Una historia de amor para llevar el muay-thai a León

Narong Wongsoonthon, más conocido como 'Máster Lek', llegó hace 39 años a España y se estableció en León para poder estar junto a su pareja

Máster Lek, en su gimnasio de León./Peio García
Máster Lek, en su gimnasio de León. / Peio García
DANI GONZÁLEZ

Un importante encargo llegó a la mesa de Narong Wongsoonthon en el año 1979: Expandir el muay-thai, el deporte rey de Tailandia, por todo el mundo. Así que el hoy conocido como 'Máster Lek' no tuvo más remedio que hacer la maleta, dejar su amada tierra natal y viajar, viajar muy lejos. Tomó un vuelo hasta Madrid, donde el embajador de Tailandia le recibió para esta misión capital.

«Fue el 12 de junio de 1979. En España no había nada de muay-thai, no se conocía. Y el reto que me propusieron era esa, que se empezara a practicar». Este encargo no quedaba en manos de cualquier persona, quedaba bajo la responsabilidad del que había sido desde 1973 hasta 1977 el campeón de este deporte en el ámbito de las fuerzas armadas de Tailandia.

Así que comenzó su aventura, llevando este deporte a Bilbao, Madrid, Barcelona... pero se quedó en León. Allí residía la mujer de la que se había enamorado en una de sus expediciones para 'sembrar' el muay-thai en otro país europeo, Holanda. Y supo que era de León, que allí había nacido y que allí vivía. Por todo ello, decidió instalar su 'base' a orillas del río Bernesga.

Fundó el 'Kick Boxing León' hace 39 años y desde entonces su pasión del muay-thai ha ido creciendo, siendo también uno de los pilares de la vida de muchas otras personas. Ante todo, Máster Lek trata de hacer entender que el muay-thai es el deporte rey de su país, que este arte marcial es en Tailandia tan mediático como es en España el fútbol.

En casi cuatro décadas de maestro, ha tenido miles y miles de alumnos. Por su gimnasio, ubicado en el centro de León, han pasado 4.533 personas, 4.533 curiosos que quisieron conocer el muay-thai, se adentraron en este mundo y vieron en el Máster Lek un hombre en el que confiar y con el que aprender, no solo este deporte, también lecciones de vida.

La relación con Yohanna Alonso

En sus manos ha 'moldeado' a tres campeones del mundo en categorías amateur y neoprofesional, la última la leonesa Yohanna Alonso, que ahora se encuentra en la India y Nepal con una ONG tratando de ayudar a niños en situación de exclusión social en estos países.

Fue hace 17 años cuando los caminos del Máster Lek y de Yohanna Alonso se cruzaron. «Ella tenía 16 años y quería practicar artes marciales. Es muy trabajadora, siempre sigue mis consejos y nunca me ha abandonado. Cuando se marchó para completar su formación como Guardia Civil tuvo que dejarlo pero, al regresar a León, siguió entrenando conmigo», relata Máster Lek.

Máster Lek.
Máster Lek. / Peio García

La leonesa, doble campeona del mundo en 2017 y 2018 de muay-thai en categoría neoprofesional quiere dar un paso más y probarse el año que viene como profesional. «Para eso necesita entrenar mucho más, pero con las causas solidarias en las que está inmersa, no tiene tiempo. La quiero ayudar para que pueda cumplir su sueño».

Yohanna Alonso es una de las alumnas aventajadas del Máster Lek, una de las 'grandes perlas' que han pasado por su 'Thai Kick Boxing León'. Pero también ha tenido otros pupilos que no han llegado a ser grandísimos luchadores, pero sí que son muy conocidos. Los miembros del grupo musical Café Quijano pasaron por sus manos en su juventud, antes de dar el salto a la fama. También conoce de primera mano a Máster Lek Alejandro Sanz, que conoció los entresijos del muay-thai con el gran maestro hispano-tailandés.

«Los macarras no tienen hueco en mi gimnasio»

Solo son dos las condiciones o requisitos que Máster Lek pone sobre la mesa para aceptar a cualquier interesado como alumno. El primero es «que confíen en mi». «Yo siempre voy a tratar de ayudar, a que mis alumnos mejoren y sean buenos luchadores, a que conozcan este arte marcial a fondo».

La otra es la honestidad de las personas. «Si eres un macarra que quiere aprender muay-thai para hacer daño a la gente, para ser violento, no te voy a aceptar. El muay-thai no es para eso».

Porque el corazón es una de las cuatro patas en las que se sostiene este arte marcial con tanto arraigo en Tailandia. Técnica, fuerza, cabeza y un buen corazón. Con estos cuatro requisitos, se puede ser un gran luchador de muay-thai. Y estos son los cuatro pilares en los que más incide Máster Lek.

Con esas cuatro condiciones decidió venir a España, instalarse en León e iniciar la expansión de muay-thai de tal manera que, ahora mismo, sea un arte marcial conocido y reconocido. El Máster Lek es el artífice de que en Tailandia se haya 'hablado' español en varias ocasiones, la última en marzo de este mismo año cuando su pupila más aventajada, Yohanna Alonso, se proclamara campeona del mundo de la disciplina. Y todo con técnica, fuerza, cabeza y mucho, muchísimo corazón.

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