Bruselas rebaja una décima el crecimiento de España y fija su preocupación en Italia y Alemania

Bruselas rebaja una décima el crecimiento de España y fija su preocupación en Italia y Alemania

El PIB subirá un 2,1% este año y un 1,9% en 2020, por encima de la media europea, y se advierte del efecto de la subida del salario mínimo en el empleo

SALVADOR ARROYO

La Comisión Europea rebaja una décima las previsiones de crecimiento económico de España para 2019 y 2020 (situándolas en el 2,1% y el 1,9%, respectivamente) en ese contexto de desaceleración generalizada en toda la Europa, que continuará siguiendo especialmente acusado entre los países de la zona euro. Las tensiones comerciales entre EE UU y China, las percepciones más pesimistas de los inversores, los riesgos de deuda pública, y el impacto del 'Brexit' (mucho más grave si finalmente se resuelve sin acuerdo) son factores que confluyen para frenar los avances en todas las economías nacionales. En la española, además, la incertidumbre también tiene un componente más, que todavía no hay presupuesto.

Sea como fuere, la fotografía aportada este jueves por el Ejecutivo comunitario no tiene en cuenta el impacto fiscal (habrá que esperar hasta el informe de primavera), por lo que ese último condicionante (la ausencia de un presupuesto claro) no deriva en «una desviación importante, respecto a lo previsto», explican fuentes comunitarias. Es más, se insiste en que la progresión de España es y seguirá siendo en los dos próximos años, superior a la media europea, que evolucionará un 1,3% este ejercicio y 1,6% en 2020 (hasta seis décimas menos que lo que se esperaba en la estimación de otoño para el ejercicio actual, y dos décimas menos en relación a 2020). «Grosso modo se está a un nivel bastante alto en relación con otros países. Por supuesto que queremos que haya presupuesto en España, pero esa situación no es nueva, ha pasado unas cuantas veces más en el pasado», ha destacado el com osario responsable de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

Porque en la zona euro las mayores inquietudes se refieren a las economías de Italia y Alemania. La primera ya entró en recesión técnica en enero y el plan presupuestario expansionista de los populistas del Movimiento 5 Estrellas y la ultraderecha Liga Norte, aún será un lastre. Bruselas augura tímidas subidas de apenas un 0,2% y un 0,8% para 2019 y 2020. En lo que se refiere al motor alemán, es más que evidente que carbura con problemas.

El factor doméstico clave: La menor producción de vehículos y «los cuellos de botella», según la expresión utilizada por el comisario de Asuntos Económicos Pierre Moscovici, por esa carrera contrarreloj a la que se enfrenta la industria por la certificación ambiental. La previsión de crecimiento de Alemania cae hasta siete décimas (su PIB se quedará en el 1,1 % este año). De cara a 2020 se situaría en el 1,7%. «Sin un 'Brexit' suave y ordenado, el crecimiento podría verse aún más condicionado, con un impacto mucho mayor» en toda Europa, ha remarcado Moscovici.

Declive en las exportaciones

La desaceleración en España se materializó en los primeros tres trimestres de 2018. Aunque entre los meses de octubre a diciembre, el PIB real se recuperó un 0,7%, ese último tirón no consiguió compensar la caída de las exportaciones (España y Alemania aportaron al club los mayores declives). Como resultado, el PIB real en 2018 creció 2.5%, una décima menos que el proyectado por la propia Comisión Europea en su informe de noviembre, gracias principalmente al efecto colchón de la demanda interna.

En la menor pendiente de la línea de crecimiento de este año y el próximo, Bruselas se refiere a un consumo interno menos intenso lo que le lleva a prever que la tasa de ahorro de los hogares también será mayor. También se espera que la inversión tanto en equipamiento como en construcción se desacelere en línea con la demanda

El empleo seguirá al alza, pero tal y como se advirtió el pasado noviembre, se moverá a un ritmo inferior como consecuencia del «efecto amortiguador» que se deriva de la subida del salario mínimo hasta los 900 euros. La diferencia entre lo planteado entonces y ayer desde la capital comunitaria es que ahora no se hace ningún cálculo. A finales del pasado año se refirió a unos 70.000 puestos de trabajo menos.

En lo que se refiere al incremento de los precios, este se concretó en el 1,7% en 2018 y se corregirá al 1,2% este 2019 debido a los efectos de la evolución del precio del petróleo. La inflación se prevé que aumente hasta el 1.5% el próximo ejercicio, a medida que la inflación subyacente (la que no tiene en cuenta las fluctuaciones de los precios de la energía) se recupere gradualmente.