Espectacular cara a cara de Lorenzo y Márquez en casa de Rossi

Jorge Lorenzo celebra en el podio su victoria. /
Jorge Lorenzo celebra en el podio su victoria.

El mallorquín vence en el circuito de Mugello por 19 milésimas

BORJA GONZÁLEZ

Al MotoGP de 2016 le faltaba una carrera de última vuelta, una de esas de pelea cuerpo a cuerpo, de las que hacen que el aficionado tenga que aguantar la respiración hasta la línea de meta. Mugello presenció una de estas carreras, aunque no con el resultado deseado por los más de cien mil espectadores que poblaron las gradas del trazado toscano este domingo. Porque en Italia estaba preparado para la victoria o, por lo menos, para la lucha por ella por parte de Valentino Rossi. Como había escrito el ídolo italiano en su casco, 'Mugiallo', juego de palabras con el nombre del famoso circuito y la palabra 'giallo', amarillo en italiano.

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La mala suerte jugó esta vez una mala pasada a un Rossi que se mostró más apesadumbrado que nunca al darse cuenta de que el motor de su Yamaha se había roto y con esto sus esperanzas de brillar en casa ante los dos archienemigos del 'rossismo': Marc Márquez y Jorge Lorenzo. «Rossi ha tenido muy mala suerte», reconoció Lorenzo, que había roto un motor de su M1 en el calentamiento de la mañana cuatro horas antes. Fue una situación extraña para una fábrica caracterizada por su fiabilidad, que encima sufrió con la imagen dada en presencia de su presidente, quien por lo menos salvó el disgusto subiendo al podio a recibir el trofeo de constructores con la victoria del actual campeón del mundo. «Creo que Rossi tenía muy buen ritmo hoy, Wilco (Zeelenberg, expiloto que hace el trabajo de pista para Lorenzo) me ha dicho que se le veía muy cómodo a mi rueda, así que podría haber estado allí para pelear por la victoria. Ha tenido muy mala suerte y por nuestro lado hemos tenido suerte, porque la ventaja en la general ahora es grande», explicó.

Sin duda, el abandono de Rossi fue uno de los momentos claves de la prueba. «En Mugello las emociones se amplifican y esta es una desilusión al cuadrado», resumió cariacontecido el que aún es tercero de la clasificación de MotoGP. También tuvieron importancia los problemas en la salida tanto de Maverick Viñales como de Andrea Iannone, los otros pilotos señalados en la víspera como potenciales candidatos a podio y victoria. Iannone, simplemente con un mal control del embrague; Viñales con un error electrónico. Aunque el italiano, al contrario que el español, sí que fue capaz de resarcirse e incluso estando en las primeras vueltas por detrás de la Suzuki -su moto a partir de 2017- supo repetir su ritmo de entrenamientos para llevar a la Ducati hasta el podio, tras una bonita pelea hasta la línea de meta con Dani Pedrosa. Viñales finalizó sexto, con la decepción de no haber podido confirmar lo apuntado en entrenamientos.

Aunque todo el interés de la carrera recayó en lo que se avecinaba delante. Lorenzo, como suele ser habitual, se mantuvo en cabeza marcando el ritmo de la prueba. Primero, con Rossi a rueda y después, retirado este, con Márquez pegado a su colín. La carrera del de Repsol fue monumental aunque al final se quedase sin el premio gordo. Muy por encima de su moto, Márquez aguantó el ritmo de Lorenzo y sacó el lobo que tiene dentro, eso que le hace quitarse de la cabeza el chip conservador en estos momentos de penuria para olvidar el campeonato y lanzarse a por la victoria.

«Ha sido de esas carreras en las que me gusta luchar cuerpo a cuerpo pero ha sido de esas en las que he sufrido, porque veía que estaba muy cerca de la caída muchas veces, sobre todo cuando adelantaba, no lo tenía del todo claro, por eso cometí algún error», comentó Márquez tras la carrera. «Pero yo creo que se echaba de menos una carrera así en MotoGP, una carrera de última vuelta y lo hemos intentado, ha salido todo bien, creo que se ha visto que he puesto de mi parte y un poco más para intentar ganar, pero cuando te falta aceleración por mucho que empujes tu encima de la moto no avanza más», insistió.

«Marc está pilotando mejor que nunca y tenemos la suerte de que la Honda de momento», reconoció Lorenzo sobre el mérito de su rival y la ventaja que le había dado el mejor motor de su Yamaha. «Pero Marc en general está marcando la diferencia y está pilotando mejor que en 2013 e incluso 2014», explicó el mallorquín. Los dos dejaron boquiabiertos a los aficionados con una gran última vuelta que comenzó con un error en el cambio de marchas del balear justo al inicio de ese giro final. «Me ha dicho que se le ha saltado una marcha y allí nos hemos tocado casi a 340 km/h. Incluso me ha saltado la protección del codo», explicó entre risas Márquez. Después buscaron cada hueco y cerraron cada espacio para ganar la posición de honor, algo que logró Lorenzo sobre la misma línea de meta, con un rebufo imposible que le permitió sumar su tercer triunfo del año, el segundo consecutivo, por tan solo 19 milésimas, como si de una carrera de Moto3 se tratase. «a pesar de la buena carrera jode un poquillo..., pero bueno, es lo que hay», dijo Márquez.

«Cuando les vea les voy a dar la enhorabuena y las gracias por el espectáculo. Todos los que venimos aquí lo hacemos para pasarlo bien y, cuando ves a dos pilotos de esta categoría, que encima luchan como si fuese la última vuelta de la última carrera y nos ofrecen este espectáculo, pues hay que agradecerles lo que hacen por España y por todos nosotros», resumió un invitado de lujo al Gran Premio de Italia: Fernando Alonso.