Gran Premio de Francia

Hamilton y Mercedes se ponen serios

El McLaren de Fernando Alonso, rodando sobre el trazado de Paul Ricard. /Gerard Julien (Afp)
El McLaren de Fernando Alonso, rodando sobre el trazado de Paul Ricard. / Gerard Julien (Afp)

Aplastante dominio de los campeones del mundo en el regreso de Paul Ricard a la Fórmula 1 casi 30 años después. Alonso y Sainz, con más dudas de lo esperado

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Mucho tendrán que cambiar las cosas el fin de semana para que no acabe Lewis Hamilton en la 'pole' y al frente de la carrera. El arranque de los vigentes campeones del mundo en la primera jornada de trabajo oficial de la Fórmula 1 en Paul Ricard desde hace 28 años hace temer por otro fin de semana con el guión ya predeterminado, aunque queda por ver si la mecánica les aguantará. Es la única esperanza que parecen tener sus rivales, toda vez que vieron cómo Valtteri Bottas perdía prácticamente toda la segunda sesión de libres por una fuga hidráulica en su Mercedes.

La jornada de libres no fue un día cómodo, como suele ser habitual, para casi nadie. La búsqueda de los límites en un circuito con escapatorias que no penalizan absolutamente nada (salvo a Marcus Ericsson, que se estrelló en la curva 11 y acabó con su coche ardiendo), hizo que hubiera infinidad de trompos en las escapatorias. Excepto el citado de Sauber, todos volvieron a boxes con un susto y poco más, y la certeza de que Pirelli ha vuelto a pecar de conservador en una pista en la que los ultrablandos y los superblandos duran mucho más de lo que el espectáculo requiere.

Si a la resistencia al desgaste de los neumáticos se une que Mercedes y todos sus clientes montan aquí la primera versión evolucionada de su motor, la llamada '2.1', queda poco margen para la sorpresa. Sólo los Ferrari, que a ritmo de carrera se han mostrado muy fuertes, y los siempre presentes Red Bull podrán impedir que Lewis Hamilton arrase este fin de semana. Las condiciones cambiantes de la pista también pueden hacer variar las previsiones. Prueba de ello es que casi todos los pilotos fueron más lentos en la segunda que en la primera sesión, algo harto difícil en otros circuitos. La cantidad de goma depositada a lo largo del fin de semana hará cambiar esta situación, con total probabilidad.

McLaren, sumida en el 'Freddo-gate'

Fernando Alonso llegó a Paul Ricard con el recién ganado trofeo de las 24 horas de Le Mans, a unos 900 kilómetros al norte, para encontrarse a McLaren en medio de una pequeña crisis. No tanto deportiva, ya que no están mejor de lo que estaban pero tampoco peor, sino institucional. Desde hace unos días, el exjefe del equipo Martin Whitmarsh se está paseando por los medios de comunicación para hablar de supuestos descontentos de dentro de la escudería británica. Y como a los tabloides no les gustan los culebrones, polémica al canto que ha caído sobre los de Woking en pleno GP de Francia.

Todo viene por un supuesto enfado de los accionistas de McLaren con los responsables del equipo Eric Boullier, team manager, y Zak Brown, CEO de la compañía. Mansour Ojjeh, uno de los máximos accionistas, está moviendo hilos para apartar al francés de la cúpula del equipo, argumentando que la prometida mejoría hacia los puestos de cabeza no ha sido suficiente con el cambio de Honda por Renault. El gasto económico que les ha supuesto no está justificado por quintos, sextos o séptimos puestos, y se están filtrando a la prensa historias un tanto turbias. La última ha llegado de un empleado anónimo del equipo, que se ha quejado del paupérrimo premio que les han dado por fabricar las piezas a tiempo: una chocolatina, marca 'Freddo' (muy popular en Gran Bretaña), a cada mecánico. El coste es de 25 céntimos de libra cada una.

El ambiente se ha enrarecido tanto que el propio Boullier mantuvo un tenso enfrentamiento con la prensa durante la rueda de prensa de los jefes de equipo. Los periodistas británicos, azuzados por el sector crítico de la cúpula de McLaren encabezado por Ojjeh, acosaron de manera insistente a un Boullier a quien apuntan como culpable. Directamente están pidiendo su cabeza, lo que unido a un pobre rendimiento deportivo en pista (Alonso no pasó del octavo mejor crono, con Vandoorne mucho más atrás), ha puesto a los coches naranjas en el centro del huracán informativo.

Alonso y Vandoorne intentan alejarse del avispero del equipo, pero no son ajenos. El español llamó a la calma y apuntó a los plumillas. «El equipo está a tope y muy unido. La prensa intenta siempre buscar una historia que contar, pero no creo que haya nada raro. Estamos teniendo un año dentro de lo que cabe bueno, y aunque luchar por la cuarta plaza en constructores nunca puede ser el objetivo de McLaren, de los últimos cinco o seis años este es con mucha diferencia el mejor. Tenemos que dar un pasito atrás y ver la situación que es bastante más positiva que la que se intenta contar desde fuera», dijo el asturiano. Como reza el dicho, con la panza llena se espanta a las moscas…

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