Alonso vuelve a las 500 Millas de Indianápolis

Alonso ya participó en 2017 en las 500 Millas de Indianápolis./Tannen Maury (EFE)
Alonso ya participó en 2017 en las 500 Millas de Indianápolis. / Tannen Maury (EFE)

El asturiano disputará la cita en el mítico óvalo, de nuevo con McLaren, en busca de la ansiada triple corona

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Minutos después de otra desastrosa clasificación por parte de Fernando Alonso y McLaren, ambos anunciaron una de las noticias de la temporada: van a disputar las 500 Millas de Indianápolis de 2019. El asturiano tratará así de resarcirse del abandono de su primera participación en el mítico óvalo en 2017, en su debut en una de las citas imprescindibles para los amantes del automovilismo.

Dos años después de aquella intentona, Alonso va a tratar de consumar su sueño: la triple corona. Lo hará no sólo con el GP de Mónaco en su bolsillo, algo que ya tenía en 2017, sino también como ganador de las 24 horas de Le Mans de 2018. Es más: el año que viene puede reeditar el éxito en el circuito de La Sarthe sólo tres semanas después de su asalto al 'brickyard'.

La noticia cayó como una bomba en el 'paddock' de Interlagos, donde Alonso disputa este fin de semana su penúltima carrera en Fórmula 1. El asturiano llevaba tiempo pensando qué hacer con su futuro, y una vez descartada la disputa de la temporada completa de la IndyCar, no cejó en su empeño para correr de nuevo las 500 Millas con las que consumar su sueño.

Para McLaren es «un asunto inacabado» con el español, que afirma que siempre tuvo como primera opción pilotar defendiendo a la escuadra de Woking. Indianápolis no es un terreno inédito para los éxitos del coche naranja, y de hecho su propio fundador Bruce McLaren ya sabe lo que es el asalto al óvalo más famoso del mundo.

«He dejado siempre muy claro que mi deseo es conquistar la Triple Corona. Tuve una increíble experiencia en Indianápolis en 2017, y sabía en el fondo de mi corazón que iba a regresar si la oportunidad se presentaba. Estoy especialmente contento de hacerlo con McLaren. Siempre fue mi primera opción si el equipo decidía hacerlo, así que estoy encantado de que hayan decidido seguir adelante», señaló Alonso en el comunicado del equipo británico.

El sueño de Alonso e Indianápolis es también el de Zak Brown. El CEO de McLaren es el hombre que más ha presionado a los accionistas de la escuadra británica para intentar reconquistar una de las carreras que más prestigio tiene del mundo del automovilismo. No será un reto fácil, ya que a la corta experiencia del asturiano en este trazado se une la fortaleza de hombres como Will Power, vigente ganador, Alexander Rossi, Ryan Hunter-Reay o el propio Takuma Sato, que ganó en la edición en la que Alonso debutó.

Brown advierte, por eso, que «la Indy 500 no es un paseo, es un desafío enorme». «Tenemos el mayor de los respetos por la carrera y por nuestros rivales, por lo que no nos hacemos ilusiones. En McLaren somos corredores ante todo, igual que Fernando. Vamos a por ello», aseguró el estadounidense, confiado de sus opciones.

Queda por confirmarse en qué condiciones corre McLaren. La escudería británica participó en 2017 asociada a Andretti Autosport, prestando poco más que los colores (el naranja 'papaya' que recuperaron décadas después), aparte del propio Fernando Alonso. De aquella aventura no sólo obtuvieron una experiencia inolvidable, pese al abandono, sino también una fructífera relación con Gil de Ferran, que empezó su unión con McLaren como asesor de Alonso en Indianápolis y actualmente es el director deportivo del equipo (amén de suegro de Stoffel Vandoorne, el otro piloto del equipo).

Alonso llegará a su segundo asalto a Indianápolis con mucha más experiencia y la certeza de que tiene ante sí una oportunidad de oro. En su debut en 2017 ya dejó a todos con la boca abierta, no sólo por llegar a ponerse líder en unas cuantas vueltas, sino también por adaptarse a la perfección desde el principio a una competición que no conocía. Esta vez no tendrá el 'estorbo' de la Fórmula 1, y habrá muchos más test que los que hizo hace un año. Quedan muchos detalles por pulir (empezando por qué motor llevarán, si Honda o Chevrolet, e incluso con cuántos monoplazas competirán, así como los pilotos si hay más de uno) y cómo podrá encajar el asturiano su calendario de preparación con la disputa de las carreras que le quedan de la presente supertemporada del Mundial de Resistencia, con Toyota.

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