Gran Premio de Abu Dabi

La F1 deja escapar a Fernando Alonso

Fernando Alonso y Lewis Hamilton, en el circuito de Yas Marina. /Hamad I Mohammed (Reuters)
Fernando Alonso y Lewis Hamilton, en el circuito de Yas Marina. / Hamad I Mohammed (Reuters)

El asturiano afronta desde este viernes su último Gran Premio en Fórmula 1, todo un síntoma de la situación que atraviesa una competición en la que su mejor recuerdo es el GP en Valencia de 2012

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROAbu Dabi

El último fin de semana de competición de la temporada 2018 de Fórmula 1 es un fin de semana de despedidas para muchos, con una por encima del resto. Fernando Alonso deja la Fórmula 1, pero también Kimi Räikkonen cambia Ferrari por Sauber, Ricciardo hace lo propio con Red Bull y Renault, Carlos Sainz sale del equipo francés para recalar en McLaren… Decía un veterano periodista británico en el 'paddock' de Abu Dabi que hacía muchos años que no tenía tantas ganas de que acabara una temporada de Fórmula 1, no tanto por el fin en sí mismo, sino porque está deseando ver los cambios que va a traer la próxima.

Mientras que casi todos los cambios han surtido un efecto revitalizador para los que se les ha hecho muy larga la presente campaña, la salida de Fernando Alonso de la competición ha generado una profunda tristeza y llama a la reflexión a no pocos involucrados en la Fórmula 1, bien como partes integrantes del propio campeonato, bien como elementos paralelos.

Fernando Alonso forma parte de una generación única en la competición automovilística. Se estrenó en el 'gran circo' junto a Kimi Räikkönen, con quien tuvo una buena batalla en 2005 y con el que acabó compartiendo box años después en Ferrari. Sin embargo, mientras que para el finlandés es suficiente verse en el 'paddock' de la Fórmula 1 y ya está, para el asturiano ni mucho menos es suficiente. Alonso es un ganador nato, y lleva cuatro años no sólo sin oler un podio, sino peleando contra gigantes que nada tienen de molinos a lomos de un Rocinante que nada tiene que ver con el Bucéfalo que le prometieron cuando regresó a McLaren.

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Los cambios que se van a producir en 2019 de pilotos son también sintomáticos de la situación que atraviesa la propia competición. El cambio de manos de Bernie Ecclestone a los hombres de Liberty Media supone remover desde los cimientos un deporte que se había quedado anquilosado no sólo en el siglo XX, sino en los años 80 de la centuria pasada. Sin embargo, esos cambios llegan tarde para hombres como Alonso, que a sus casi 37 años no está ya para esperar a volver a verse arriba.

Alonso es un ganador nato, posiblemente una de las personas más competitivas que existan en cualquier ámbito del deporte. Si puede entrar primero en meta, no se conformará con ser segundo, eso es evidente, pero en cualquier aspecto de su vida es así. Los entrenamientos, la preparación técnica, el aprendizaje de sus coches… Todo lo lleva con la máxima de ser el mejor. Este es el motivo principal por el que deja la Fórmula 1: con las patas atadas, no hay caballo que pueda llegar primero. Los años de McLaren han sido letales para su ilusión, y a su edad ya no está para esperar a ese ansiado cambio normativo de 2021 mientras otros trenes le pasan por las narices.

Decía Sergio Pérez, uno de los pilotos con la cabeza mejor amueblada del 'paddock', que la retirada de Alonso es una noticia triste para la competición. No tanto por el hecho de perder a un piloto que ha deslumbrado a compañeros y rivales por igual, considerado en todos los ránkings de los últimos años como uno de los mejores por parte de los propios jefes de equipo, sino porque si la Fórmula 1 no es capaz de mantener el atractivo para un piloto como él, es que algo no funciona.

Schumacher, el rey a quien Alonso destronó

Fernando Alonso era el gran protagonista este jueves en Abu Dabi. En la tradicional rueda de prensa de pilotos, ni siquiera la presencia del pentacampeón Lewis Hamilton le hizo sombra, toda vez que para Alonso este tipo de actos protocolarios se le hacen muy cuesta arriba.

Entre las preguntas que le hicieron al español, no podía faltar un clásico: cuál es el rival que más recuerda o quién le puso las cosas más difíciles. Teniendo a Hamilton a su lado, hubiera sido una respuesta lógica, pero fue un poco más atrás para rememorar al aún destronado rey absoluto de la Fórmula 1, a quien Alonso hizo hincar la rodilla en 2006. «Es difícil escoger uno, me quedaría con Michael Schumacher. Cuando yo empecé él dominaba. Estaba en los karts y le veía ganarlo todo y luego peleé con él rueda a rueda. Eso hacía que las batallas fueran más especiales», recordaba el español.

Muchas escenas le venían a la cabeza, muchos Grandes Premios… y uno muy especial. «El Gran Premio de Europa en Valencia en 2012. Es una carrera que, si la repitiéramos 100 veces, no la ganaríamos en 99. Fue una ejecución perfecta de la estrategia, muchos adelantamientos, mucho riesgo… y todo fue bien. El coche no era particularmente rápido, ni siquiera entramos en la Q3 y doblé a Felipe (Massa) a falta de diez vueltas», recuerda Alonso.

La puerta de la Fórmula 1 se cierra para Fernando Alonso, pero no echa el candado. «Quizá el año que viene esté desesperado en el sofá y encuentre la forma de volver, pero no es la idea inicial que tengo», admitía ante los medios. Ese regreso no tiene que ser como piloto, y como destacó incluso puede ser como «jefe de la FIA». «¡Jefe de la FIA, no! ¡Por lo menos hasta que me retire!», bromeaba a su lado Hamilton, que seguro que será uno de los que más le eche de menos. Como casi todos.

 

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