GP de Velocidad de La Bañeza

Una ciudad entregada a la velocidad

Los aficionados aplauden a uno de los

La Bañeza volvió a responder a las expectativas con una gran organización y mucha pasión en sus calles | Los organizadores hablan de unas expectativas superadas en cuanto a afluencia de público

Dani González
DANI GONZÁLEZLa Bañeza

No es un domingo normal en La Bañeza. Es el gran domingo, el día en el que esta localidad se convierte en el epicentro del motociclismo nacional, el día en el que con su precioso circuito urbano encandila a todos los que llegan a sus calles, tanto pilotos, como aficionados.

Desde primera hora, con el alba, ya hay aficionados apostados en curvas, detrás de los curiosos guardarrailes de este circuito, las alpacas. Hay que coger un buen sitio, el mejor posible, para disfrutar de un espectáculo único. No en vano, son 60.000 personas la que llegan hasta La Bañeza para sentir la pasión del motor y tener una buena posición no es fácil.

El sol, tímido ante la amenaza constante de la lluvia, aparecía por momentos, ya que no se resistía a perderse este gran evento. Eso sí, su ausencia dio una tregua a los aficionados y propició una temperatura más cómoda que permitió que la espera entre carrera y carrera no fuera tan asfixiante.

Cada curva, cada recta, cada metro de recorrido, tenía colorido. Banderas, vítores, ánimos. Y es que la afición bañezana es una de las mejores de España, sino la mejor. Todos los pilotos recibían sus gritos desde el primero hasta el último, vibrando, en especial, con algunos de los que ya son historia.

La sexta victoria seguida de Sergio Fuertes en 2 tiempos fue uno de los grandes instantes de devoción del público por uno de esos pilotos que escribe páginas doradas de este Gran Premio.

Pero también la mala 'pata' de Adrián Hermida, al que su moto dejó tirado en la recta de meta tras una carrera perfecta, hizo sacar su corazón a la afición bañezana. El gallego, empujando su moto con el pie, como si se tratara de una bicicleta, vio como Lacunza le robaba la victoria a un metro de meta. Un gran golpe para él del que salió gracias a la tremenda ovación de la afición local.

Se redimió después, en SuperSeries, en una de las victorias más aclamadas por La Bañeza pese a que el segundo clasificado era un 'vecino', el astorgano Carlos González, pero la afición veía como justo que Hermida no se marchara de vacío.

La emoción se reservó para el final, con una carrera en la que los gritos de sorpresa y admiración y la tensión se palpaba gracias a un duelo a tres entre Manuel Hernández, Alejandro Martínez Mas y Aitor Cremades que emocionó hasta a los más impasibles.

Y la emoción también brotó de algunos ojos en forma de lágrimas con el homenaje al mito del motor Benjamín Grau y a los tres expresidentes del Moto Club Bañezano, Santiago Fonfría, José Luis Falagán y Manuel Antonio González 'Conrado'.

La Bañeza volvió a poner su corazón al servicio del motor, de los pilotos y de todo aquel que acudió a esta pequeña ciudad que, durante un fin de semana al año, convierte sus calles en circuitos para mantener la esencia del motociclismo viva un año más.