Mundial de Resistencia

Alonso, campeón del mundo otra vez por obra y gracia de Toyota

Fernando Alonso y Sebastian Buemi, subidos al Toyota número 8./Afp
Fernando Alonso y Sebastian Buemi, subidos al Toyota número 8. / Afp

El asturiano saborea las mieles del éxito como campeón del mundo de Resistencia y suma ya cuatro coronas, con las de karting y Fórmula 1

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROLe Mans (Francia)

Lo ha conseguido: Fernando Alonso estará en la gala de la FIA del próximo mes de noviembre como campeón del mundo de Resistencia. El piloto español puso la rúbrica perfecta a su título con una victoria en las 24 Horas de Le Mans de la manera más inesperada, aunque como advertía en las jornadas anteriores, lo tenía en su mano. El rendimiento del Toyota 7 fue netamente superior (por méritos propios y ajenos) al del Toyota 8, aunque Buemi, Nakajima y él subieron acabaron ganando y constará en el palmarés de los tres que son los campeones de la supertemporada 2018/19 del WEC.

Aunque la importancia de este galardón en comparación de una nueva victoria en Le Mans podría dar para mucho debate, lo cierto es que oficialmente Fernando Alonso ya puede presumir de tener un título mundial fuera de la Fórmula 1 y posterior a haber disputado ese campeonato. Él mismo se encargó de recordar días antes que en su historia deportiva ya se glosaba un Mundial previo al 'gran circo', el que levantó en 1996 como piloto de karting, con lo que este del WEC, obtenido 23 años después de aquel y 13 después del último de Fórmula 1 le sirve como un buen final para su historia con Toyota.

Sin desmerecer ni un ápice la labor de Alonso, sería negar una evidencia de que ha caído en el momento perfecto en el mundo de la resistencia para ser el más firme candidato al título. La retirada progresiva de Audi y posteriormente de Porsche, el momento dubitativo del campeonato y el gran trabajo realizado por los hombres de Toyota tanto en Japón como en Colonia han hecho que el TS050 sea el bólido de mayor superioridad frente a sus rivales que jamás ha pilotado Alonso. Lejos de hablar mal de su trabajo, ha sido todo lo contrario: ha tenido que batallar muy duro contra un coche exactamente igual que el suyo, con pilotos mucho más formados que él en los prototipos y con capacidades que a priori le podrían asustar.

Alonso, como siempre que afronta un reto, lo asumió con gusto y ganas de mejoría. Este título mundial no hace sino confirmar que lejos de sentirse un piloto en retirada, como muchos le han colocado por sus últimos años en Fórmula 1, se encuentra en un estado de forma y mental perfecto. Los números hablan mejor que cualquier otro elemento: cinco victorias, dos segundos puestos y una descalificación por motivos técnicos de una carrera que había ganado en pista.

Los próximos retos

Finalizada su etapa como piloto de Resistencia, o al menos aparcada porque ha dicho que volverá en un futuro a correr en Le Mans, ¿qué hará? Aunque sigue resistiéndose a confesar cuál es su sueño, hay una palabra que está sobrevolando su cabeza desde principios de este año: Dakar. No es su primer objetivo, ya que el agrio sabor de boca que le dejó la última edición de las 500 Millas de Indianápolis le obliga a volver para quitárselo, pero no descarta dar un salto al vacío como supone semejante reto. Disputar un raid es un cambio radical, casi como si un jugador de fútbol se pasa al baloncesto o similar. Tendrá buenos profesores, y su vinculación con Toyota no se perderá (no en vano, son vigentes campeones del rally más duro del mundo), pero el Dakar no hace prisioneros y por muy buen coche que lleve aquí, las múltiples dificultades de una prueba como esta le convertirán en un novato mucho mayor que el que hace poco más de un año y un mes se estrenaba al volante de un sport prototipo en las 6 Horas de Spa.

Y tampoco habría que descartar una vuelta a la Fórmula 1. Más un deseo que un proyecto, esa puerta nunca se cerró del todo, y no faltan candidatos a llamarle para que regrese al 'gran circo'. Desde Maranello aún hay muchas voces que desearían tenerle de nuevo defendiendo el escudo del Cavallino Rampante y él, de momento, no se niega.