Calviño avisa de un «otoño inestable» en España por la guerra comercial

La ministra de Economía, Nadia Calviño./Efe
La ministra de Economía, Nadia Calviño. / Efe

La ministra defiende la fase expansiva de la economía española pero reconoce que el 'brexit' y el contexto exterior pueden generar alteraciones

E. Martínez
E. MARTÍNEZMadrid

Las últimas previsiones del Banco de España hacían saltar las alarmas: la economía española seguirá creciendo más que sus socios europeos pero menos de lo estimado hace unos meses. La razón es, fundamentalmente, la creciente tensión comercial entre China y EE UU, que afecta directamente a las exportaciones mundiales y en especial a la eurozona. La inestabilidad política en España y la incertidumbre en torno al 'brexit' no han jugado a favor de alentar las inversiones ni el consumo de las familias, por lo que los expertos vaticinan una expansión del 2% en 2019 (0,4% menos de lo previsto) y del 1,7% en 2020 (-0,2%).

El Gobierno no es ajeno a las previsiones y aunque antes del verano tanto la ministra de Hacienda como la de Economía se mostraban optimistas en cuanto a una revisión al alza de las proyecciones macroeconómicas para este año, Nadia Calviño reconoció este sábado que España se enfrenta a un «otoño inestable» por la inminencia de coyunturas internacionales adversas, entre las que destacó la salida del Reino Unido de la UE.

En una intervención en la clausura de la Tax Global Meeting en Cádiz, la titular de Economía reiteró que España lleva cinco años registrando un crecimiento económico, aunque reconoció que el escenario internacional es «muy inestable» y España «no puede aislarse». Eso sí, dijo que está escuchando muchos «anuncios amenazadores, previsiones catastrofistas y resultados desastrosos», pero los expertos prevén que se crezca por encima de la media de la UE «y esa previsión se mantiene para 2020».

«La economía europea está abierta al exterior y está sometida a esta tensión», señaló Calviño, quien, con todo, cree que España «está capeando mejor que otros países esta situación. Como ejemplos de la buena marcha de España situó el ritmo de la creación de trabajo por encima del producto interior bruto, la ausencia de «burbujas insostenibles», la disciplina fiscal, la reducción del déficit o el buen comportamiento del sector turístico.