La conflictividad en el comercio mundial se duplica por la guerra arancelaria

Donald Trump. /Efe
Donald Trump. / Efe

La OMC teme que se vea ya como «normal» la política del 'ojo por ojo', con 11 nuevas medidas restrictivas al mes y más de 30 disputas este año

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Donald Trump, seguramente el presidente de los Estados Unidos más polémico que muchos recuerdan, encendió la mecha de la guerra arancelaria actual a finales de febrero pero las minas ya estaban puestas sobre el terreno hace tiempo. Y es que las disputas comerciales entre las grandes economías del mundo están a la orden del día desde comienzos de la última crisis.

La diferencia es que Trump ha hecho estallar esas bombas sin aparentemente importarle las consecuencias para la economía global. «Soy el presidente de Estados Unidos, no del mundo», argumentaba el jueves pasado durante un mitín en Las Vegas para ganar apoyos al Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas del 6 de noviembre, donde se juega mucho porque una victoria demócrata podría bloquear sus medidas más controvertidas.

El argumento de consumo interno del magnate norteamericano es claro, y casi reiterativo desde que tomó posesión temporal de la Casa Blanca a principios de 2017. Dos meses antes, ha insistido, «el pueblo estadounidense votó para rechazar esta globalización corrupta». Por eso, cada vez que ha anunciado nuevos aranceles a importaciones procedentes de otros países ha añadido siempre la coletilla de que devuelven al país «más empleo e inversión».

En eso, estadísticas en mano, al menos sí parece estar ganando rédito ante sus votantes dado que la aún primera potencia económica del mundo logró prácticamente duplicar el crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB) -pasando de una tasa del 2,2% hasta el 4,2%- en el segundo trimestre, impulsado por su plan de estímulo fiscal y una aceleración de las exportaciones hasta subir un 9%. En la última revisión de previsiones anunciada esta semana por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), era de los pocos países a los que se mantenía la estimación este año (2,9%) aunque con una décima menos el próximo (2,8%).

Peor le fue en esa actualización a la zona euro, que perdería dos décimas en el incremento esperado del PIB en 2018 (2%) y 2019 (1,9%). Algo similar pasaba con el crecimiento medio para los países del G-20 y, en general, para la economía mundial que no pasaría de una tasa del 3,7% en el presente ejercicio y el próximo. El portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gerry Rice, dijo al respecto el jueves que la imposición de aranceles adicionales por EE UU -a las nuevas tasas anunciadas el lunes desde Washington a productos y servicios chinos valorados en 200.000 millones de dólares (170.540 millones de euros>) respondieron en 24 horas desde Pekín con gravámenes a mercancías estadounidenses por otros 60.000 millones de dólares (51.160 millones de euros)-vendrá acompañado de «un costo económico importante».

Un conflicto sin vencedores

«No hay ganadores en las guerra comerciales», insistió Rice en un mantra repetido desde distintos institutos económicos internacionales en los últimos meses. La Organización Mundial del Comercio (OMC) abunda en ello en su último indicador de perspectivas, donde avisa de que la expansión de esta actividad «probablemente se seguirá ralentizando» en el tercer trimestre, una «pérdida de dinamismo» que observa tanto en los pedidos de exportación como en la producción y venta de automóviles, y que en su criterio «puede obedecer al aumento de las tensiones» arancelarias. Por eso las «observará de cerca en el futuro».

Lo cierto es que esas tensiones ya han incrementado de forma considerable la conflictividad entre los socios de la OMC. En lo que va de año se han iniciado una treintena de procedimientos de disputa en su seno, casi el doble de los expedientes abiertos los últimos ejercicios: 17 en 2017, 16 en 2016, 13 en 2015 y 14 en 2014. A esas demandas (de un país contra otro) se llega cuando falla el arbitraje de la organización, un recurso al que precisamente ha acudido la UE a petición de España para defender los intereses de sus aceitunas negras de mesa frente a la tasa de casi el 35% fijada por EE_UU.

Si nos remontamos a la creación de la OMC en 1995, Estados Unidos ha sido el país más conflictivo, con 133 reclamaciones recibidas (un 58% más que la Europa comunitaria). Lo peor es que esas disputas comerciales irán en aumento y el director general de la organización, Roberto Azevedo, se muestra «preocupado» porque «esta dinámica del 'ojo por ojo' pueda ser percibida como lo normal» y eso «dañaría mucho la economía global». Así, de octubre de 2017 a mayo de 2018 las medidas comerciales restrictivas han crecido un 22% (una media mensual de 11) y su valor se ha disparado otro 73% (85.000 millones de dólares).

EE UU, el más acusado

Un total de 133 reclamaciones ha recibido Estados Unidos de otros miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en los últimos 23 años, lo que unido a las 115 demandas que la primera potencia económica mundial ha interpuesto contra sus socios por cuestiones de esa índole le convierten en el país más conflictivo del mundo.

Un escalón por debajo, según el último informe anual de la organización, está la UE con 84 quejas contra sus Estados miembros, aunque menos que las 97 presentadas por éstos entre 1995 y 2017. China, con 39 reclamaciones recibidas, ocupa el tercer lugar, seguida de India (24), Argentina (22) y Canadá (21).

     

Contenido Patrocinado

Fotos