China contraataca con su propia lista negra de empresas extranjeras

China contraataca con su propia lista negra de empresas extranjeras

Pekín advierte de que cuenta con capacidad suficiente para plantar batalla en la guerra que Trump ha abierto en el comercio y en la tecnología

ZIGOR ALDAMAShanghái

China ya advirtió a Estados Unidos de que no tiene ninguna intención de quedarse de brazos cruzados mientras Donald Trump dispara contra la línea de flotación del país. A los aranceles que el polémico presidente ha impuesto a los productos chinos que compra la superpotencia americana, Pekín ha respondido con la misma moneda en la medida de sus posibilidades, y los dirigentes comunistas avanzaron este viernes su intención de hacer lo propio en el sector tecnológico.

Trump ha declarado la guerra a Huawei. Le prohibió primero hacer negocios en Estados Unidos, y después la incluyó en una lista negra de empresas que suponen una amenaza para la seguridad nacional. Así que el Ministerio de Comercio de China anunció en la radio estatal que, en justa represalia, establecerá una lista de 'entidades extranjeras poco fiables' con objetivos similares.

En la mejor tradición china, no trascendió mucha información sobre el funcionamiento de la futura lista negra. Pero el portavoz del departamento, Gao Feng, sí explicó que servirá para castigar a «empresas, organizaciones e individuos que no respetan las reglas del mercado, violan contratos en vigor, cortan el suministro de componentes a empresas chinas por razones no comerciales, o dañan los intereses y los derechos legítimos de las compañías chinas».

El Ministerio de Comercio hará públicos más datos sobre el sistema «pronto», pero la formulación de sus objetivos deja en evidencia que puede servir para arremeter contra aquellas empresas foráneas que, siguiendo órdenes políticas -por lo tanto, no comerciales-, dejan de suministrar componentes a empresas chinas. Es lo que han hecho con Huawei, por ejemplo, la americana Google, la británica ARM, o la japonesa Toshiba.

Dependiendo de cuáles sean las sanciones que se impondrán a estas compañías, el establecimiento de esta lista negra podría llevar la guerra tecnológica entre China y Estados Unidos al resto del mundo, ya que el veto de Trump es también extensible a cualquier producto que contenga componentes americanos, independientemente del país al que pertenezca la marca que los comercialice. Si se implementa de forma estricta, un número sustancial de empresas extranjeras podrían ver bloqueado su acceso al mercado chino.

Mirando al G-20

Afortunadamente, Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, podrán discutir cara a cara de todos estos asuntos en la próxima cumbre del G-20 que se celebrará los días 28 y 29 de junio en Japón. Muchos esperan que la reunión sirva para que los mandatarios de las dos principales economías mundiales lleguen a acuerdos, pero el exgobernador del Banco de China, Dai Xianglong, afirmó este viernes durante un seminario en Pekín que duda de que ambos líderes puedan encontrar un punto de encuentro. Por su parte, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, también se mostró esperanzado, pero señaló que China debe aceptar las reformas que exige su gobierno.

Mientras tanto, los datos económicos de China continúan reflejando un deterioro continuo del sector manufacturero. El índice de gestores de compras cayó en mayo a 49,4 puntos, siete décimas por detrás del valor registrado en abril y, lo más importante, por debajo de la marca de 50. Esto refleja una contracción en la producción industrial. Los sectores de la construcción y de los servicios se mantuvieron inalterados en 54,3 puntos, demostrando que el consumo interno se ha convertido en un pilar sólido de la economía china.