Mundial de atletismo de Doha

Chuso García Bragado, el marchador eterno

Chuso García Bragado, el marchador eterno

A tres semanas de cumplir los 50, en su decimotercer Mundial, finaliza octavo en los 50 kilómetros y consigue la segunda plaza de finalista para España

MIGUEL OLMEDAMadrid

La historia de la marcha atlética en España se escribe en paralelo a la biografía de Jesús Ángel García Bragado. Chuso va camino de cumplir los 50, lo hará el próximo 17 de octubre, ya de vuelta de Doha, su decimotercer Mundial en 50 kilómetros, con el tiempo justo de descansar algunos días antes de empezar a pensar en Tokio, en los que, dice, esta vez sí que serán sus últimos Juegos Olímpicos. Pero todavía tiene cuerda para rato.

En el infierno de Doha, García Bragado hizo valer sus trece Mundiales y siete Olimpiadas para tumbar a la estadística, que no le daba cerca de los puestos de honor. En el barro se maneja como muy pocos, es duro como una roca. Fue ganando puestos, cogiendo ritmo, a medida que sus rivales, entre ellos los vigentes campeones mundial y olímpico, abandonaban sin aliento. Hasta que al final Chuso cruzó la meta octavo, con la segunda plaza de finalista del equipo español en Doha. La suma al oro de Stuttgart 1993 (su primer Mundial), las platas de Atenas 1997, Edmonton 2001 y Berlín 2009, el quinto puesto en Goteborg 1995 y el sexto en París 2003. Casi nada.

Marc Tur debutó en un Mundial con una notable decimonovena plaza, mientras que el veterano José Ignacio Díaz se vio obligado a abandonar. Julia Takacs certificó la tercera posición de finalista para España en Doha con otro octavo puesto que también le vale una plaza en Tokio. Llegaba tercero con las marcas en la mano, pero poco pudo hacer más que sobrevivir lo más alto que pudo en la clasificación en unas condiciones durísimas, con 30 grados y un 70% de humedad. Su compañera Mar Juárez protagonizó una gran carrera, finalizando décima, muy cerca del billete a los Juegos.

Cáceres, el primer finalista español en Doha

En los cálculos de la Federación Española para el Mundial de Doha había tres atletas en puestos de medalla y otros tantos con teórica plaza de finalista. Eusebio Cáceres no era ninguno de ellos, pero en el organismo que preside Raúl Chapado se confiaba en las posibilidades del penúltimo talento de la longitud española. El de Onil ha recuperado esta temporada la sonrisa, saltando de nuevo con regularidad por encima de ocho metros, y en esas marcas se estimaba el corte de la mejora en Catar. Dicho y hecho: 8.01 firmó Cáceres, suficiente para ser séptimo en una final donde las medallas se vendieron por encima de 8.30.

«Sé que puedo hacer saltos más largos (que 8.01), lo he intentado, pero ahora mismo valgo esto», aseguró Cáceres, contento por el séptimo puesto, pero no del todo porque, exigente como es él, quería estar más cerca del podio. «El 8.01 me ha hecho ver que ya tenía que buscar más. No podía intentar un 8.10 porque ya no me iba a valer para ganar nada», resaltó, «tenía que ir a por todo y esto es lo que ha salido». Su séptima plaza es la mejor de un saltador español desde que el propio Cáceres fuera cuarto en Moscú 2013 con 8.26, a un centímetro del bronce y tres de la plata.

El 800 masculino llegaba al Mundial con la buena salud de ocupar las tres plazas incluso sin el plusmarquista Saúl Ordóñez, lesionado todo el verano. En las durísimas rondas clasificatorias solo sucumbió el debutante Mariano García, a cuya moto esta vez no le duró la gasolina. «No ha habido piernas hoy. Me he visto fuerte hasta el último 300, pero no he tenido fuerzas, reflexionó. »No voy a poner excusas, he hecho la mejor carrera que he podido, pero no pasa nada, seguiremos mejorando para intentar estar en semifinales la próxima vez«, aseguró el joven mediofondista, una de las sorpresas de la temporada al ser cuarto de Europa en pista cubierta.

Sí amarraron el pase un veterano, Álvaro de Arriba, y otro debutante, Adrián Ben. El salmantino acabó entero su serie, en la que esperó para lanzar su ataque en el tramo final, que si bien no le bastó para clasificarse entre los tres primeros sí lo hizo para darle un puesto por tiempos. «Ahora mismo estoy al 200%. Han sido semanas con mucha carga de entreno y ahora toca pensar a lo grande para estar en la final», comentó el campeón europeo bajo techo. «Tenía que probar quién estaba bien, porque el Mundial es muy tarde y yo me encontraba muy fuerte», señaló Ben, que tiró de su serie para acabar metiéndose como segundo. «Ya veremos cómo aguanto las tres carreras; si soy capaz de repetir esto quizás pueda estar en la final», apuntó con confianza el mediofondista gallego. Las semifinales dictarán sentencia este domingo (20:55 horas).