Liberbank obvia a Abanca y mantiene su plan de fusionarse con Unicaja

Un cajero de Liberbank. /R. C.
Un cajero de Liberbank. / R. C.

La CNMV insta a la entidad de origen gallego a aclarar su OPA antes de diez días mientras que la firma que aglutina las cajas de Asturias, Cantabria y Extremadura sigue con su hoja de ruta para unirse a la malagueña

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Desde que Abanca confirmara que quiere comprar Liberbank, aunque sin materializarlo de forma oficial, los movimientos corporativos se han sucedido en torno a una operación que se solapaba a la que ya estaba prevista: la fusión con Unicaja. Por eso, el consejo de administración del banco que aglutina a las antiguas cajas de Asturias, Cantabria y Extremadura ha salido a la palestra para «confirmar» que «sigue trabajando en la operación estratégica» comunicada a la CNVM a mediados de diciembre para integrarse con la entidad histórica malgueña.

El último capítulo de esta sucesión de hechos relevantes ha supuesto un portazo a la intención de Abanca de lanzar una OPA sobre Liberbank. Al menos, de momento. Porque el máximo órgano rector de la entidad en la que se ha interesado el banco gallego -cuyo negocio procede de Novacaixagalicia- condiciona su posición a la posible OPA, «en el caso de que se formule y se autorice por la CNMV» -señala el comunicado-. En ese momento se ponunciará al respecto, aunque ya ha dejado claro que, inicialmente, su intención es que Liberbank se una a Unicaja. Las acciones de esta entidad cerraron la sesión con un repunte del 4,3% (hasta los 1,02 euros) tras conocerse la intención de Liberbank, cuyos títulos se dejaron un 0,47% (hasta los 0,46 euros).

Fuentes cercanas a ambas entidades confirman a este diario que las ejecutivas de Liberbank y Unicaja siguen adelante con la «hoja de ruta» establecida desde finales del año pasado. Prefieren no hablar de un calendario pre-establecido porque apenas llevan unas semanas analizando los datos de cierre del ejercicio 2018, en el que se incluyen las cuentas anuales de ambos grupos. Si la operación sale adelante, se generaría el que sería el sexto banco español por volumen de activos, con casi 96.731 millones de euros -con datos del cuarto trimestre de 2018-, según los registros de sus últimos resultados.

A primera hora de la mañana, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella reprochaba a Abanca que no presentase una oferta de compra sobre Liberbank el pasado viernes y que se limitase a confirmar los rumores sobre una posible OPA sobre la entidad. «El hecho relevante de ese día no respondía a un patrón normal», ha indicado Albella durante la presentación del Plan de Actividades de la CNMV para 2019. «La primera noticia debería haber sido el anuncio de la oferta», ha aclarado, como marca la legislación vigente.

Es una de las pocas intervenciones que la CNMV ha hecho en esta materia en su historia, porque pocas veces una empresa daba cuenta de un propósito pero no lo plasmaba ante el supervisor. Ahora, la CNMV quiere «eliminar la incertidumbre» porque habitualmente «este tipo de operaciones se preparan con confidencialidad».

De forma oficial, la CNMV ha abroncado a Abanca por la posición mantenida públicamente en torno a una posible operación de compra sobre Liberbank, confirmada el pasado viernes por la tarde. Ante la indefinición de la postura que tomará la entidad de origen gallego sobre la OPA, el supervisor bursátil ha establecido un plazo improrrogable de diez días hábiles para que «manifiesten su decisión o no de formular una OPA».

La reprimenda llega tres días después de que esta operación de la que, entiende, sería «muy beneficiosa» para ambas partes. Sin embargo, no concretaba el lanzamiento de la OPA sino que lo vinculaba al análisis de todos los documentos relacionados con el negocio de la entidad que aglutina a las antiguas cajas de Asturias, Cantabria y Extremadura. Por eso, la CNMV ha exigido a Abanca «eliminar toda referencia a la sujeción de la oferta a un proceso de revisión».

En la carta que ha enviado el superviso se le indica a Abanca que en el caso de que opten por lanzar la OPA sobre Liberbank, como exige la ley, lo hagan para eliminar cualquier tipo de dudas frente al anuncio del pasado viernes porque sus elementos «impiden considerarla como un anuncio de tal naturaleza».

Abanca especificaba las condiciones de esa OPA en la que tiene un «serio interés». Ofrece 0,56 euros por cada título de Liberbank, esto es, unos 1.700 millones de euros. Este importe supondría una prima cercana al 20% con respecto al cierre que registraron el viernes las acciones de la entidad. Cerraron a 0,47 euros, tras dispararse un 20%. La revalorización llegó después de que la cotización de Liberbank se mantuviera suspendida tras las informaciones que anunciaban la operación.

Plantea pagar en efectivo hasta un máximo del 75% del capital de Liberbank, aunque ofrece la posibilidad a sus accionistas de esta entidad de canjear su participación por acciones de Abanca. En este caso, el porcentaje de capital de Liberbank susceptible de canje oscilaría entre el 25% y el 45%. El grupo aclara que esta fórmula permitiría que todos los accionistas de Liberbank «pudieran recibir el precio de la oferta íntegramente en efectivo y, simultáneamente, que sus accionistas históricos», como las fundaciones de las cajas, «permanezcan en el capital con representación en los órganos de gobierno de Abanca».

La entidad presidida por Juan Carlos Escotet considera que la OPA representa una «gran oportunidad que pondría en valor a Liberbank». Además se compromete a fomentar la obra social en territorios donde la entidad tiene arraigo: zona norte, Extremadura y Castilla La Mancha.

Por ahora, Abanca solo se ha puesto en contacto con «los principales accionistas» privados de Liberbank, entre los que se encuentran el fondo Oceanwood, Fernando Masaveu o Norges Bank, a los que les ha planteado la operación. Y da un plazo de una semana para que la entidad cuyo consejero delegado es Manuel Menéndez, dé acceso a la información para estudiar la compañía.