El BBVA tacha de «inédita» una posible retroactividad del impuesto hipotecario

El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres. /R. C.
El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres. / R. C.

El consejero delegado, que admite retrasos en los clientes que iban a escriturar estos días, pide celeridad al Supremo y anticipa que el banco esperará a lo que haga la competencia con sus tipos

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El consejero delegado del BBVA, Carlos Torres Vila, ha definido la postura de la entidad sobre el conflicto del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD), sobre cuyo futuro se pronunciará el Tribunal Supremo el próximo lunes 5 de noviembre. El ejecutivo ha aclarado que «lo que no se puede hacer es penalizar a quien ha cumplido la ley, porque en eso consiste la seguridad jurídica». Por eso, no contempla la posibilidad de que el alto tribunal establezca la retroactividad en el abono de ese tributo y que, por tanto, sea la banca la que asuma ese coste «a pasado». Para Torres, «sería una situación inédita».

La entidad financiera, que acatará la resolución final que realice el Supremo sobre quién debe abonar el tributo registral, considera que «no se puede aplicar una penalización a quien ha cumplido la ley durante tantos años». Para Carlos Torres, si la norma cambia ahora y se establece que el sujeto pasivo del AJD es el banco «aplicaremos esa nueva norma, pero en las hipotecas que se vayan firmando». De hecho, desde que se conoció la sentencia del Supremo, con efectos desde el 16 de octubre, está abonando ese tributo en las operaciones que materializa.

El BBVA considera que la exigencia del pago del AJD «viene determinada por la regulación fiscal vigente durante muchos años» y no porque el banco «lo haya determinado en la contratación de la escritura hipotecaria», ha aclarado Torres. Ante una posible avalancha de demandas, que incluso puedan llegar a los tribunales europeos, el consejero delegado ha afirmado que «todo el mundo tiene derecho a ello», aunque ha matizado que el caso del AJD es «muy distinto a otros», como el de las cláusulas suelo, por el que el Tribunal de Luxemburgo estableció la retroactividad total y que derivó en la devolución de las cantidades cobradas de más a los clientes que tenían esa limitación de tipos en sus hipotecas.

Lo que también ha confirmado el ejecutivo del banco, al igual que sus colegas durante la presentación de resultados trimestrales que el sector está realizando estos días, es que se están retrasando operaciones de firma ante el notario. «Es lógico que algunos clientes estén esperando hasta el día 5», ha indicado Torres. Por eso, y en previsión de que los procesos judiciales se eternicen para aclarar y materializar la postura final del Supremo, el consejero delegado ha pedido a los miembros del alto tribuntal que «no se prolongue la situación» porque «será lo más conveniente» para que el mercado hipotecario retome la normalidad con la que venía funcionando hasta ahora.

En cuanto a las posibles repercusiones que tendrá el criterio final del Supremo en la política de precios de la banca, Carlos Torres ha preferido no pronunciarse ante lo inaudito de la situación actual. «Tendremos que esperar a ver qué ocurre con las decisiones que toman los jueces y ver qué efecto tiene en la dinámica competitivas de la banca». Aunque ha aclarado posteriormente que, como en cualquier otro sector, «cuando cambian las estructuras de costes, analizan cómo afecta a sus políticas de precios en su mercado competitivo».

El consejero delegado, que asumirá el cargo de presidente ejecutivo del grupo bancario el próximo 1 de enero, tal y como decidió el consejo de administración del BBVA en septiembre, aún no ha revelado quién será su 'número dos' en la cúpula de la corporación. Sí ha recordado, como en otras ocasiones, que será probablemente alguien de la casa.

Gana un 25% más

Torres se ha mostrado muy satisfecho con los resultados obtenidos por el BBVA entre enero y septiembre, un periodo en el que ha generado un beneficio de 4.323 millones de euros, lo que supone un 25,3% más que en el mismo periodo de 2017, gracias a las plusvalías obtenidas por la venta del BBVA Chile, por importe de 633 millones. Además de Chile, ha logrado estos resultados gracias al impulso de los ingresos recurrentes, la contención de los gastos, y los menores saneamientos.

Carlos Torres ha destacado que a pesar de las dificultades en Turquía y Argentina, la entidad presenta unos resultados que ponen de manifiesto la fortaleza del modelo de negocio y la diversificación geográfica. A estos resultados, ha añadido, «se suman los avances en la transformación del banco, una holgada posición de capital y la solidez de nuestros indicadores de riesgo».

Según los datos presentados hoy por el banco, México sigue siendo el motor de las cuentas, con un beneficio neto de 1.851 millones de euros (41% del resultado), mientras que la actividad bancaria en España generó 1.167 millones de euros, a lo que hay que restar las pérdidas de 60 millones de su área inmobiliaria (Non Core Real Estate).

De esta manera, el beneficio total de España alcanzó los 1.107 millones, el 41,5% más, en tanto que en Estados Unidos ganó 541 millones; en Turquía, 488 millones; en América del Sur, 467 millones, y en el resto de Eurasia, 57 millones.

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