El regreso de Roberto Aláiz

El atleta leonés se colocó 27 meses después un dorsal en la Milla de Aranda: «Estoy en una nube emocionalmente, pero todavía queda mucho que caminar» | El mensaje que sus rivales atletas le ha lanzado es «que no tenga prisa»

Roberto Aláiz, durante un entrenamiento. / Noelia Brandón
DANI GONZÁLEZ

Larga espera. Interminable paso por el desierto. Una lesión en el talón que se complicó una y otra vez dejó a Roberto Aláiz durante 27 meses en el dique seco. Pero ese calvario ya se ha terminado y el leonés regresó este sábado en la Milla de Aranda a la competición donde las sensaciones fueron las esperadas.

«A nivel físico no estoy donde me gustaría estar, no estoy cerca de la mínima para el Europeo, aunque espero estar peleándola en un mes y medio o dos meses. A nivel emocional, estoy en una nube. Volver a competir, volver a poner un dorsal, me ha venido muy bien anímicamente», explica el fondista.

Con ilusion, pero sin nervios. Así afrontó esta cita en la que recibió el cariño de muchos aficionados, «algo que me sorprendió», y de sus compañeros atletas, que le recibieron con los brazos abiertos.

«Se respira un ambiente muy bueno en el atletismo actual. Ha habido atletas con los que no había coincidido nunca y el recibimiento fue de diez», afirma Aláiz, que reconoce que el mensaje que más escuchó fue «que esté tranquilo, que esto solo es el inicio y que no tenga prisa».

Aún queda mucho para su mejor nivel. El leonés lo sabe y considera que debe mejorar sobre todo en «el ritmo de competición». «Por mucho entrenamiento que haga, no hay nada como competir, así que la intención es hacerlo cada fin de semana, verme la cara con mis rivales cada semana», señala Aláiz, que este sábado estará en Los Corrales del Buelna, su única cita cerrada hasta el momento.

Cambio «sustancial» en sus entrenamientos

La clave de su regreso ha sido cambiar «totalmente» mis entrenamientos. «No hago doble sesión, tengo que recuperar más entre sesiones fuertes, ahora hago 80 o 100 kilómetros la semana cuando antes hacía 160. Y los gimnasios han pasado de algo complementario a tener un papel clave», explica. También destaca la parte posterior de su zapatilla derecha, la del «tendón de Aquiles bueno», rota a esa altura para que el talón no le roce.

Pese a estar con la moral por las nubes, sí que pensó que la vuelta no sería «tan pronto». «Nunca se me pasó por la cabeza abandonar, pero en octubre sí que pensé en recuperar por mí mismo, hacer vida normal y aparcar unos meses el atletismo», señala.

Los Corrales del Buelna, este sábado, son su próxima cita. Quiere competir, «tener lío cada fin de semana» y busca la mínima para el Europeo de Berlín aunque, «siendo realista, lo normal es que no esté». «Siendo muy, muy optimista se puede estar, aunque es muy difícil, sin llegar a ser imposible. Con los pies en el suelo, es un objetivo demasiado ambicioso, pero vamos a intentarlo», afirma.

Roberto Aláiz vuelve a sonreir. El atleta leonés regresa a su hábitat natural, el tartán, donde es feliz, donde realmente disfruta y donde hace lo que más le gusta: correr y competir.

 

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