Ruth Beitia llega al rescate del atletismo español

Ruth Beitia. /
Ruth Beitia.

La cántabra alcanza con comodidad su quinta final en un Mundial

FERNANDO MIÑANAVALENCIA

Cada día, unos pocos atletas españoles salen a la pista, compiten en su serie, si es una carrera, o su clasificación, si es un concurso, y se vuelven para el hotel cabizbajos. Muy pocos regresan felices de la competición. Lo hizo Kevin López, que llegó hasta las semifinales de los 800 y corrió dignamente, y lo hizo Yidiel Contreras, que estará en las semifinales de los 110 metros vallas. En el 1.500, la prueba que en otros tiempos encendía el entusiasmo de los aficionados, hace años que los españoles tienen un papel secundario. Ni Adel Mechaal (penúltimo en su eliminatoria), el atleta que se exhibió en los Nacionales con un doble triunfo en 1.500 y 5.000, ni Víctor Corrales (undécimo) se vieron con fuerzas. David Bustos, el único que llegó con la mínima -los otros dos fueron repescados- se clasificó por tiempos (décimo con 3:38.75) para las semifinales.

Ruth Beitia, que está en su séptimo Mundial, fue avanzando en su concurso de clasificación mientras seguían cayendo compañeros. Marieta Jover fue muy agresiva y le salió mal la apuesta: se despidió con tres nulos en longitud; Lois Maikel Martínez, el cubano que se estrenaba como español, se quedó en 58,01 (vigésimo octavo) en disco, y la vallista Caridad Jerez (quinta en su serie con 13.27), completaban otra mañana nefasta.

Pero a España siempre le quedará Beitia, quien, con 36 años, apura su carrera deportiva con una prórroga que se está convirtiendo en la crema del pastel. La cántabra vivió una plácida clasificación. Una vez más tuvo una actuación inmaculada, sin nulos, pero, además, como solo hubo trece atletas que superaron el 1,92, no hizo falta seguir cribando en 1,94, la altura en la que se había establecido el corte. Se metió en su quinta final de un Mundial con solo tres saltos (1,85, 1,89 y 1,92).

El sábado (12.30 horas en España) aspirará a todo. Su objetivo es una medalla de oro como la del marchador Miguel Ángel López, el único que, de momento, ha triunfado en Pekín. Beitia ha llegado al Nido con una mejor marca de dos metros, la segunda de este año. Solo tiene por delante a la rusa Chicherova, que saltó 2,03 en Lausana, aunque hay otras rivales de entidad como la también rusa Kuchina (2,00), o la polaca Licwinko (1,98). Y seguro que Beitia, bronce en el último Mundial, tiene en su lista de favoritas a Blanka Vlasic, aunque este año no haya pasado de 1,97 (su plusmarca es 2,07).

La plusmarquista española llega en un excelente estado de forma con unos últimos entrenamientos que han confirmado sus sensaciones, pero lo más llamativo, quizá, es que está exultante. Se siente poderosa. "Estoy muy motivada", explicó después de salir airosa de la clasificación la pupila de Ramón Torralbo, más de media vida juntos. "Ojalá celebremos con una medalla los 25 años de unión entre mi entrenador y yo". Beitia, que como siempre augura que el podio estará por encima de los dos metros, irradia seguridad. "Me siento muy bien, fenomenal".