suponía «la integración de siete cajas distintas con sus propios sistemas informáticos y con auditores diferentes».

Pero después entró en liza el propio gobernador del Banco de España (BdE), entonces Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien le llamó para «convencerme de la conveniencia de la operación» porque nos generaría «mayores sinergias». «Hizo reflexiones de tipo macroeconómico -continuó en su respuesta a la fiscal-y , al final, él tiene su autoridad y no hay que perder de vista que las entidades financieras son supervisadas por ellos (BdE)», por lo que Olivas terminó aceptando «si no queda más remedio». Eso sí, advirtió entonces de que «iba a tener dificultades para que el consejo de administración (de Bancaja) aceptara y también con las autoridades valencianas», por lo que le pidió que le ayudara a «conseguir los apoyos.

«Gestiones oportunas»

«El gobernador me dijo que sí, hizo las gestiones oportunas y se aprobó por unanimidad». «Me comentó que no me preocupara -añadió- y lo cierto es que el consejo terminó aprobando todo el proyecto de integración por unanimidad». «Sé que habló con determinados consejeros de cierto peso -declaró sin abundar más- y supongo que les explicaría las mismas razones que a mí». «El caso es que me encontré con que al final no tuve oposición», concluyó.

Launa, no obstante, le interrogó también por el papel de los auditores en la fusión y si no le parecía que había «incompatibilidad» en que la misma firma que revisaba las cuentas de Caja Madrid y Bancaja (Deloitte) actuase como consultora, junto a la consultora AFI, para respaldar la integración. «El Banco de España -alegó- tenía interés en que todo se hiciera bien pero con cierta rapidez», «por eso -argumentó- era lo conveniente que no viniéramos con una auditora nueva que no supiera los balances y necesitara un año para conocerlos».

En cualquier caso, defendió que se trataba de «verdaderos profesionales (los auditores)» y que «no estaba al día del análisis que hacían», al tiempo que enfatizó que el Banco de España y el FROB «estaban al corriente». El propio supervisor aprobó el plan en junio de 2010, apuntó, «y eso me dio la mayor confianza del mundo».