Tribunales

Olivas se escuda en los test de estrés a la banca europea para respaldar la salida a Bolsa de Bankia

José Luis Olivas, camino del juicio de Bankia que se celebra en la Audiencia Nacional. /EFE
José Luis Olivas, camino del juicio de Bankia que se celebra en la Audiencia Nacional. / EFE

El exvicepresidente de la entidad alega que sin el informe favorable de la EBA «se hubiese replanteado si salir o no» y afirma que él mismo invirtió 150.000 euros

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

No solo el Banco de España, también las autoridades financieras de la UE habrían bendecido la salida al mercado de Bankia en julio de 2011, operación que se juzga ahora en la Audiencia Nacional. Así lo afirmó este miércoles uno de los principales acusados: José Luis Olivas, quien fuera vicepresidente del grupo hoy controlado por el Estado tras los 22.400 millones de euros que terminó costando su rescate a las arcas públicas. En concreto, el escudo al que se agarró esta vez para justificar esa controvertida decisión fue el resultado de los test de estrés realizados en aquella época a los bancos europeos de mayor tamaño.

Uno de ellos era Bankia, surgida pocos meses antes de la integración de siete cajas de ahorros (Caja Madrid y Bancaja eran las más grandes), operación que habría sido impulsada desde la cúpula del supervisor bancario nacional según han declarado en las últimas semanas su entonces presidente, Rodrigo Rato, y sus principales colaboradores. En esas pruebas, según destacó Olivas, la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) señalaba que la entidad presentaba «garantías y capital suficientes», tanto respecto a su situación financiera como en sus perspectivas.

«Incluso matizaba -añadió- que si las provisiones genéricas que teníamos las entidades españolas computaran como recursos propios, entonces todavía saldría mejor la fotografía de Bankia«. Aquel fue un informe «decisivo», insistió el que fuera 'número dos' del banco, pues «probablemente si no hubiera sido tan positivo incluso nos hubiéramos podido haber haber planteado si mantener o no la salida a Bolsa». Recordó en este sentido que el anuncio de que habían aprobado sin problemas los test de estrés se conoció apenas cinco días antes de su debut en los mercados.

A preguntas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) -que canalizó el rescate de la entidad- y de su abogado defensor, Olivas explicó que aquel dictamen de la EBA supuso un verdadero espaldarazo para los planes de la jefatura porque «nos dio una confianza absoluta en que hacíamos lo que teníamos que hacer». Y es que, resaltó, no solo «cumplíamos todos los requisitos» de supervisión para ese año, sino que también lo hacían para 2012. Y respecto a la posibilidad de que hubiera algún interés personal en esa operación, lo negó con rotundidad y dijo que, a diferencia de «otras entidades donde suele existir», aquí no hubo bonus o incentivo alguno al consejo de administración.

Lo recomendó a su familia

Olivas volvió a referirse al papel del Banco de España, al señalar que además de dar su visto bueno al estreno bursátil (20 de julio de 2011), justo al día siguiente lo valoró «muy positivamente». Y al igual que Rato, él también destacó que fue el primero en confiar «evidentemente» en el éxito de esa salida, «en que la entidad era viable» e «iba a ser rentable». Por eso decidió meter en acciones 150.000 euros «de mis recursos propios e incluso pedí a mis familiares más próximos que invirtieran, lo hicieron y yo mantuve esa inversión incluso después de dejar la entidad«. Matizó, no obstante, que luego vendió una parte «porque necesitaba dinero» aunque no enajenó todos sus títulos.

Por último, volvió a ser interrogado sobre Bancaja, entidad que encabezó tras dejar la presidencia de la Generalitat valenciana. En contra de lo apuntado por la Fiscalía Anticorrupción y los dos inspectores del Banco de España que actuaron en la instrucción de caso como peritos judiciales, defendió que la caja de ahorros levantina no tenía «problemas de solvencia» y que tampoco había irregularidades o salvedades en sus cuentas o la de sus participadas (como la inmobiliaria Bancaja Habitat). «No existían ni existieron jamás», dijo con vehemencia, aunque a continuación matizó que como «ejecutivo» no estaba al tanto de la gestión diaria y que tampoco desempeñó cargos de responsabilidad en las filiales.