El gran salto de la profesora tenaz

Kristalina Georgieva, nueva presidenta del FMI./Reuters
Kristalina Georgieva, nueva presidenta del FMI. / Reuters

Kristalina Georgieva coge el timón del FMI avalada por una sólida trayectoria en organismos internacionales a los que no siempre llegó como primera opción

SALVADOR ARROYOBruselas

Ser la 'segunda' no le ha ido nada mal a la nueva presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI). Kristalina Georgieva, 66 años, debe su progresión fulgurante en organismos internacionales a una pócima que combina humildad, cercanía y tenacidad. De profesora de Economía en la Bulgaria comunista y prosoviética durante más de una década, a una trayectoria profesional que considera ejemplo de lo que cualquiera puede conseguir con esfuerzo aunque provenga de cuna humilde. Y no es una deducción. Ella misma lo subraya. «Mis abuelos tuvieron muy poca educación. Mis padres terminaron la secundaria. Fui la primera de mi familia que consiguió un doctorado. Desde una aldea en Bulgaria hasta CEO del Banco Mundial», escribe con orgullo en su cuenta de Twitter junto a una fotografía en blanco y negro en la que figuran las tres generaciones del clan Georgieva.

Ese tuit ha quedado desfasado esta misma semana. El miércoles, la que había sido número dos del Banco Mundial era nombrada en Washington nueva dirigente del FMI en sustitución de Christine Lagarde, que el 1 de noviembre tomará el control del Banco Central Europeo (BCE). La cuestión es que como 'número dos' en esa institución (y muchos años más de trabajo administrativo fuera del foco en sus despachos) Georgieva ha conseguido por fin dar su gran salto.

Se enorgullece de un pasado humilde, hija de un ingeniero de carreteras y de una tendera Sus orígenes en Bulgaria

Y no lo tuvo nada fácil. Hasta convertirse en la única candidata al puesto por la UE, tuvo que rivalizar con Jeroen Dijsselbloem, el exministro holandés de Finanzas y expresidente del Eurogrupo; el gobernador del Banco Central de Finlandia, Olli Rehn; la ministra de Economía en funciones Nadia Calviño; y el actual presidente del Eurogrupo, Mario Centeno. A golpe de renuncias (forzadas), en un día interminable de finales de julio, aceptaron despejarle el camino. Incluso se ha cambiado a su favor la norma que establecía en los 65 años el límite de edad para presidir un FMI en el que están implicados 189 países.

Francia empujó con todo para catapultar a la búlgara. Como lo había hecho en la última cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, cuando su nombre sonó para presidir el Consejo Europeo (en sustitución de Donald Tusk). En esa ocasión fracasó: el puesto fue para el belga Charles Michel. No era ésta, en cualquier caso, la primera vez que Georgieva estaba en la recámara. Ya quedó finalista en 2016 para la Secretaría General de Naciones Unidas. Recayó en el portugués Antonio Guterres. Aquello no solo no la desanimó. Se confesó «infatigable». Una actitud ante la vida a la que contribuye su afición a la meditación y al yoga. Y también los hechos de este currículo repasado en sentido inverso.

La casualidad

Porque el despegue hacia la primera línea institucional de esta bisnieta de Ivan Karshovski, un revolucionario del siglo XIX (uno de los padres fundadores de Bulgaria), comenzó por casualidad, en 2010. Se convirtió en comisaria de Cooperación Internacional, Gestión de crisis y Asistencia para el Desarrollo después de que su compatriota Rumiana Jeleva -la apuesta inicial del Gobierno de Sofía-, no convenciese al Parlamento Europeo. Era, una vez más, la segunda opción. Pero se tomó muy en serio su trabajo. Tanto que sería elegida 'Europea del Año' y 'Comisaria del Año' ese mismo 2010 por su decidida respuesta de ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto de Haití.

Exigente pero cercana, práctica el yoga, se fotografía con actores y se ríe de sí misma La otra cara

Y de ahí a ser una de las piezas claves del equipo de Jean-Claude Juncker, que la eligió como vicepresidenta de Presupuesto y Recursos Humanos de la Comisión Europea en 2014. A sus espaldas un departamento con 161.000 millones de euros de presupuesto anual del que dependían más de 30.000 empleados. Una etapa en la que estuvo muy involucrada con las crisis de deuda de la zona del euro y la de refugiados de 2015.

Su compromiso con la igualdad de género y su implicación en la lucha contra el cambio climático eran ya dos rasgos muy marcados en la personalidad de esta profesora de pelo corto, sonrisa afable, conciliadora y «tan exigente con su equipo como con ella misma», aseguran quienes han trabajado a su lado. Pese a ser rigurosa y enérgica, Georgieva también tiene un lado desenfadado. En su cuenta de Instagram posa con los actores Arnold Schwarzenegger o Matt Damon y se ríe de sí misma con una broma que sus colegas del Banco Mundial le gastaron el día de los inocentes: cambiaron su coche en el aparcamiento por uno infantil y ella se sube como puede al utilitario de plástico preguntándose «¿quién ha encogido mi coche?»

Un lado airoso que ya destacaban sus compañeros durante su etapa universitaria. «Tocaba la guitarra, era el alma de la fiesta», recordaba uno de ellos en declaraciones a AFP. Estudió Economía Política y Sociología y se sacó un doctorado en Ciencias Económicas. Casada con un ingeniero y madre de un hijo, nació en Sofía el 13 de agosto de 1953, el año en el que murió el dictador soviético Joseph Stalin. Su padre Ivan era ingeniero de carreteras y su madre Minka llevaba una pequeña tienda. Es autora de más de un centenar de publicaciones sobre política económica y ambiental.

El parón económico mundial, las tensiones comerciales y una deuda en niveles altos le dan ahora un agrio recibimiento al FMI. «Tenemos que estar preparados para enfrentarnos a la crisis sin perder de vista nuestro objetivo a largo plazo: apoyar políticas monetarias, fiscales y estructurales sólidas para mejorar la vida de las personas. Esto significa también tratar temas como las desigualdades, los riesgos climáticos y el rápido cambio tecnológico». Esos son los retos. El 'papelón' al que se enfrenta la segunda mujer que liderará el FMI en 74 años de historia.