Haas, los macarras de la Fórmula 1

Magnussen, a la derecha, camina junto a varios miembros del equipo Haas. /EFE
Magnussen, a la derecha, camina junto a varios miembros del equipo Haas. / EFE

La agresividad de Magnussen con Alonso y Grosjean con Sainz ha colocado al equipo estadounidense en el centro de las críticas

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Fernando Alonso puntuó en el Gran Premio de Gran Bretaña, pero por poco. Kevin Magnussen estuvo a punto de provocar un accidente con el asturiano, que lo libró gracias a sus dotes y reflejos. La actitud del danés fue duramente criticada por el español, que le recordó que ya tenía «una amarilla» y se merece un castigo serio.

Magnussen es la punta del iceberg de un equipo que está centrando las críticas unánimes del 'paddock'. Se las ha visto con varios pilotos: desde Nico Hülkenberg, a quien le dijo que le chupara las gónadas tras echarle de pista, pasando por los novatos Charles Leclerc y Pierre Gasly, con quienes ya se había encontrado en categorías inferiores. El último ha sido Fernando Alonso, que por radio simplemente alucinaba: «No he visto nada igual en mi vida».

Además del danés, Romain Grosjean es un clásico de las quejas por radio, no sin antes estrellarse. El francés ha acabado fuera de carrera en cuatro Grandes Premios este año, con incontables salidas y golpes en sesiones de entrenamientos entre medias. Este domingo, Carlos Sainz fue su víctima, si bien en descargo del galo esta vez fue el Haas el que le hizo un extraño y el efecto dominó fue inevitable. Eso no le impidió culpar directamente a Sainz, sin ver antes las imágenes o siquiera considerar que podía ser cosa suya.

Los jefes de equipo suelen apagar este tipo de situaciones con declaraciones calmadas. No es el caso de Günter Steiner, que tiene que bregar con dos corredores capaces de destrozar las opciones de su equipo (eran el cuarto coche en la parrilla de este domingo, y sólo lograron dos puntos) y no duda en echar balones fuera. En lugar de admitir que Magnussen está en un estado de sobreexcitación peligroso, acusó a Alonso de llorón: «Fernando es un piloto fantástico, pero adelantar conduciendo es mejor que adelantar llorando».

Quizá Steiner debería mirar hacia dentro de su equipo y preguntarse por qué Haas tiene sólo tres puntos más que McLaren, cuando cuentan con un monoplaza netamente superior merced al motor Ferrari.

El probador de Haas también la 'lía' en F2

Lo que podría ser una simple concatenación de hechos sin causalidad aparente entre ellas, sí tiene un patrón. A las salidas de tono, tanto deportivas como verbales, de los pilotos y los propios jefes, se ha unido el escándalo que tiene a su probador Santino Ferrucci como protagonista.

El italoamericano es todo un personaje. Malencarado, soberbio, proclive a las paleas. Y además, un niño de papá. Mike Ferrucci padre es un multimillonario al que no le duelen las prendas gastar unas ingentes cantidades de dinero para que su hijo vaya dando saltos de gigante en las diferentes categorías del automovilismo hasta subirle a la Fórmula 1. Por el camino, aporta dinero a la campaña de Donald Trump e incluso el propio Santino ha llegado a lucir el 'Make America Great Again'.

De estos mimbres sale un corredor que, actualmente, está enrolado en la escuadra Trident de la F2, la categoría de plata de los monoplazas. Sin ser un piloto destacado (sólo ha puntuado en tres carreras este año), se cree con la capacidad suficiente de abroncar a su propio compañero hasta el punto de chocar contra él a propósito. Este incidente, unido al de meter un teléfono móvil en su monoplaza o abroncar a sus propios jefes porque considera que le están maltratando han acabado con la paciencia de la organización: le han excluido de los dos próximos fines de semana de la F2, lo que a efectos prácticos son cuatro carreras. Además, el equipo al que está adscrito está intentando, vía sus abogados, romper el contrato para echarle.

El nombre de Ferrucci se había vinculado al de Ferrari en un futuro, pero estos problemas de indisciplina juegan en su contra hasta el punto de que ahora mismo no quiere nadie tenerle en su estructura. No es casual que esté de probador en Haas, visto lo visto.

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