El BBVA desdeña el impuesto a la banca y el alza de gasto del Gobierno

Sede del BBVA en Madrid./Reuters
Sede del BBVA en Madrid. / Reuters

El consejero delegado apunta que el Ejecutivo «mantendrá la disciplina» fiscal y avisa de que un futuro tributo impactaría en crecimiento y empleo

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres, ha ignorado casi por completo la posibilidad de que el Gobierno apruebe un nuevo impuesto a la banca -o la aplicación de su tipo mínimo para el Impuesto de Sociedades- al indicar que «hay mucho ruido, pero no se ha concretado nada» por lo que se niega a «especular» ante lo que considera solamente una posibilidad. A pesar de las preguntas insistentes en la presentación de resultados del grupo sobre la futura tasa bancaria, de la que Hacienda ya calcula hasta cuál puede ser su recaudación máxima -unos 1.000 millones al año-, el ejecutivo de BBVA se ha limitado a anticipar que la fiscalidad «no debe penalizar ni el crecimiento económico ni la creación de empleo».

Son las únicas palabras que ha mencionado sobre la controvertida figura tributaria que el Ejecutivo desea aplicar sobre la banca para que financien parte del déficit de la Seguridad Social. De hecho, ha señalado que el banco paga en España un tipo efectivo del 28% en el Impuesto de Sociedades. «Pagamos allí donde operamos», ha recordado.

Carlos Torres también ha restado importancia a la intención del Gobierno de desviarse en la senda de déficit previsto para este año y el próximo -en torno a cinco décimas porcentuales de PIB, unos 6.000 millones de euros de margen para el Presupuesto- al apuntar que «este nuevo Gobierno, como el anterior, mantendrán la disciplina fiscal». De esta forma, se desvincula de las alteraciones que podría sufrir el déficit a medio plazo, como quiere el presidente, Pedro Sánchez, porque el banco «cree en la disciplina fiscal».

En el plano puramente empresarial, el consejero delegado de BBVA se ha mostrado muy satisfecho con los resultados obtenidos por el grupo en el primer semestre del año, a pesar de la volatilidad que ha afectado a parte de los países donde opera. Además, ha rechazado la posibilidad de que el banco salga del accionariado de Telefónica -donde posee más de un 5%- a pesar de la aportación negativa que esta participación ha implicado en el segundo trimestre del año, aunque de cara al tercero espera «un efecto positivo».

2.649 millones de euros de beneficio

BBVA obtuvo un beneficio neto de 2.649 millones de euros entre enero y junio, un 15 % más que un año antes, debido a los mayores ingresos logrados, a la contención de los gastos y a las menores necesidades de saneamientos y provisiones que tuvo que dotar.

En un comunicado remitido hoy al supervisor español de los mercados, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la entidad ha explicado que los préstamos y anticipos a su clientela se redujeron el 8 % y quedaron en 390.661 millones de euros, con un ratio de mora del 4,4 %, frente al 4,8 % de junio de 2017.

La entidad aclara, sin embargo, que desde el 1 de enero, ya con los nuevos criterios contables, que recogen las nuevas categorías incluidas en la IFRS 9, entre ellas reclasificaciones de carteras, estos préstamos y anticipos crecieron un 0,8 % y se situaron en 377.175 millones netos de provisiones

Asimismo, el ratio de solvencia CET1 «fully loaded», que incluye todos los requerimientos de capital, se situó en el 11,40 %, incluyendo la venta de BBVA Chile y el acuerdo con el fondo Cerberus para reducir la exposición al negocio inmobiliario.

Según explica Torres, «los ingresos recurrentes crecieron con fuerza gracias a los avances en la transformación del banco» y se logró un «muy buen trimestre» con una mejora notable de la rentabilidad y creación de valor para nuestros accionistas«.

La entidad cerró la primera mitad del año con un volumen de depósitos de 367.312 millones de euros, un 6,9 % menos que en el mismo periodo de 2017, que condujo a un total de casi medio billón de euros en recursos totales de los clientes, un 6 % menos.

En cuanto a los principales márgenes de la cuenta de resultados, el de intereses -que recoge los principales ingresos- sumó 8.643 millones de euros tras reducirse un 1,8 %, al tiempo que las comisiones se elevaron un 1,5 % interanual.

La suma de ambas líneas, explica el banco, que da 11.135 millones, (-1 %), condujo a un margen bruto de 12.074 millones, también inferior en un 5,1 % al de junio de 2017.

Los gastos de explotación se redujeron un 5,8 % interanual y todos los grandes mercados donde opera el banco generaron «mandíbulas positivas», es decir, más ingresos que gastos, con lo que el ratio de eficiencia se situó en el 49,2 %, 82 puntos básicos mejor que el de un año antes.

La entidad se aproxima a su objetivo de que al cierre de 2018 un 50 % de sus clientes sean digitales, y en 2019, la mitad de la clientela se relacione con el banco a través del móvil. De momento, el 46 % de su clientela (25,1 millones, el 26 % más) ya utiliza canales digitales y de ellos, 20,7 millones (43 % más) emplean el móvil.

 

Fotos