Tribunales

El exvicepresidente de Bankia niega irregularidades contables en el grupo: «Si el Banco de España no lo conocía...»

Vista general de la sala de la Audiencia Nacional donde se celebra el juicio por la salida a Bolsa de Bankia. /EFE
Vista general de la sala de la Audiencia Nacional donde se celebra el juicio por la salida a Bolsa de Bankia. / EFE

Olivas se queja de que «no es el auditor del auditor» y sostiene que si el supervisor «decía que teníamos provisiones de sobra, hubiera sido insensato llevarle la contraria»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

El Banco de España se ha convertido en una suerte de comodin de la baraja para los acusados por la controvertida salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011 y la presunta falsificación de sus cuentas anuales, al menos para los que tenían cargos de mayor responsabilidad. El recurso a esa carta ha sido tal que José Luis Olivas, quien fuera vicepresidente del grupo financiero surgido de la fusión de Caja Madrid y Bancaja entre otras entidades de ahorros, se escudó este martes en la responsabilidad de aquel como órgano supervisor para negar cualquier atisbo de problema contable o financiero.

«Es difícil que nosotros pudiéramos saber algo que el Banco de España no conociera». Con esta afirmación Olivas logró que el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga a a antigua cúpula de Bankia impidiera a la fiscal anticorrupción Carmen Launa, insistir en su línea de interrogatorio sobre los balances contables del banco. Eso sí, pudo hacer antes varias preguntas, pero en casi todas se encontró con diferentes tipos de evasivas de este expolítico metido a financiero, que llegó a la presidencia de Bancaja tras haber sido el máximo responsable de la Generalitat valenciana y alto cargo del PP en esa comunidad.

Pese a que el Ministerio Público no se mostró demasiado conforme durante la instrucción con las conclusiones de los dos inspectores del Banco de España que actuaron como peritos judiciales, esta vez sí recurrió en varias ocasiones a sus informes. Lo hizo, por ejemplo, para preguntar al que fuera 'número dos' de Bankia por el elevado coste de la reestructuración de las plantillas que tenían las siete cajas que conformaron el grupo: 1.385 millones de euros en prejubilaciones. Ese gasto se cargó contra reservas y no directamente sobre los resultados anuales, lo que a juicio de ambos expertos supuso ocultar información relevante, también a los accionistas.

La fiscal comparte ese criterio y preguntó a Olivas por qué se hizo así. Su respuesta, esperada en buena medida, fue de nuevo escudarse en el órgano supervisor. Y es que, según relató un informe suyo de marzo de 2010 señala que «es indiferente cargarlo contra resultados o contra reservas«. Por lo tanto, enfatizó, »desde el punto de vista del Banco de España estuvo bien hecho, igual que desde el punto de vista del auditor también estuvo bien hecho». «Nosotros no teníamos ninguna duda», concluyó.

Pero Launa, no conforme, volvió a la carga. «¿Qué habría ocurrido si hubieran dado pérdidas las siete cajas?«, lo que hubiera pasado de contabilizar «bien» ese gasto multimillonario en ajustes de plantillas y ofrecer así «una imagen fiel de su estado financiero» -los números rojos, según los peritos, se habrían disparado hasta los 1.015 millones de euros-. «Pero no dieron pérdidas», replicó el exvicepresidente de Bankia, quien ni siquiera llegó a responder a la cuestión de si aquello hubiera frustrado la fusión.

El tribunal 'marca' a la fiscal

No fue a más esa parte del interrogatorio porque la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, cortó a la fiscal de forma severa: «Eso ya está contestado». No era la primera vez que ambas chocaban, y probablemente no será la última. Antes de su mes de baja, y con ocasión de la declaración de Rodrigo Rato, la veterana magistrada llamó la atención varias veces a Launa -también al que fuera presidente del banco-. Este martes volvió a ocurrir algo similar, al reprender la primera a la segunda por su falta de concreción. «Pero, ¿la pregunta cuál es?», llegó a cuestionarle en varias ocasiones.

Su choque más severo, no obstante, fue con ocasión de las preguntas sobre Banco de Valencia, cuyos problemas financieros explicarían según el Ministerio Público buena parte de la mala situación posterior de Bancaja, que la tenía como una de sus sociedades participadas, y por extensión de Bankia. La fiscal preguntó a Olivas si sus cuentas se llegaron a poner a valor razonable, a lo que éste contestó de forma negativa dado que no formaba parte del sistema de protección de activos que suscribieron aquellas cajas, «ni se fusionó con nadie».

Ante la insistencia de Launa, el exresponsable de Bankia dijo enfadado que «yo no soy el auditor del auditor». Señaló que en una de sus conversaciones con el subgobernador (Javier Aríztegui) hablaron del tema «y no me previno de ninguna dificultad». «Si el Banco de España me decía que teníamos provisiones de sobra hubiera sido una insensatez llevarle la contraria». No dio para más esa parte del interrogatorio porque la magistrada Murillo volvió a cortarles: «no abunde en esa línea», se dirigió a a fiscal, «Banco de Valencia no es parte de este procedimiento -su situación específica quedó fuera por orden del tribunal tras las cuestiones previas-, haga la siguiente pregunta».