Abierto de Australia

Paula Badosa recoge los frutos con Budó

Paula Badosa./Hamish Blair (EFE)
Paula Badosa. / Hamish Blair (EFE)

La española ha dado un paso al frente en el Abierto de Australia de la mano de su entrenador desde septiembre, quien trabajó durante diez años con Carla Suárez

ENRIC GARDINERMadrid

Paula Badosa irrumpió con fuerza hace más de tres años. Su nombre golpeó el panorama del tenis español cuando con 17 años y aupada por una invitación, alcanzó la tercera ronda del torneo de Miami. Le paró en seco Karolina Pliskova, por entonces top 15 mundial, pero pronto el apellido Badosa comenzó a sonar como una esperanza de futuro. Meses después conquistó Roland Garros en su vertiente júnior. Parecía una confirmación, pero no lo fue. La jugadora nacida en Nueva York, pero nacionalizada española, cayó presa de la presión y las expectativas y su ránking habitual se estancó entre el 200 y el 300. Con la necesidad de un cambio para desarrollar el tenis que ya había mostrado, Xavier Budó, entrenador durante una década de Carla Suárez, apareció en su camino para replantar los éxitos que Miami solo dejó vislumbrar.

«Cuando Paula tenía 17 años, vino a la academia de tenis que tengo en Barcelona. En aquel momento yo trabajaba con Carla Suárez, así que le supervisé el trabajo pero no la pude entrenar ni viajar con ella», explica Budó en una conversación con Colpisa. Sin embargo, hace un año y medio, Budó rompió con Carla, ante lo que, en el pasado mes de septiembre, Paula acudió a él. «Siempre le había dicho que después de acabar el proyecto con Carla, yo estaría encantado de que se juntaran nuestros caminos», apuntilla. Budó rechazó ofertas de jugadoras internacionales atraído por un proyecto «más a largo plazo».

Badosa llegó a Australia para disputar la ronda previa y gozar de la oportunidad de pisar su primer cuadro final de un grande. Las victorias ante Denisa Allertova, Ankita Raina y Marta Kostyuk -una de las mayores promesas mundiales- le permitió «pagar la novatada» de debutar en un Grand Slam. La derrota ante Kimberly Birrel no empaña la experiencia.

«Siempre soy partidario de marcar unos objetivos por crecimiento deportivo. Yo le dije que quería un patrón de juego muy agresivo y muy valiente, que el físico fuera una prioridad porque la intensidad hoy en día es innegociable y enfatizar el trabajo mental», radiografía Budó.

Ambición

El técnico coincide en que la joven estuvo estancada durante cerca de dos años y que de ella se generaron unas expectativas enormes cuando venció en Roland Garros y se destapó en París.

«Esas expectativas y esa presión se generaron en una jugadora que no estaba hecha, que no estaba hecha aún para esos resultados. Le hizo más mal que bien y no supo gestionarlo. Paula ahora tiene mucha más conciencia y ha madurado mucho. También le beneficiará que el foco esté en otras tenistas como Muguruza», reflexiona.

Con la llegada de Budó al equipo, Badosa mejoró en cuestión de días. Se alzó con el torneo ITF de Valencia y llegó a la final de otro ITF en Oslo antes de cerrar la temporada en Limoges, con una derrota en primera ronda.

«El principal motivo por el que me decanté para hacer un proyecto deportivo a su lado es su ambición. Piensa en grande. Paula, cuanto más grande sea el torneo y haya mayor exigencia, más se crece. Esto son cosas que no se enseñan. Ella no se conforma con ningún ránking ni te firma ningún puesto. Paula aspira a conquistar el Everest», asegura Budó desde Australia, país en el que permanecerán tres semanas más para jugar dos torneos en Tasmania.

A la calma de quien ahora pisa su mejor ránking histórico (134), se le suma estar fuera del foco, ya que quien acapara la atención es Garbiñe Muguruza, con su estatus de dos veces campeona de Grand Slam y exnúmero uno del mundo. «Creo que tener un referente como Garbiñe es muy bueno porque los focos se centran en ella y porque así Paula puede hacer su recorrido en la sombra, tranquila, que es lo que necesita», agrega Budó.

Con 21 años cumplidos hace escasos meses y con un carácter que Budó define como emocional, Paula Badosa afronta una temporada marcada para moverse solo en torneos WTA, jugar todos los Grand Slams y entrar por primera vez en su vida en el top 100. Un logro inimaginable hace un año cuando acariciaba el puesto 248. Las enseñanzas de Budó han acercado el sueño.

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