GP de Baréin

Leclerc, el héroe; Hamilton, el ganador

Lewis Hamilton, celebrano su triunfo en Baréin junto a Leclerc y Bottas. /Karim Sahib (Afp)
Lewis Hamilton, celebrano su triunfo en Baréin junto a Leclerc y Bottas. / Karim Sahib (Afp)

Cruel derrota del monegasco de Ferrari, cuyo motor se rompió a falta de 10 vueltas y entregó un doblete a Mercedes, con abandondo de Sainz por segunda carrera consecutiva

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

 «No miro el resultado, sino el potencial para mejorar». Esta madura reacción es el resumen de lo que ha supuesto la carrera del GP de Baréin para un piloto que, a toda vista, está llamado a conseguir cosas grandes en la Fórmula 1. Este domingo, Leclerc aprendió por las malas una de las lecciones más crueles del automovilismo: hasta que no se cruza la meta, no se ha ganado nada.

Charles Leclerc se llevó de este domingo el aplauso del público, el respeto de sus rivales y su primer podio en el 'gran circo'. Sin embargo, su sensación final no podía ser más agridulce. Durante buena parte de las casi 60 vueltas que dieron al trazado de Sakhir, fue el líder indiscutido de la carrera, con una ventaja tal que incluso le permitió elegir la estrategia a usar. Y eso que su salida fue, por decirlo de manera suave, pobre: se quedó patinando mientras veía cómo su jefe de filas se colocaba primero. Pronto se resarció, y tras adelantar a Vettel, en un movimiento mucho más sintomático de la fase deportiva que está atravesando el tetracampeón del mundo, se escapó al frente de una carrera que se le puso a tiro.

Afrontaba los diez últimos giros, notó que algo no iba bien. Lo reportó por radio, con la voz quebrada: «Pierdo potencia, algo no funciona». Los hados del destino le habían dado la espalda en forma de avería eléctrica en su unidad de potencia, que le hicieron perder los más de ocho segundos de ventaja con Hamilton, luego con Bottas y de no ser por un oportuno coche de seguridad a falta de dos giros que impidieron a Verstappen arrebatarle el tercer puesto.

 Para muestra de la carrera que hizo Leclerc, el gesto que hizo Hamilton nada más cruzar la meta. Saludó al público, sonrió casi sin creerse que hubiera ganado la prueba y se fue corriendo a abrazar al joven chaval de Ferrari, que de golpe ha irrumpido como un firme candidato a victoria en su segunda temporada en Fórmula 1.

Pese a lo agridulce de la sensación, Ferrari logró su primer podio gracias a un Leclerc que sí dio la cara. No así Sebastian Vettel, que de liderar durante unas vueltas pasó a pelear por el segundo puesto y de ahí a cometer la cuarta pifia del fin de semana, la más grave en el peor momento, con un trompo. Las diferentes estrategias y rendimientos de los neumáticos entre Hamilton y él les hicieron rodar juntos, rueda a rueda en según qué momentos, hasta que en la recta final y con Leclerc aún como líder, se pusieron a luchar por el segundo puesto. Se acababa de colocar Hamilton segundo cuando, en su afán por no perderle el ritmo, Vettel dio gas demasiado pronto y acabó trompeando. El consecuente plano que dejó en los neumáticos provocó unas vibraciones que hicieron saltar por los aires su alerón delantero.

De no ser por ese fallo mecánico, Vettel habría visto desde boxes cómo su joven compañero y teórico escudero (ya se ha encargado de insistir en que las órdenes de equipo le beneficien) cómo le daba a Ferrari la primera victoria de la temporada.

Junto a Hamilton acabó, sin hacer ruido y con una carrera tirando a gris, un Valtteri Bottas que se mantiene líder del campeonato por sólo un punto.

Sainz, segundo abandono

Si en Maranello no saben bien si celebrar o no el resultado de Baréin, una sensación similar deben sentir en McLaren. La cara la puso Lando Norris, que con un magnífico sexto puesto ha dado a los de Woking sus primeros puntos de la temporada 2019. Buenos adelantamientos, acertada estrategia y fiabilidad que no tuvo su compañero han sido los argumentos del británico.

La cruz, y la arrastró desde muy pronto, la tuvo sobre sus hombros Carlos Sainz. El madrileño llegó a estar por momentos en la quinta plaza, pero fue en su lucha por el sexto cuando su carrera saltó por los aires. El español salió derrotado en un duelo con Max Verstappen, que una vez más caminó sobre el filo de la navaja de la normativa. Sainz le metió el coche, el neerlandés no se achicó y en consecuencia el perjudicado fue el McLaren, con un pinchazo en uno de los neumáticos que le obligó a hacer una entrada a boxes en los primeros compases de la carrera. Salió último y de ahí no se movió, hasta que a falta de dos vueltas y mientras salía el coche de seguridad por el doble abandono de Renault (esa sí que es una debacle), metía el MCL34 en boxes con la caja de cambios tocada.

 Dos carreras y dos abandonos es el botín que lleva Sainz en la temporada 2019. La mejor noticia para él es que sólo puede mejorar el resultado.

Sainz: «Todo lo que está en mi control se está haciendo muy bien»

La maldición de Carlos Sainz con Baréin se extiende un año más. El madrileño tampoco consiguió puntuar este domingo, y ya suma cuatro abandonos y un undécimo puesto en este circuito. En esta carrera no acabó, pero de haberlo hecho, habría sido en la última posición, ya que sus opciones se quedaron en la curva en la que se tocó con Max Verstappen.

Mientras que el neerlandés logró seguir sin problemas tras el encontronazo de ambos, Sainz se vio obligado a ir a boxes con un pinchazo. «Lo normal era que hubiésemos pinchado los dos y que nos hubiésemos quedado los dos fuera de carrera. Él ha tenido suerte de poder continuar, pero me ha dado muy muy fuerte, así que eso ha sido todo», se lamentaba el madrileño, que calificó el incidente como «cosas de carreras».

El abandono final vino por un problema de la caja de cambios, que según explicó le hizo perder «más de un segundo por vuelta» durante toda la carrera. «Hubiese pasado a Verstappen y me hubiese puesto quinto, y de repente hubiese tenido el problema en la caja de cambios que he tenido. Hubiese sido más dramático todavía, yo creo. Mejor ni pensarlo», señalaba.

Como consuelo, Sainz se agarra a que los problemas con los que ha arrancado su época en McLaren son ajenos a su responsabilidad. «Todo lo que está en mi control creo que se está haciendo muy bien. Ha sido un fin de semana muy fuerte para mí, con esa salida, esas primeras vueltas… hay que seguir quedándose con lo positivo. Los resultados ya llegarán. Tengo mucha confianza con el coche y con el equipo, así que ya irán llegando», dijo, confiado.