La CNMV avisa de que la banca sigue vendiendo productos complejos a clientes inexpertos

Palacio de la Bolsa de Madrid. /R. C.
Palacio de la Bolsa de Madrid. / R. C.

Estima que las entidades «sobrevaloran» en muchos casos la formación de los pequeños inversores sin que se ajueste a la realidad al comercializar muchos activos bursátiles

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El conflicto de las participaciones preferentes, la deuda subordinada o las acciones que se quedan sin valor sigue latente en el día a día de los pequeños inversores, a pesar de la dramática experiencia acumulada en los peores años de la crisis. Porque las entidades que comercializan productos ligados al mercado bursátil -habitualmente bancos y empresas de servicios de inversión- lo hacen con clientes que no cumplen con los requisitos adecuados de formación y experiencia necesarios para adentrarse en ese tipo de inversiones tan complejas.

Así lo ha denunciado la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en un comunicado en el que resalta que estas firmas «sobrevaloran de modo significativo» la formación, los conocimientos y la experiencia de los pequeños inversores. Es decir, que dejan pasar por alto el hecho de que, no siendo conscientes del peligro que entrañan esas operaciones, se las comercializan aun a riesgo de que en el futuro puedan tener problemas con los que inicialmente no cuentan. El último gran caso conflictivo fue el de la resolución de las acciones del Popular a mediados de 2017, tras su rescate y venta al Santander. La advertencia del supervisor bursátil llega después de haber realizado un análisis de las prácticas de las entidades donde ha detectado que este tipo de situaciones se dan «en un número relevante» de compañías, y que afecta a «un alto número de clientes».

La falta de información y cultura financiera es uno de los males que aqueja a los españoles a la hora de embarcarse en la compra de acciones, fondos de inversión o planes de pensiones, entre otros muchos productos. Por eso, la CNMV viene insistiendo en los últimos años en la necesidad de adecuar esas inversiones al perfil de cada cliente. Si tienen conocimientos bursátiles escasos o poca experiencia en el sector, recomiendan no venderle un producto complejo. Y viceversa.

Sin embargo, la CNMV ha detectado que la información que obtienen esas entidades de sus propios clientes, no se ajusta a la realidad ni está actualizada. Advierte de «deficiencias o errores» en la información obtenida; recomendaciones «inadecuadas» para determinados tipos de inversores minoritarios; o que, directamente, no se cumplimentan las advertencias o textos manuscritos que se exigen legalmente para llevar a cabo estas contrataciones. Y eso provoca que la entidad coloque valores e instrumentos financieros de forma «indebida».

Esas deficiencias aparecen, por ejemplo, en lo relativo al grado de formación académica del inversor, que, en ocasiones, no se corresponde con las características sociológicas del mismo; o cuando un cliente alega tener un elevado nivel de conocimientos financieros si nunca antes ha tenido experiencia inversora en Bolsa.

Para atajar estas y otras contradicciones, la CNMV recomienda a la banca adaptar «alertas automáticas» en los sistemas informáticos, analizar periódicamente toda la información tratada o trabajos para contratar todos los datos.

 

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