Final

Djokovic sella su regreso

Djokovic antes de comentar a disputar la final/AFP
Djokovic antes de comentar a disputar la final / AFP

El serbio vence al desgastado Kevin Anderson en la final de Wimbledon -(6-2, 6-2 y 7-6 (3))- y se apunta su cuarto título en el All England Club

MANUEL SÁNCHEZLONDRES

La verdadera final de Wimbledon fue el partido que enfrentó a Rafael Nadal y a Novak Djokovic. No porque el rival del serbio en la final oficial, el sudafricano Kevin Anderson, no tuviera nivel para disputarle el encuentro al balcánico -le ganó los dos primeros sets en este mismo escenario en octavos en 2015-, sino porque el desgaste físico del de Johannesburgo apareció en escena y le dejó KO en el partido más importante de su carrera.

Djokovic, aún en éxtasis tras ganar a Nadal en una de las mejores semifinales que se recuerdan, puso la directa contra Anderson (6-2, 6-2 y 7-6 (3)) y levantó su cuarto Wimbledon (2011, 2014, 2015 y 2018) con la sobriedad y convicción de antaño.

Su sello, casi borrado por quince meses de lesiones, gurús y problemas de mentalidad, fue impreso otra vez sobre la pista del All England Club. Impoluto, resultón y eficaz, muy eficaz, como el tenis que desarmó a Nadal y que le valió que el mundo del tenis alzase la voz sobre un regreso confirmado en las finales de The Championships.

Alejado del amor inofensivo predicado por su exgurú Pepe Imaz, Djokovic volvió a una faceta más voraz y agresiva. 'El Chacal', como es apodado el balcánico, le robó cualquier esperanza a Anderson, superviviente de la maratón de 6 horas y 36 minutos que fue su semifinal, ya desde el principio.

Porque los milagros no existen en términos físicos y aunque Anderson dispuso de un día más de descanso que el serbio, que terminó su semifinal aplazada el sábado, fue incapaz de aguantar cualquier intercambio propuesto por el de Belgrado.

Implacable

Su única vía de escape era el saque, pero ni su mejor arma le valió para aplacar al serbio. Le restó casi un 70% de los servicios, le dejó en diez 'aces' y le desesperó ganándole más del 52% de puntos con segundo saque. Djokovic, uno de los mejores restadores de la historia, controló la refriega desde el inicio y le quebró en tres de los cinco primeros turnos de servicio de Anderson.

Los inertes intentos del de Johannesburgo de darse ánimos e intentar balancear una batalla dieron brillo a la apagada luz del gigante, como si en su propia cabeza supiera que levantarle la final al trece veces campeón de 'Grand Slam' era tarea imposible.

Un amago de orgullo llegó del finalista del Abierto de los Estados Unidos 2017 cuando forzó su primera bola de rotura a favor en el ocaso del segundo set, con Djokovic al saque para cerrarlo.

El serbio no titubeó, pero fue el aviso para el tercer set, donde Anderson, ya sin nada que perder, soltó el brazo y se aisló del cansancio. Ahondó en los nervios de Djokovic, que no abrochaba un 'grande' desde Roland Garros 2016 y le generó seis bolas de 'break', siendo cinco de ellas de set.

El no hincar el diente, como sí hizo Djokovic, le sentenció y el serbio le martilleó en el desempate del tercero, el que cerró su cuarto título en la hierba del All England Club, esa que volvió a saborear, literalmente, tres años después.

El arreón final de Anderson evitó una de las mayores palizas de las finales de Wimbledon, entre las que se encuentran la que el australiano Lleyton Hewitt le metió al argentino David Nalbandian en 2002, dejándose seis juegos, o las del estadounidense John McEnroe en los 80, cuando venció a Chris Lewis y a Jimmy Connors dejándose por el camino seis y cuatro juegos, respectivamente.

Con el título en el bolsillo, Djokovic asciende al puesto diez del ranking y llega a los trece 'major', por lo que se queda a uno de Pete Sampras, a cuatro de Nadal y a siete de Federer.

Su próximo parada para intentar igualar al sacador norteamericano e iniciar otra época de liderazgo en el tenis mundial será el Abierto de los Estados Unidos, donde defenderá su título Nadal.

 

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