La economía pierde más fuelle del previsto al final de 2018 y crece ya a un ritmo del 2,3%

Decenas de contenedores esperan a ser gestionados en el puerto de Valencia. /REUTERS
Decenas de contenedores esperan a ser gestionados en el puerto de Valencia. / REUTERS

La tasa de todo el año se sitúa en el 2,6%, una décima más de lo previsto aunque la peor desde 2014, con un sector exterior a la baja

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

La luz verde que lleva alumbrando la marcha de la economía española el último lustro sigue bajando su brillo, como ya venían advirtiendo distintos institutos públicos y privados, pero en los últimos meses lo ha hecho de manera especial. Y es que según confirmó este viernes el INE, en el último trimestre de 2018 creció a una tasa interanual del 2,3%, prácticamente la mitad de lo que lo hacía tres años atrás y su menor subida desde finales de 2014.

Fue a finales de 2015 cuando alcanzó su mayor tasa de variación interanual desde principios de la crisis, con un 4,1% de subida en el Producto Interior Bruto (PIB). Resultó el mejor contrapunto a su caída más profunda en plena recesión económica que, justo dos años antes, llegaría al -3,5%. Desde entonces la economía ha logrado enlazar cinco años consecutivos de crecimiento que, salvo sorpresa mayúscula, serán media docena contando un 2019 para el que el Banco de España prevé todavía una tasa del 2,2%. Sin embargo, desde la CEOE advierten de que dado que el «perfil de desaceleración» ha sido «más intenso» de lo esperado, eso «condiciona negativamente» la trayectoria de este año.

Es justo lo que apuntó en sus proyecciones macroeconómicas para el próximo trienio presentadas la semana pasada, advirtiendo que por la propia «idiosincrasia» del país es «más resistente» que otros a la desaceleración creciente de la economía mundial, y de forma acusada en la propia zona euro. Y dado que la UE es el principal cliente exterior de España -dos de cada tres euros (el 66%) que ingresa por sus exportaciones proceden de los socios comunitarios-, cualquier problema en ella provoca un efecto contagio.

De momento, no obstante, España se mantiene entre los más crecen junto a los países del Este de la Unión. Una revisión al alza de las cifras macroeconómicas del primer semestre por parte del INE ha permitido que la tasa anual de 2018 quedase en el 2,6%, una décima más de lo que se avanzó en enero. Con todo, es su peor dato desde 2014 y completa tres años de clara desaceleración. En la segunda mitad del ejercicio fue incluso más acusada, al crecer un 0,5% en el tercer trimestre y un 0,6% el cuarto, una décima menos en ambos casos. Sin llegar a concretar tanto, el Banco de España ya había avisado de que pasaría algo así.

Menos exportaciones pero más caras

El detalle del informe publicado este viernes refleja que el sector exterior es, a priori, el principal desencadenante de ese descenso más rápido. Las exportaciones marcaron un nuevo récord anual con un valor de 285.024 millones de euros, debido en buena medida al alza de precios, pero en volumen sufrieron su primera caída desde 2009, aunque más sería un frenazo (-0,1%). El alivio es que por séptimo año consecutivo hubo superávit con el extranjero, esto es, la economía española se autofinancia.

Esa tendencia a la baja se ha agudizado en los primeros meses de 2019, después de que en 2018 las ventas al exterior españolas crecieran por debajo de la media de la zona euro (2,3% frente a 4,4%), además de hacerlo la mitad que su propia tasa en 2017. Esto lo acusó de forma especial la industria, que redujo sus inversiones en bienes de equipo y maquinaria hasta caer un 2,7% a nivel trimestral al cierre de ejercicio.

El propio sector industrial redujo su actividad un punto de octubre a diciembre, tres veces más que en el trimestre precedente. Los servicios compensaron ese descenso con un crecimiento interanual del 3%, mientras que el negocio del 'ladrillo' rememoró épocas pasadas.

Aunque en volumen aún dista bastante de los niveles anteriores a la burbuja, la inversión en vivienda subió un 1,3% en el último trimestre de 2018 y en la construcción en general se disparó un 7% en tasa anual. Vuelve a ser, aunque a ritmo inferior que en la etapa precrisis, uno de los motores de un empleo que creció a una tasa interanual del 2,6%, es decir, la misma que el PIB. Por lo tanto, avisan los expertos, la productividad no aumentó.

Cara y cruz en la deuda

De otro lado, el Banco de España confirmó también este viernes que la deuda pública cerró 2018 por encima del objetivo del Gobierno. Se situó en el equivalente al 97,2% del PIB, tres décimas más. La comparación, sin embargo, es positiva si se hace con el ejercicio anterior, cuando fue nueve décimas mayor.

No obstante, una vez publicados por el INE los datos definitivos del PIB, la ratio del pasivo respecto a la riqueza económica del país se modera ligeramente al 97,16%. Pero en términos absolutos no hay segundas lecturas positivas. El saldo final de la deuda creció un 2,6% en tasa interanual y su montante aumentó hasta 1.173.988 millones de euros, otro nuevo máximo histórico.

Por administraciones, el mayor alza la sufrió la Seguridad Social (41.194 millones de euros, +50,4%), mientras en la Administración Central subió un 3,7% (1,04 billones) y otro 1,7% en las autonomías (293.128 millones). En los ayuntamientos, por el contrario, bajó con fuerza un 11,3% (25.781 millones).