Fórmula Uno

Carlos Sainz, ante el umbral de su destino

Carlos Sainz, en el circuito de Mónaco. /Reuters
Carlos Sainz, en el circuito de Mónaco. / Reuters

El piloto madrileño es una pieza clave en el movimiento de asientos que habrá la próxima temporada en el 'paddock' de la F1

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Cuando Carlos Sainz llegó a su motorhome en el 'paddock' de Mónaco no estaba para muchas charlas. Serio, con el ceño fruncido y ganas de irse pronto a casa, el español sólo habló con su gente y dejó claro que no estaba satisfecho por el décimo puesto que logró. No ocultó su malestar ya en las declaraciones que hizo ante los medios, cuando acusó de manera implícita a su equipo de destrozarle sus opciones de lograr un buen resultado, porque le dejaron en pista más tiempo del que debería.

Sainz nunca levanta la voz. Los que más le conocen advierten de un carácter fuerte, pero que se guarda mucho de mostrar hacia fuera. De casta el viene al galgo: cuando su padre, el 'Matador', está de mal café, conviene huir de la habituación cuanto antes. El joven Sainz sabe que tiene que guardar las formas, y por eso el domingo se mordió la lengua cuando le pusieron el micrófono enfrente. Aunque deseara quejarse a voz en grito de que le habían destrozado la carrera.

Motivos tiene para enfadarse. Carlos Sainz no puede fallar en las carreras que va a disputar con Renault, ya que tiene ante sí la oportunidad de regresar como el hijo pródigo a Red Bull si las piezas del rompecabezas encajan. El aleteo de mariposa que puede provocar un huracán en el 'paddock' comienza en la Via Abetone de Maranello, cerca de la localidad italiana de Módena. En Ferrari están planteando el futuro de su proyecto deportivo en torno a Sebastian Vettel, como no puede ser de otra manera, pero conscientes de que el asiento de Kimi Räikkönen estará libre más pronto que tarde. El propio piloto finlandés no oculta que no va a estar mucho más tiempo en la Fórmula 1, y ya le han llegado cantos de sirena para volver al Mundial de rallies, si él quiere.

Cuando Räikkönen haga las maletas en Maranello se quedará libre un auténtico caramelo. El asiento del único equipo que lleva toda la vida en la Fórmula 1 tiene muchos candidatos, entre los que se encuentra Daniel Ricciardo. Ni en Ferrari, ni en Red Bull, ni en el entorno del australiano niegan los contactos. El buen hacer de Ricciardo, sin aspavientos y fiable como nadie para su equipo, le ha convertido en uno de los corredores mejor considerados en el 'paddock' de la Fórmula 1. Ficharle supondría recuperar una de las parejas más potentes de los últimos tiempos, aunque habría que ver si Vettel está dispuesto a tener a su lado a un piloto que ya en el pasado le superó.

En caso de una salida de Ricciardo, a Sainz se le abren las puertas del regreso a Red Bull. El imperio de las bebidas energéticas sigue siendo dueño de su contrato, ya que el español está en Renault en calidad de cedido. La propia filosofía impuesta por Dietrich Mateschitz y ejecutada por su mariscal de campo Helmut Marko acabó poniéndoles la soga al cuello: tienen más pilotos que coches disponibles. Verstappen y Ricciardo no tienen más sitio que en Red Bull, mientras que a Sainz se le quedó pequeño Toro Rosso. La llegada de Gasly y la vuelta de Hartley obligaron a una solución intermedia: ceder a Sainz a Renault para no perder los derechos sobre él.

Ahora la situación está en manos de Sainz. Una buena actuación con los franceses le garantizaría seguir en la pomada y en la mente de los responsables de Red Bull. Candidatos al asiento que, hipotéticamente, dejaría Ricciardo, no faltan, y Sainz es el primero de la lista. Por eso no se puede permitir ceder mucho en su pelea con Hülkenberg. Hacer buenas carreras no depende sólo de él, sino también de una estrategia adecuada. En Mónaco no sólo perdió mucho tiempo por seguir en pista con unos neumáticos demasiado gastados, sino que además tuvo que cumplir con las órdenes de equipo que permitieron acabar por delante a Nico Hülkenberg.

La cita de Canadá, próxima del campeonato, será una nueva oportunidad para el madrileño de demostrar que está en una situación de preponderancia sobre el resto de corredores. Perder el tren de regresar a Red Bull, ahora que aún siguen en la 'pomada' junto a Ferrari y Mercedes y antes del gran cambio normativo de 2021, sería algo letal para su gran objetivo deportivo: convertirse en el segundo piloto español en ganar el título del mundo.

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