El taxi de Madrid mantiene la huelga a pesar de lograr restricciones para los VTC

El taxi de Madrid mantiene la huelga a pesar de lograr restricciones para los VTC

Comunidad y Ayuntamiento pactan prohibir la contratación de los Uber y Cabify que estén a más de 300 metros del usuario

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Los taxistas de Madrid empiezan a ganar el pulso pero mantienen su huelga indefinida. Tras cinco días de paros, disturbios, cortes de carreteras y amenazas más o menos veladas, las administraciones locales han acabado aceptando, al menos en parte, sus reivindicaciones. Habrá, como pedía el gremio, restricciones para los VTC en la capital de España, pero no tantas como pretendían los huelguistas. La Comunidad de Madrid, reacia desde un principio a las reclamaciones de los taxistas de poner trabas a Uber y Cabify, ha terminado cediendo.

El presidente regional, Ángel Garrido, y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, desde el inicio mucho más receptiva a las reclamaciones de los taxistas, llegaron a un preacuerdo para impedir por ley que los usuarios puedan contratar a través de sus teléfonos móviles a los VTC que estén demasiado cerca. El primer proyecto en estudio serían 300 metros, una distancia demasiada pequeña para los taxistas.

Madrid, si finalmente se aprueba la nueva normativa, impondrá a las empresas de alquiler de vehículos con conductor limitaciones «espaciales». Esto es, los clientes no podrán llamar con su App en el acto a un vehículo que se encuentre dentro de un radio mínimo. Solo podrán responder a la llamada los que estén lejos.

Desde un principio, el Gobierno de Madrid, despreció la 'vía catalana' de la Generalitat de Quim Torra, que puso punto y final al conflicto en Barcelona tras anunciar que impondrá una «precontratación temporal» a los VTC de al menos, quince minutos, que el consistorio de Ada Colau podrá ampliar a una hora. Pero en realidad el borrador pactado por Garrido y Camena se parece mucho, sobre todo si los taxistas consiguen que el radio de prohibición de aceptar clientes sea mayor de esos 300 metros.

Los usuarios de Madrid, como los de Barcelona, no podrán contar con un Uber o un Cabify de manera inmediata porque, en el caso de los clientes de la capital de España, su vehículo tardará un buen rato en llegar por tener que estar ubicado, obligatoriamente, lejos del cliente.

Garrido, que prometió que «Madrid iba a mantener su seña de libertad, de respeto a la competencia» y que veía en Cataluña precisamente el ejemplo a no seguir, sin embargo defendió el viernes el preacuerdo, al entender que el límite «espacial» no es igual que el tiempo de precontratación mínimo de Torra que, según el mandatario madrileño, podría haber acarreado «sanciones millonarias que hubieran podido dejar en quiebra». a la comunidad. «Esto es una idea distinta que creo que puede dar una solución y una salida definitiva al conflicto», insistió el jefe del Ejecutivo.

Descanso obligatorio

El preacuerdo además incluye otra de las reclamaciones clave de los taxistas: la de los conductores de los VTC solo puedan trabajar un fin de semana de cada dos y que tengan periodos de descanso regulados. El pacto, del que todavía quedan muchos flecos por perfilar, será tramitado en el parlamento regional por el procedimiento de lectura única, lo que agilizaría su aprobación. Desde el principio, los términos del acuerdo no sonaron mal del todo a los taxistas madrileños, sabedores de que se están acercando a conseguir, aunque por otra vía, los mismos logros de sus colegas barceloneses.

Y es que el ambiente cambió bastante tras el anuncio del pacto. Los mismos taxistas que durante la tarde se encontraron con Carmena y representantes de la Comunidad de Madrid para conocer los detalles del acuerdo, horas antes habían colapsado el centro de la ciudad con una marcha lenta, habían ocupado la estación de Metro de Ifema y se habían declarado en huelga de hambre.

Harina de otro costal serán las consecuencias penales de los paros. Al margen de la veintena de heridos (el taxista herido tras lanzarse contra un VTC sigue en coma inducido), la Guardia Civil va a expedientar a 60 taxistas por las marchas lentas.

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