Atletismo

Muhammad bate el récord mundial de 400 vallas de la rusa Pechonkina

Dalilah Muhammad, con el récord mundial./AFP
Dalilah Muhammad, con el récord mundial. / AFP

La campeona olímpica, que a sus 29 años presenciaba la ascensión imparable de McLaughlin, gana los 'trials' estadounidenses con 52.20 segundos

MIGUEL OLMEDAMadrid

Los 'trials' de Estados Unidos son un campeonato de atletismo, 'track and field' que dicen allí, pero conviene disfrutarlos con palomitas y los ojos bien abiertos como una película en el cine. Representan la crudeza del deporte de élite en su máxima expresión, una competición en la que cada atleta se juega la temporada -si no su carrera- a una sola carta. El objetivo: ser parte del 'Team USA' en los próximos Juegos o Mundiales, como era el caso del pasado fin de semana. El resultado: cuatro noches en las que se reescribe la historia del atletismo.

La madrugada de este domingo en Des Moines (Iowa), Dalilah Muhammad firmó el brillante capítulo que parecía reservado para Sydney McLaughlin, la última superestrella de este deporte. No tiene culpa la joven velocista, que ya estuvo en los Juegos de Río con 16 años y que en 2018 batió el récord del mundo juvenil de 400 vallas (52.75, la novena marca de todos los tiempos), de que el mundo del atletismo, IAAF incluida, haya precipitado el cambio de guardia. Sí que hay que apuntar a McLaughlin el mérito de haberse convertido en un fenómeno de masas: arrastra casi 400.000 seguidores en Instagram, más de 100.000 en Twitter y ya es imagen global de New Balance. Pero estos no eran sus 'trials'.

Los 400 vallas son una prueba de extremos en Estados Unidos, un país donde conviven la campeona del mundo (Kori Carter) y las cuatro primeras del ranking mundial de 2019, pero en el que no hay suficientes atletas de nivel como para hacer tres rondas ni llenar las ocho calles en las semifinales de los 'trials'. Las jovencísimas españolas Salma Paralluelo y Sara Gallego, de 15 y 18 años, acreditan mejores marcas esta temporada que tres de esas semifinalistas.

Dalilah Muhammad luce la corona olímpica con la que sueña McLaughlin y, desde este lunes, es la dueña del récord mundial. Una plusmarca longeva, que cumplía 16 años este curso, y también sospechosa: los 52.34 segundos de la anterior titular, Yuliya Pechonkina, no escapan de la duda del dopaje, como casi cualquier otro hito venido de Rusia en el presente siglo. Y sin embargo, los 52 segundos y 20 centésimas (52.20) de Muhammad dejan aquel registro empequeñecido.

Dalilah calienta confiada en la calle 4 del Drake Stadium de la universidad homónima. Ha llovido bastante, la pista está encharcada. Nada que no haya visto a sus 29 años: tres campeonatos estadounidenses, un oro olímpico, dos platas mundiales y ocho victorias en la Diamond League le avalan. Tiene a Ashley Spencer a su izquierda y a Shamier Little a su derecha, y a Sydney McLaughlin un par de calles más allá. Está tranquila: viene de imponerse a la última, que llegaba como líder del año, en semifinales. Se acaricia su larguísima coleta y saluda al público con una tímida sonrisa.

Técnicamente impecable

Comienza la carrera. Ataca las vallas con la pierna derecha, la buena. Llega al 200 todavía con las referencias de Little y McLaughlin en el rabillo del ojo. Sin cambiar el ritmo, sobrevuela la quinta, la sexta y la séptima valla, a quince pasos, y se merienda a sus rivales en la curva. Entra en la última recta ya con la izquierda, con los restos. Allí donde el ácido láctico clava 'cadáveres' y desnuda kamikazes, Dalilah Muhammad mantiene la postura. Académicamente, impecable. Visualmente, deliciosa. Y cierra los ojos para no pensar en dolor en los muslos, y cuando los abre mira al marcador y sonríe, y aplaude, incrédula, mientras una tras otra sus rivales le abrazan, rendidas.

«Todavía estoy en shock», confiesa Muhammad. Y se acuerda entonces de la caída que tuvo entrenando hace dos semanas, y que le provocó una leve conmoción cerebral... «Por si fuera poco», se ríe. Aunque reconoce que le pasaba por la cabeza no sólo mejorar sus 52.64 de los 'trials' de 2017, sino también el récord de Pechonkina, y lanza una premonición dirigida a su anunciada heredera, nueve años menor que ella, sin necesidad de nombrarla: «Esa barrera de 52 segundos se va a batir, si no es por mí, por otras vallistas». Y los calendarios ya apuntan al 8 de octubre, fecha de la final de 400 vallas en el Mundial de Doha. Y más lejos, miran a la última semana de junio de 2020, cuando se celebrarán los próximos 'trials'.