Europeo de atletismo

De Arriba: «No tengo presión por decirlo, soy capaz de ganar»

De Arriba, tras ganar el oro en los Juegos del Mediterráneo. /EFE
De Arriba, tras ganar el oro en los Juegos del Mediterráneo. / EFE

El campeón de España de 800 llega al Europeo de Berlín en su madurez física y mental, inmerso en un duelo con Saúl Ordóñez por el récord naciona

MIGUEL OLMEDAMadrid

Álvaro de Arriba (Salamanca, 1994) llega al Europeo con hambre y en muy buena forma. Hace dos semanas se proclamó campeón de España de 800 metros ante Saúl Órdoñez, y sin embargo las miradas y los focos se los lleva el berciano, plusmarquista nacional tras exhibirse en la Diamond League de Mónaco. A Álvaro le hubiera gustado estar allí, el también tenía el récord de Kevin López (1:43.73) en las piernas, pero le tocó pensar en Getafe después de haber ganado el oro en los Juegos del Mediterráneo.

«Puede beneficiarle el hecho de llegar un poco más de tapado», avisa Ramón Cid, director técnico de la Federación Española de Atletismo. Álvaro, sin embargo, no cree en las sorpresas: «A este nivel nos conocemos todos, sabemos nuestras marcas y cómo corremos». Él lo hace con la sangre bajo cero y el cerebro a pleno rendimiento

«Lo más importante es estar bien colocado, ver cómo se desarrolla la carrera, estar atento y observar los movimientos de los rivales», señala. Lee las dos vueltas a la pista como pocos. Quizás su secreto esté en que pocos se conocen a sí mismos como él. «Son muchas series, muchos entrenamientos en los que trabajas solo. Cuando tienes que tirar tú solo conoces mejor tu cuerpo y sabes cuándo vas a un ritmo o a otro sin necesidad de mirar el reloj», reconoce, con el objetivo de igualar en Berlín, si no mejorar, el bronce que logró en Belgrado hace un año y medio en el Europeo 'indoor'.

«La idea es estar luchando por las medallas, por ganar», avanza. «Ahora mismo creo que soy capaz de ello. Todo estará muy igualado, pero mi cabeza y mi físico están para luchar por esas medallas. No tengo presión por decirlo, está dentro de la realidad y es el objetivo principal», añade con madurez, pese a que acaba de cumplir 24 años. Con esa edad es uno de los veteranos de la selección española en Berlín.

Antes de dar el salto al 1.500 tras los Juegos de Tokio, Álvaro aún quiere dejar su sello en los anuarios con un récord de España. Podría caer en Alemania: «Llego muy bien, sobre todo de cabeza, y en cuanto al físico vengo perfecto. Desde los Juegos del Mediterráneo estaba ya muy muy bien para hacer buena marca y hemos intentado ir afinando mucho más. Los entrenamientos que he estado haciendo son para estar en ese récord de España o por lo menos cerca de él, pero hasta que no lo demuestras en la pista...».

No se dieron las carreras. «Tuve Huelva, y aunque todavía no estaba al cien por cien saqué la marca personal, pero después se ha complicado un poco más. Madrid parecía una buena carrera pero se convirtió en una carrera táctica. Me da rabia el hecho de que París fue perfecta para hacer marca y Mónaco también», lamenta el salmantino. Pero deja una reflexión en el aire: «Ya habrá tiempo, las marcas son algo que van saliendo y no me preocupan, al final es más importante el campeonato. Las medallas gustan más».

Una generación dorada

En ese sentido, toda su preparación esta temporada ha ido enfocada a Berlín. Primero con volúmenes de kilometraje muy altos, casi pensando en el 'milqui' del futuro, y ahora priorizando la velocidad. «Nos movemos en ritmos de competición. Son entrenamientos cortos pero muy intensos». Como por ejemplo, a una semana del Europeo, dos series de 600 y otras dos de 200 metros. Todo calidad: «El jueves por ejemplo hice 150, 120 y 60 también trabajando con multisaltos».

De entre sus rivales por las medallas, Álvaro destaca al francés Pierre-Ambroise Bosse, campeón del mundo en 2017 y sobre todo al polaco Adam Kszczot, «un especialista en campeonatos, capaz de hacerte las tres carreras en su marca de la temporada». También apunta a los británicos y a Saúl Ordóñez, el líder europeo.

Salmantino y berciano, juntos sacan moya del poderío nacional en las dos vueltas a la pista. «Sin quitar a Dani Andújar, el 800 español está viviendo un momento muy muy bueno, a partir del Europeo de Belgrado ha crecido mucho más el nivel», destaca. Para él, casi es mejor así. ¿Que si le beneficia? «Yo creo que sí. Tiene el lado positivo y el lado negativo. Al final cada carrera tiene esa tensión de ser el mejor español, y precisamente ese es también el lado positivo, porque te obliga a dar tu mejor versión en cada carrera. Cuando sales a competir contra la élite mundial ya llevas un nivel altísimo desde casa y no te crea ninguna duda para luchar con los mejores».

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