El comercio chino ya sufre la guerra comercial con EE UU

Bolsa de Shanghái (China)./EFE
Bolsa de Shanghái (China). / EFE

Aunque la estadística de 2018 muestra un avance robusto, los datos de diciembre son los peores en los dos últimos años

ZIGOR ALDAMAShan ghái

La guerra comercial que Donald Trump ha lanzado contra China todavía no se hace notar en las estadísticas de 2018, pero sí se atisba que el comercio del Gran Dragón comienza a sufrir. Según los datos publicados este lunes por la Aduana china, el comercio exterior del gigante asiático creció con fuerza el año pasado: aumentó un 9,7% y alcanzó los 30,51 billones de yuanes (3,9 billones de euros). No obstante, las importaciones crecieron más que sus exportaciones: China compró bienes por 14,09 billones de yuanes (1,8 billones de euros), lo que supone un 12,9% más que en 2017; y vendió al mundo productos por 16,42 billones de yuanes (2,1 billones de euros), un 7,1% más.

Medidas en dólares americanos, las exportaciones crecieron un 9,9% -el máximo de los últimos siete años- y las importaciones aumentaron un 15,8%. Esto explica que el superávit comercial con el resto del planeta, uno de los principales puntos de fricción, se haya reducido un 18,3%. Pero hay una excepción que salta a la vista y que proporcionará más munición a Trump: debido a que las exportaciones chinas a Estados Unidos se dispararon un 11,3%, mientras que las importaciones apenas se expandieron un 0,7%, el superávit chino con Estados Unidos creció un 17% y marcó un récord de 323.300 millones de dólares.

En el análisis de estos datos hay que tener en cuenta que Trump no disparó la primera bala arancelaria hasta finales de junio, cuando se presentó la primera lista con los 818 productos gravados con un impuesto del 25%, que entró en vigor en julio. El líder estadounidense disparó la segunda bala mes y medio después. Y el verdadero misil que elevó el volumen de productos chinos sujetos a aranceles hasta los 250.000 millones de dólares se demoró hasta el 24 de septiembre. Lógicamente, el efecto de estos impuestos se traslada a los datos semanas después.

Las estadísticas de diciembre ya reflejan las heridas infligidas. No en vano, el comercio exterior de China en el último mes del año pasado se contrajo de forma inesperada. Las exportaciones cayeron un 4,4%, en gran medida debido a un declive en la demanda global, y las importaciones sufrieron un batacazo mayor, del 7,6%. Son los peores datos mensuales desde julio de 2016, y no solo preocupan por el impacto que la guerra comercial pueda haber tenido.

Desaceleración

Diferentes analistas los consideran preludio de una nueva época de menor crecimiento en el país más poblado de la Tierra. Según fuentes anónimas citadas por Reuters, se prevé que la segunda economía mundial se haya expandido un 6,6% en 2018, el menor dato de los últimos 28 años, y que la previsión de crecimiento para 2019 se reduzca a una horquilla entre el 6% y el 6,5%.

En las redes sociales chinas circula una fotografía muy reveladora que recoge titulares catastrofistas sobre el rumbo de la economía del Gran Dragón publicados por la prensa internacional desde 1990, que han errado. Y con Xi Jinping al timón, el Partido Comunista parece más fuerte que nunca. Es más, el gigante asiático ha superado a Alemania y a Japón para colgarse la medalla de plata de la economía mundial, y es solo cuestión de tiempo que se haga con el oro que ya no luce tanto en manos de EE UU. China es ya el segundo país que más invierte en I+D, y el que más talento forma, fuera y dentro de sus fronteras.

La posibilidad de que la superpotencia americana pierda su hegemonía es la razón que muchos en China consideran que se esconde detrás de la guerra que Trump le ha declarado en diferentes frentes: el comercial, el judicial -con el arresto en Canadá de la vicepresidenta de Huawei-, y el diplomático. Desafortunadamente, todo apunta a que este enfrentamiento de titanes terminará salpicando a todo el mundo.

 

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